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Interprete en Danza y Coreógrafo

      

Víctor Soto

 - ¿Cómo surge tu interés por la danza?
- Paralelo a mis estudios de ingeniería civil informática yo hacía actividades extra programáticas de teatro en Universidad del Bío Bío y de danza en talleres de la Municipalidad de Concepción. Ahí, de apoco, fue creciendo este encantamiento por las artes. Mi primera opción era el teatro, pero en el camino conocí la danza y me enamoré de ella. El poder expresar mi humanidad a través del cuerpo, del gesto, lo encontré y lo sigo encontrando maravilloso. También había ganas de querer comunicar, de poder exteriorizar sentimientos, emociones que son súper simples y que tienen que ver con la cotidianeidad, con la humanidad de las personas.

- Me decías que entre tus planes también estaba el teatro, ¿qué pasó finalmente?
- Entre el teatro y la danza, me quedé con esta última porque había que tomar decisiones. El cuerpo no espera. Yo ya había estudiado una carrera, habían pasado años y eso me impidió comenzar a una edad donde el cuerpo está desarrollándose. Por decirlo de alguna manera yo ya estaba desarrollado, así que tuve que jugar contra el tiempo. Otro asunto es que hablar a través del cuerpo era mucho más cómodo para mí que hacerlo por medio de la voz.     

- Entiendo que tus estudios de danza los hiciste en la Universidad Academia Humanismo Cristiano, ¿cómo se dio tu llegada a esa casa de estudios?
-  Eso viene de Concepción, de cuando entré a estudiar a un taller gratuito que ofrecía la municipalidad y que lo dictaba el grupo Calaucán bajo la dirección de Paola Aste, quien a su vez era fruto de los fundadores de la danza moderna en Chile, Patricio Bunster y Joan Turner. Cuando estaba terminando mi otra carrera di de nuevo la Prueba de Aptitud Académica (PAA) para poder postular a esta universidad porque ya estaba enterado que Patricio y Joan tenían una escuela en Santiago llamada ‘Espiral’ y que pertenecía a la Universidad Academia Humanismo Cristiano. 
 
- ¿Qué año ingresaste a la universidad y en qué te especializaste?
- Entré en el año 2000 y me especialicé en composición coreográfica. Al principio yo sólo quería bailar pero me terminé fascinado con la composición. La verdad es que tiene que ver harto con las ciencias, porque no está lejos de la sistematización que puede significar una de estas disciplinas.

- ¿La universidad exige alguna prueba especial para estudiar esta carrera?
-  Hay una audición, una entrevista personal y además una evaluación física para ver si estás apto o no para lo que implica ser bailarín. Si bien todos bailamos, el ser profesional significa un entrenamiento y una exigencia que merece ser evaluada, previo a comenzar este largo camino.

- ¿Qué cualidades debe tener alguien que desee estudiar danza?
- Básicamente sensibilidad. Tener esa capacidad de poder prestarle atención y darle importancia a cosas tan simples, como por ejemplo, cuando el cuerpo se te vuelve escalofrío y se te paran los pelos. Eso pasa cuando el cuerpo está hablando y eso no hay que dejarlo pasar, hay que darle la importancia que tiene. Lo demás se entrena y tiene que ver con una voluntad de querer que tu cuerpo esté dispuesto y libre para poder comunicar.

- ¿Cuál ha sido tu experiencia laboral en tu área?
- El 2003 Patricio Bunster me invitó a participar de su compañía. Desde ese año estoy en ‘Espiral’ como intérprete, bailarín y coreógrafo. También fui invitado durante el gobierno de (Michelle) Bachelet a trabajar en coreografías dirigidas a niños en riesgo social. He hecho residencias artísticas en La Pincoya y colaborado con alumnos de la UAHC quienes me piden coreografías para poder bailarlas en su examen de grado. En estos momentos estoy trabajando con una compañía en La Granja y soy profesor de composición coreográfica en la Escuela Moderna de Música y Danza.

- ¿Crees que el país ha crecido en la forma de ver a sus profesionales de la danza?
- Cuando yo comencé lo encontraba bien difícil, de hecho el camino se me puso bien cuesta arriba, se enojó mucha gente conmigo. Hoy la sociedad está mucho más abierta a nuevas propuestas, a nuevas maneras de comunicar y la danza y el cuerpo están mucho más aceptados y siendo mejor recibidos por la sociedad. La gente de hoy está mejor preparada… quiero creer en eso.
 



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