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Terapia ocupacional

      

¿Qué te gustaba de la carrera?

Desde el colegio me gustaban las áreas de la salud, cualquiera que fuese. Pero también sentía un gran compromiso social con mis pares. La Terapia Ocupacional me permitía desarrollarme no sólo al ayudar a otro, sino al generar cambios reales desde dentro de la realidad de las personas con dificultad, teniéndolos a ellos como protagonistas.  Soy una fiel creyente de que la realidad se puede transformar y esta carrera es la combinación perfecta para ejercer la rehabilitación no sólo desde el área de la salud sino que también humanista, abordando a las personas de manera más integral.

¿Y cómo afectó la opinión de otras personas en tu elección?

Sin duda eso fue lo más difícil, por el desconocimiento de la profesión.

¿Qué decían tus padres?

No tenían nada claro. Si fuera por ellos yo hubiera estudiado kinesiología, fonoaudiología o pedagogía… todo menos terapia ocupacional. Me preguntaban constantemente “¿y dónde vas a trabajar?”, “¿vas a ganar dinero?”, “¿y si quedas sin trabajo?”, “ya Vale, a ver…explícame otra vez ¿qué es la terapia ocupacional?”, “¿y en qué universidad lo imparten?”…

¿Y cómo lograste orientarte?

Orientación tuve de sobra. En ese momento yo había ingresado como voluntaria en el Instituto de Rehabilitación Infantil Teletón, donde me sentí muy acompañada ya que muchos de los profesionales y voluntarios ejercían o estudiaban mi carrera y solidarizaban en el sentimiento de incertidumbre que viven nuestros papás cuando entramos a estudiar. Me decían “Vale, te va a encantar, y tranquila que pasando el segundo año años tus padres amarán la carrera”. Ahora me apoyan en todo. Incluso ellos me motivaron a formar parte este año del Centro de Estudiantes de Terapia Ocupacional.

¿Qué crees que se necesita para estudiar esta carrera?

Creo que lo más importante es la vocación, el compromiso social y tener claro que somos seres gregarios que no funcionamos solos. Lo teórico se aprende en los libros y eso siempre estará disponible. La malla de mi carrera mezcla ramos biológicos y humanistas, lo que lo hace muy entretenido. Puedes tener Anatomía, Creatividad, otro día Socioantropología, al año siguiente Traumatología…es muy diverso.

¿Y qué habilidades has podido desarrollar en estos tres primeros años de estudio?

Se aprende a entender al ser humano física y psicológicamente, de manera integral. Aprendes a ser creativo y perseverante para lograr cambios. También entiendes que cuando se trabaja en equipo las cosas son más fáciles y salen mejor, que debes ser esforzado, ordenado y comprometido, porque uno funciona en base a la recuperación de personas que esperan cosas de ti.

¿Y cómo fue tu primera experiencia en centros de rehabilitación?

Nerviosa, muy nerviosa. ¡Pero inolvidable! Fue en un centro de rehabilitación física ASPEC. Mi “usuario” (como llaman al paciente en terapia) tenía parálisis cerebral y dificultades en el vestuario y la alimentación, lo que se conoce como AVD. Junto a mi compañera le realizamos unas adaptaciones en el vestuario y  en los cubiertos, algo simple, pero él pudo comer y ponerse una camisa por sí solo. Ahí confirmé que a esto me quiero dedicar.

¿Qué es lo mejor de estar en la universidad?

Lejos, lo mejor, son los vínculos que generas con los amigos, compañeros de otras carreras e incluso con los profesores. Nadie puede solo. Además hacen la vida universitaria más entretenida, te apoyan, te entienden, te contienen y crecen contigo.

¿Y lo más difícil?

Lidiar con las frustraciones y con los estímulos externos. Cuando te frustras por una mala nota no hay que atribuirlo a un factor propio, decir por ejemplo “yo soy tonta”, sino atribuirlo a factores externos como la falta de dedicación en el ramo, no estudiar lo suficiente. Pero no catalogarse como “tonto” o que no sirves para algo. Hay que entender que existen ramos difíciles que otros a los que hay que dedicarle más horas de estudio o simplemente pedir ayuda.

Por otro lado la universidad te tienta mucho con carretes, fiestas, salidas y celebraciones. Personalmente a mí me encanta salir y hacer cosas, pero hay que organizarse. Es verdad que hay semanas que uno no tiene vida, pero si eres ordenado habrá tiempo para todo.

¿Cuáles son tus mayores logros hasta ahora?

El año pasado representé a la carrera en un Congreso en Concepción, presentando un trabajo de investigación. También he realizado ayudantías de Traumatología y Ortopedia el año pasado y ahora participaré en el centro de estudiantes, en el departamento de Proyectos Académicos y Sociales.

¿Piensas perfeccionar tus estudios después del pregrado?

De todas maneras. Me gusta mucho estudiar y al perfeccionarme no sólo tendría más oportunidades laborales sino que también podría ayudar más y mejor a mis usuarios. Mi sueño sería llegar a hacer clases en la universidad.

¿Y en qué te gustaría especializarte?

Estoy muy interesada en la rehabilitación neurológica infantil.

¿Qué puedes decir de tu trabajo con los “usuarios”?

La formación nos otorga habilidades y conocimientos para trabajar con personas que tienen limitaciones tanto corporales como sociales. Por otra parte, también trabajamos con las familias, el entorno y el ambiente laboral, transformando al usuario en un agente activo de su recuperación y para eso los terapeutas deben tener competencias en ciencias sociales y biológicas, pero sobre todo hay que tener vocación de servicio social.

Jamás voy a olvidar una definición que aprendí en primer año: “La terapia ocupacional es el arte y ciencia de dirigir la ocupación en actividades seleccionadas para mantener, favorecer o mejorar una función”. Además, tiene el plus de que dos personas de la misma edad y con la misma patología pueden tener tratamientos totalmente distintos, considerándolos como seres únicos. La persona al ocuparse genera conciencia de la realidad y si su ocupación es significativa logra mejoras importantes, volviéndolos seres autónomos e independientes.

¿Sientes que has logrado el éxito profesional al seguir tu vocación?

En la vida podemos tener gustos y habilidades para cosas distintas y la vocación se conoce cuando ambos elementos están en sintonía. La vocación es lo que nos completa y transforma en personas satisfechas con lo que hacen, es lo que nos permite trabajar 8 horas en lo mismo, sin agotarnos. Es lo que nos entrega alegría y energía positiva día a día, creando un círculo virtuoso.

Me gusta lo que hago y me involucro en el trabajo, porque me genera placer personal y un alto sentido de entrega. El único resultado posible es que todo salga perfecto, destacarse y conseguir el éxito.

¿Qué le aconsejas a quien está buscando qué estudiar?

Primero, hacer lo que les guste y los llene a ustedes. No a sus papas o amigos, por ustedes son los que trabajarán y vivirán de eso. Lo que funciona es imaginarse en 15 años más ejerciendo lo que van a elegir. ¿Me veo de doctor haciendo turnos, atendiendo gente, lidiando con enfermedades, ayudando a las personas?, ¿Me veo de profesor hablando todo el día, revisando pruebas, preocupado de la calidad y el futuro de mis alumnos? Si son felices con eso, están en el camino correcto. Deben estar felices de poder elegir y construir su futuro.

Segundo, informarse. Vean las mallas académicas y revisen los ramos que van a estudiar. Vayan a ferias estudiantiles, vean videos sobre la carrera y hablen con gente que estudia lo que les interesa. Entrar a la universidad es fácil, lo difícil es mantenerse en ella. Es muy distinto amanecerse estudiando por algo que te gusta a hacerlo por “salvar” un ramo, frustrado y por algo que no te hace feliz.



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