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Fonoaudiología

      
Egresada de la Universidad de Concepción hace cinco años, esta profesional tiene una clara visión de lo que debe tener quien quiera seguir esta carrera. Actualmente desarrolla su vocación trabajando con niños en distintos colegios de Concepción y Talcahuano, aunque no cierra las puertas a desempeñarse en otras áreas de su especialidad.

- ¿Por qué decidiste estudiar fonoaudiología?    
- Inicialmente no la conocía. Cuando entré a la universidad era una carrera relativamente nueva. Yo desde chiquitita quería estudiar medicina, pero cuando me di cuenta que era una carrera muy larga comencé a buscar otras alternativas y a través de una charla a la que asistí conocí fonoaudiología. Me gustó porque tenía mucha relación con la gente, me permitía hacer una labor más social y tener contacto con niños y con adultos, lo que es mi vocación.

- En particular, ¿qué fue lo que te llamó la atención de la carrera?
- Me gustó porque tiene un mix de todas las áreas, tiene un poco de matemáticas, del área humanista y harto de biología, que es mi fuerte.

- Durante la universidad, ¿hubo materias que se te hicieran más difíciles?
Entre los ramos de biología había algunos que eran más complejos que otros y física nunca me ha gustado así que me costó. Pero, una vez que tomamos los ramos más de carrera, que era física acústica, uno ya empieza a relacionar con lo que va a hacer a futuro así que se hace más fácil.
 
¿Qué otras dificultades tuviste?
Como la carrera era tan desconocida, los primeros años no sabía que rumbo iba a tomar. Tuve varias crisis vocacionales, no sabía si era lo que realmente quería hacer, el norte no lo veía muy claro. Gracias a Dios me encantó y ya en cuarto de carrera tenía súper claro cual era la labor que iba a tener que realizar y nunca me he arrepentido.

Según tu experiencia, ¿cuál es el perfil que debe cumplir alguien que desea estudiar fonoaudiología?
Le debe gustar lo científico. Es súper importante que una persona que estudia una ciencia de la salud le guste saber, porque para todo lo que nosotros hacemos debe tener un sustento teórico. No basta sólo con querer hacer las cosas, tienes que saber harto. Además, está la parte de la vocación de servicio para trabajar con niños, tienes que tener paciencia, te tiene que gustar. Eso en mi área que en principio puede ser muy complicada porque la formación que recibimos es muy científica, muy médica y en la práctica te enfrentas con niños que tienen pataletas y que debes saber abordar. Ante eso debes ser un poco pedagogo, un poco parvularia, un poco mamá.

¿Cuál es tu opinión sobre el mercado laboral para los fonoaudiólogos?

Ha habido un aumento tan grande de matrículas que lamentablemente se nos está copando. Yo salí de la universidad y me fueron a ofrecer trabajo a la puerta, porque tenía muy buenos contactos con la universidad, pero hoy en día los colegas que están saliendo tienen que irse a lugares rurales o muy lejos y el sueldo se fue a la mitad porque aumentó la demanda.

En la actualidad, ¿dónde te desempeñas?
Estoy en cinco colegios. Tres pertenecientes al DAEM de Talcahuano y dos particulares subvencionados pertenecientes a Concepción. También tengo uno que otro paciente particular.

¿Qué tienes pensado hacer a futuro?
Me encanta trabajar con niños, pero me quiero ir ampliando y estudiar un poco más. Empezar a trabajar en consultas, con adultos, con pacientes disfónicos. He tenido la suerte de trabajar con todas las áreas de la fonoaudiología y todas me gustan un poquito. Quiero seguir estudiando para que no se me vayan los conocimientos que tanto me costó adquirir.



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