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Ingeniería Civil Agrícola

      
Oriundo de la Región de Atacama (Huasco), llegó hasta la sede Chillán de la Universidad de Concepción buscando una carrera que uniera su interés por la agricultura con su habilidad por los números. Actualmente está radicado en Santiago y se desempeña en la Comisión Nacional de Riego.

- ¿Qué lo motivó a estudiar ingeniería civil agrícola tan lejos de casa?
La carrera en la Universidad de Concepción tiene un perfil único en Chile. La malla curricular se trajo desde Estados Unidos y los profesores hicieron su formación de posgrado allá. Me pareció muy interesante poder importar esa mirada a la realidad del campo chileno.

- ¿Cómo fue ese cambio del norte por el sur?
En Huasco llueve cada seis años y es todo un festival, nadie va a clases. Cuando llegué a Chillán hubo una semana entera de lluvia y granizo, recién al tercer día entendí que tenía que ir igual a la universidad.

- ¿Cómo se definiría durante su paso por la universidad?
Nunca fui de esos estudiantes tranquilos y callados.

- Entiendo que durante esos años participó activamente para hacer cambios en la carrera…
Desde tercer año estuve en el centro de alumnos, porque sentía que era una oportunidad de trabajar en equipo para introducir algunas mejoras y así pude participar en el cambio de malla que nos permitió ser ingenieros civiles agrícolas. En esa época sentía cierta discriminación hacia la carrera, porque había muchas “ingenierías” que de eso tenían poco. Había que demostrar que el perfil de nuestra carrera era en realidad muy ingenieril.

- Una vez que egreso, ¿qué hizo?
Decidí cursar inmediatamente un magíster en Ingeniería Agrícola con mención en Recursos Hídricos.

- Tras ese magíster, ¿cómo fue su incorporación al mundo laboral?

Si entré enamorado de la carrera, cuando empecé a trabajar fue el doble, porque el impacto en las personas y en los territorios es muy grande. En el campo existe un gran respeto por el profesional, aunque sea joven y se crean muchas expectativas.

- ¿Cuál fue su primer empleo?
Al terminar el magíster me llamó un colega para trabajar en la Asociación de Canalistas del Embalse Recoleta, que por ese entonces tenía un proyecto en Huasco y luego trabajé en distintos proyectos con los agricultores de la zona, para la Comisión Nacional de Riego.

- ¿Cuándo decidió emigrar a Santiago?
El 2005 vi un llamado a concurso de la Comisión Nacional de Riego. El puesto era para La Serena y decidí postular porque esperábamos a nuestro primer hijo y la vida de consultor es muy estresante. Además era para revisar proyectos de riego, área en la que había trabajado por años. Me seleccionaron y cuando estaba en periodo de inducción en Santiago me ofrecieron quedarme acá y con un mejor cargo, en el departamento de Fomento al Riego. Luego pasé a la división de Estudios y Desarrollo.



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