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Egresada de ingeniería eléctrica del INACAP, ha debido saber hacerse un espacio en un mundo profesional marcado por lo hombres, situación que no ha estado ajena de anécdotas. Tras un breve paso por ingeniería comercial supo encontrar su vocación y hoy está a cargo de la empresa familiar.   

¿Cuándo descubriste el gusto por tu profesión?
Hay ciertas cosas con las que uno nace. Desde chica me gustó mucho armar y desarmar cosas. Siempre me gustó la parte operativa, estar ahí, y ahora disfruto con hacer proyectos de principio a fin.

¿Qué es lo que más te atrae de tu trabajo?
Me llama la atención no sólo la instalación eléctrica en sí, sino todo lo que conlleva. El poder generar equipo, las muchas etapas que tiene un proyecto, la planificación, la estructura, la gestión, y que un proyecto siempre es distinto a otro.

Actualmente estás a cargo de la empresa que fundó tu padre, pero ¿cómo fue tu ingreso al mercado laboral?
La verdad es que partí con una empresa de eventos publicitarios sin tener arte ni parte. Con una amiga comenzamos haciendo eventos de cocina y esotéricos, con unas señoras secas que veían el tarot, los ángeles, las runas, todas esas cosas. En eso estuvimos un par de años, pero como me gustaba la parte eléctrica empecé a estudiar para tener el título de técnico y luego el de ingeniería.

En mi rubro me inicié trabajando para la competencia. Después de un tiempo me llamó mi papá para que trabajara con él. Partí como el junior del junior, luego estuve haciendo proyectos con planos, después me hice cargo del área de proyectos y después me nombró gerente general. Alguien tenía que hacer la parte administrativa, porque a él le fascina la producción y estar en terreno.

Empezaste estudiando ingeniería comercial, ¿cómo se tomó tu familia el hecho que quisieras cambiar de carrera?
Curiosamente cuando empecé a estudiar mi padre me dijo que lo pensara bien porque él no me iba a dar pega (risas).

¿Cómo ha sido desempeñarte en un mundo laboral marcado por los hombres?
Cuando comencé a estudiar era la única mujer y no me puedo quejar. Ser mujer en un campo de puros hombres me ha permitido conseguir un montón de cosas. Por ejemplo, cuando estaba trabajando en terreno como supervisora me mandaban a mí a pedirle prórroga o materiales al constructor, y en general cuando llego a una obra, aunque no dejan pasar a nadie a mí sí, me tienen estacionamiento, etc.

Pero, ¿has tenido problemas al asumir un rol de liderazgo?
Ha sido ideal para mí dado mi carácter. Soy súper extrovertida y me siento más a gusto en este tema más duro, más lógico. La verdad es que no nací con mucho filtro y los hombres se enrollan menos. A veces me equivoco o meto las patas y discutimos, pero la discusión queda ahí, no andan dos o tres días con la cara larga, y eso es una ventaja, especialmente en este rubro donde se necesita rapidez y saber con quién uno puede contar y con quién no para hacer bien la pega.

¿Cuál es la importancia que le das a tu carrera?

La instalación eléctrica es vital. Sin electricidad no se puede hacer absolutamente nada y cuando la instalación está mal hecha se pueden perder vidas, por eso hay que ser súper responsable.



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