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La obesidad y el proyecto en discusión

      
Laura Toledo
Laura Toledo
“El proyecto sobre alimentación saludable que se votaba en la cámara alta esta semana y que debió pasar a comisión mixta para la próxima, va en directo beneficio de los niños y escolares menores de 14 años. Su propósito es prevenir y bajar la tasa de obesidad en los niños en Chile; obesidad que es producto de una mala calidad de la alimentación y por la escasa actividad física que realizan los niños, sumado a una propaganda explosiva dirigida a los consumidores.

La Organización Mundial de la Salud por su parte hizo un llamado a “bajar la sal, la grasa y el azúcar" de los alimentos preparados con la finalidad de disminuir las altas tasas de obesidad infantil, hecho que tuvo eco en este proyecto patrocinado por la Sociedad Chilena de Pediatría, luego de consultar a expertos mundiales en la materia,  con apoyo de  la OMS y otros entendidos. El documento, aparte de obligar a que los productos tengan un etiquetado comprensible, contempla prohibir la venta de “comida chatarra” en los colegios para dar paso a los kioscos saludables, tanto como  la publicidad de este tipo de comida acompañada de mensajes con textos o afirmaciones “engañosas” unidas a  las promociones de adhesivos y stickers para seducir a los niños. Asimismo, este proyecto de ley contempla educación física obligatoria tres veces a la semana en sesiones de dos horas cada una.

Bien por todos aquellos que trabajaron en este proyecto que, aunque no soluciona el problema en sí mismo, es un gran  paso para prevenir y reducir la obesidad cuya dimensión no se aprecia en toda su magnitud. Según estadísticas entregadas por Junaeb en el año 2007 los estudiantes de primero básico del sector público presentaban un 21,1% de obesidad, cifra que observó una fuerte alza, ya que en el año anterior este porcentaje era de un 19,4%. Estas cifras revelan que, en la actualidad, la obesidad es uno de los problemas de salud pública más grave que tiene Chile y que incide en las enfermedades crónicas no transmisibles, que tienen como factores condicionantes la obesidad y el sedentarismo.

Chile es hoy el país con más rápido crecimiento de la obesidad infantil, con prevalencias de las más altas del mundo.  Si se aprueba el proyecto,  se ha dado un gran paso en la prevención de la obesidad. Pero el paso mayor es  involucrar  también a los padres, que son quienes preparan o adquieren los alimentos y deben crear el hábito de consumir alimentos saludables en lugar de “comida chatarra”. Son muchos los años de trabajo empleados para elaborar este proyecto, pero serán muchos más los años que se necesiten para que los padres se involucren e internalicen a la obesidad como enfermedad y entonces escojan, compren y preparen alimentos saludables en sus hogares.

Quienes trabajamos en el área de la nutrición y alimentación sabemos que son niños expuestos -más temprano que tarde- a enfermedades colaterales a la obesidad (diabetes, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares). La aprobación, rechazo o modificaciones que se hagan a este proyecto indicará el grado de importancia que en las esferas públicas y privadas se concede al problema de la obesidad infantil que, por cierto,  no es una responsabilidad exclusiva de educadores, nutricionistas y profesionales de la salud”.

Edición: Universia / RR

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