text.compare.title

text.compare.empty.header

Noticias

Profesoras de inglés norteamericanas relatan sus experiencias en Chile

      
Las cuatro profesoras norteamericanas trabajan en el equipo académico de eClass English y llevan aproximadamente 2 años en Chile. Excepto Lindsey Korneliussen, que es de Seatle y lleva más tiempo en el país. Lindsey llegó el 2003 y habla prácticamente como una chilena, además pololea hace varios años con un joven de Maipú.

Cada una llegó por separado, pero luego de trabajar juntas y compartir la experiencia de ser una “gringa” en Chile, se han hecho muy amigas. Se ríen escuchando los cuentos de sus compañeras e interrumpen diciendo: “a mí me pasó lo mismo cuando llegué”. Sobran anécdotas como que se subían a una micro y no tenían idea dónde bajarse o como que no sabían cómo eran los chilenos y su cultura. “Yo pensaba que Chile era menos desarrollado de lo que es, de hecho hoy trabajo en una empresa que imparte cursos de inglés semipresenciales y me impresiona la tecnología que usan y lo bien que se manejan los alumnos en la plataforma virtual. Me llama la atención la personalidad de los chilenos y en el caso puntual de mis alumnos, su motivación constante y ganas de superarse”, explica Lindsey.
 
Las otras tres, Briana Belden de Philadelphia, Karen Toepp de Michigan y Kate Litzenberg de Minnesota, aunque llevan menos tiempo ha sido suficiente para juntar un buen repertorio de historias.  A Briana por ejemplo le causa mucha risa que aquí todo se coma con mayonesa y mucha sal. “Nosotros aliñamos la comida con muchos condimentos, tanto que en el trabajo nos tienen prohibido el ajo. Aquí para que la comida tenga más gusto sólo le ponen mucha sal y la infaltable mayo”, comenta entre risas. Kate por su parte dice que le llama mucho la atención que la gente demuestre tanto afecto públicamente. “Aquí todos se besan en el metro, en la calle y para qué decir en los parques. Al principio esto me chocaba, pero creo que ya me he ido acostumbrando. Incluso al principio me complicaba no saber cómo saludar a los alumnos, si de la mano o de beso”, cuenta riendo.
 
Pero algo en que todas concuerdan y les encanta de Chile, es la generosidad del pueblo chileno y el genuino interés por los demás. “Es cierto que aquí la gente no saluda en las calles y tampoco sonríe mucho, pero una vez que adentras en las relaciones son muy abiertos y realmente acogedores. Esto no pasa en Estado Unidos, por el contrario la gente es muy sonriente y todo el mundo se saluda, pero es una relación superficial en la que cuesta  mucho ahondar. También algo muy bonito del pueblo Chileno es el gran sentido de familia que tiene. Aquí la familia se reúne muy seguido y todos están al tanto de la vida de sus hermanos o primos, allá no es así, yo sólo hablo con mis tíos dos veces al año, una para Navidad y otra para el día de Acción de Gracias. Los chilenos además,  están muy orgullosos de ser chilenos, lo que ese puede ver claramente en ocasiones como el 18 de septiembre y  la copa mundial, todos se juntan no importa de dónde seas, en esos minutos todos iguales”, explica Karen Toepp.
 
En cuanto a los panoramas destacan las fondas dieciocheras, las cuales encuentran muy alegres y entretenidas, además de “La Piojera” donde obviamente se han tomado más de algún “terremoto”. También recuerdan los primeros lugares que visitaron apenas llegaron,  como el cerro San Cristóbal, el barrio Lastarria, la Plaza de Armas y La Moneda.

Edición: Universia / RR

Tags:

Aviso de cookies: Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, para análisis estadístico y para mostrarle publicidad. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso en los términos establecidos en la Política de cookies.