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Joaquín Lavín habla de los desafíos que enfrenta en Educación

      
<b><a href=https://agenda.universia.cl/ target=_blank>Conoce la más completa guía de actividades universitarias del país</a><br/></b><br/>A tres meses de haber iniciado su gestión como ministro de Educación, Joaquín Lavín fue entrevistado por el decano de la Facultad de Educación y Humanidades de la <a href=https://www.udd.cl target=_blank>Universidad del Desarrollo</a> (UDD), Cristián Warnken, sobre los principales desafíos que deberá enfrentar para concretar la revolución educacional que quiere comandar desde su cartera para mejorar la calidad de la enseñanza en Chile. <br/><br/>La entrevista inauguró el ciclo de charlas “Educación: la más alta de las poesías”, organizado por el Centro de Alumnas de Pedagogía Básica de la UDD. A continuación, un extracto del encuentro con el ministro Lavín, quien además fue uno de los fundadores de la Universidad del Desarrollo hace 20 años. <br/><br/><b>-Siempre hay un escepticismo respecto de los cambios que vienen desde arriba o de alguien que viene con ideas nuevas. ¿Cree que esta revolución que propone producirá los cambios en educación que no se hicieron antes? <br/>-</b>Aquí hay una continuidad y no hay un antes y un después. El problema es mejorar la calidad, que no es buena ni siquiera en los colegios particulares pagados. Segundo, la herramienta que tiene que igualar oportunidades en Chile no está cumpliendo su función. <br/><br/>Un joven que sale del Instituto Nacional compite de igual a igual con quienes egresan de colegios particulares pagados, pero solamente la elite llega a ese establecimiento, ¿y el resto de escolares? Entonces, si no mejoramos la calidad de la educación ahora, que llegó el momento, este país va a seguir siendo “ahí no más” y teniendo una distribución del ingreso como la actual. <br/><br/>Cuando era candidato le preguntaba a la gente qué era peor, la educación o la salud, y me contestaban la salud, porque el principal problema es el acceso. Sin embargo, en educación hay acceso. Ya superamos la etapa de cobertura, pero ahora el siguiente paso es mejorar el acceso a la universidad. <br/><br/><b>-Para tomar decisiones que definirán el destino de la educación, se debe realizar un diagnóstico claro y profundo de por qué estamos fallando. ¿Cuál es el análisis que ha hecho y cuáles son los focos donde hay que centrarse para construir lo que viene? <br/>-</b>Hay varias cosas en las que hay que actuar simultáneamente. Lo primero es destinar más plata a los colegios. La subvención escolar hoy no alcanza y es muy baja si se compara con lo que gasta un colegio particular pagado. En este sentido, hay que confiar en los establecimientos educacionales, porque no es el ministerio el que tiene la receta, sino que ellos, según su realidad, deben decidir qué cosas hacer y ver dónde les aprieta el zapato. A algunos es en la lectura, a otros en las matemáticas. <br/><br/>En segundo lugar, hay que aumentar la subvención educacional preferencial, que va a la vena de los colegios que educan a los niños más vulnerables de Chile. <br/><br/>Por otro lado, existe un desafío en ver cómo atraigo a los mejores talentos a estudiar pedagogía. El año pasado, de las miles de vacantes en la carrera, sólo 50 alumnos postularon con más de 700 puntos en la PSU. Por esto, es necesario revalorizar la profesión docente y para ello no existen fórmulas fáciles. Hay países, como Finlandia, que lograron cambiar el eje de la profesión de tal forma que hoy día se dan el lujo de elegir a sus profesores entre el 30% de los mejores puntajes. <br/><br/><b>-En Finlandia, más que pagarles grandes sueldos, el profesor ha sido dignificado y tiene un buen estatus dentro de la sociedad. Sin embargo, en Chile, parece que los docentes están “en la pizarra” y vamos bajando su estado anímico en vez de subirlo. ¿Cómo levantamos al profesor? Yo sé que no hay una respuesta fácil… <br/>-</b>No, no hay una respuesta fácil porque es un todo que tiene que ver con aspectos económicos, con escuchar a los profesores e incorporarlos más en la toma de decisiones. Tiene que ver con premiar e incentivar, pero esto tiene que ir contra resultados que apoyen la revalorización de la profesión. <br/><br/>Sin embargo, un docente no sólo debe dominar los contenidos, también debe dominar la forma de comunicar, de sacar lo mejor de los niños y esa característica es el arte o el don de enseñar. <br/><br/><b>-¿La pedagogía es un arte o una ciencia? <br/>-</b>Finalmente, es un arte y una ciencia también. Algunos tienen ese don y otros no. Pero se enseña. El otro día, un grupo de estudiantes de pedagogía me pedía que a partir de primer año tuvieran práctica en los colegios y estar en la sala de clases, porque ahí aprenden mucho más que lo que se les enseña en la carrera. <br/><br/>Actualmente, ser profesor es mucho más difícil porque antes los niños estaban sometidos a un décimo de estímulos de los que están sometidos ahora. En el Simce hay una encuesta de cuánto demora el profesor en empezar la clase y en aquellos colegios que se retrasaban menos de un minuto en comenzar tenían mejores resultados porque aprovechaban efectivamente los 45 minutos que dura la clase. <br/><br/><b>-Mario Waissbluth -líder de Educación 2020- critica que la propuesta de crear 50 liceos de excelencia va a tocar sólo a un 2% de alumnos y va a dejar al resto en el pantano, transformando la educación chilena en un ghetto pero más amplio, porque con esta fórmula lo que se hace es premiar de nuevo a la elite de los mejores. <br/>-</b>Cuando fui alcalde de Santiago, cuya municipalidad es el sostenedor del Instituto Nacional, que es el mejor colegio público de Chile junto con el Liceo Carmela Carvajal, me tocó ver a papás que hacían cualquier cosa para ingresar a estos establecimientos porque decían que si su hijo no entraba iba a caer en la droga. Así de drástico. <br/><br/>Nosotros queremos mejorar la calidad de la educación de todos los colegios, por eso vamos a estar aumentando la subvención incluso de este año, pero a los alumnos más motivados, esforzados y talentosos, de los sectores de bajos recursos o medios que no pueden pagar un colegio particular pagado. De esta manera, queremos darle una vía rápida a la movilidad social. Hoy nadie duda del impacto que ha tenido el Instituto Nacional en las personas que han estudiado ahí. Lo mismo queremos replicar en 50 ciudades en Chile.<br/><br/><b>-La realidad educacional es mucho más compleja que los instrumentos que la miden y de repente hay que mirar con lupa los resultados. Pero también tenemos brotes verdes, señales positivas que hay que cuidar. ¿Cuáles son estas pequeñas plantitas que tenemos que potenciar para hacer crecer los resultados del último Simce? <br/>-</b>Nosotros queremos que los papás tengan cada vez más información y el Simce aporta en eso. Algunos me dicen que eligen el colegio de sus hijos por el inglés que se enseña, otros lo hacen porque le dan más importancia al deporte. <br/><br/>En octubre entregaremos una herramienta mucho más sofisticada, le vamos a mandar una carta a los papás que tienen a sus hijos en educación básica o media diciéndole no sólo el resultado del último Simce, sino también el de los últimos años junto con el resultado de las PSU de ese colegio y los costos del mismo, porque puede ser que el establecimiento sea muy bueno, pero que esté fuera del alcance económico. Para más adelante, tenemos contemplado realizar el Simce de inglés, en educación física, y en tecnologías de la información. <br/><br/>Hay algunos que me dicen “es que lenguaje y matemáticas no es todo” y obviamente que no lo es, pero es muy importante porque ahí está la cuna del pensamiento lógico y si tú no sabes matemáticas, después no vas a saber física y si no sabes leer, no vas a saber nada… <br/><br/><b>-Somos un país que siempre está copiando modelos de otros países. Se habla de Finlandia que ahora está de moda, antes era Singapur… pero nosotros en Chile también tenemos experiencias exitosas, como la que dirigió el Presidente Manuel Montt en el siglo XIX, con la creación de las escuelas normalistas que reemplazamos por las escuelas de pedagogía. Ahí hay algo propio que tiene que ver con el arte de la Educación. ¿Qué podemos rescatar de esa antigua tradición? <br/>-</b>Yo me encuentro a cada rato con profesoras normalistas,jubiladas, que me dicen que su característica era la vocación, la pasión por enseñar y una formación especial. Y las escuelas normales supieron canalizar eso, pero actualmente no es así, lo que tiene que ver con que hoy estamos en una sociedad distinta. <br/><br/>En la Región de la Araucanía, por ejemplo, que tiene uno de los peores Simce de Chile, sobre todo en la lectura, se está haciendo un plan especial de rescate de lectores. Se han recontratado profesoras normalistas, a quienes se les encargan un grupo de 4 ó 5 niños para que en pocos meses les enseñen a leer. Es una experiencia que queremos profundizar. Probablemente esta vocación o pasión por enseñar es irreemplazable, pero el grado de conocimiento que existe en las escuelas de pedagogía tiene que ser mucho mejor. <br/><br/><b>-Se ha comprobado que el lenguaje, cuando se aprende bien, produce por consecuencia una mejoría en matemáticas y en otras áreas. Pero resulta que Chile es un país donde la gente ya no lee, estamos entre los índices más bajos de Latinoamérica ¿Qué propuesta o sueños tiene para tomar este desafío tan importante y vital que es generar lectores? <br/>-</b>Nosotros tenemos en la división de educación general, que es como el corazón del Mineduc, a Verónica Abud, quien estuvo a cargo de la Fundación La Fuente, que se dedicó a bibliotecas escolares en los lugares más pobres de Chile. Ella tiene esa obsesión y pasión por hacer que los niños lean. Ella recomienda que debe haber, por lo menos, diez libros por niño, en una biblioteca, que a los niños chicos hay que leerle en voz alta y que hay que leerles cosas entretenidas, que tiene que haber animadores de lectura, no solamente una bibliotecaria … <br/><br/>Una de las cosas que impresionó a los expertos en los resultados del Simce es que las brechas se van abriendo a medida de que los niños van avanzando en su educación. Si yo no quedé con una buena base en lenguaje y matemáticas, la incapacidad de entender todo lo que viene después va a ser mucho mayor cuando lleguemos a rendir la PSU. <br/><br/><b>-Se ha demostrado que la dimensión estética es muy importante en Educación. Ejemplo de ello es lo que sucede en Alemania, donde la formación musical de los niños comienza a muy temprana edad y se sabe que la enseñanza de la música produce disciplina, rigor y, como consecuencia, comprensión matemática. El otro día vi una función de las Orquestas Juveniles y creo que es una de las cosas más extraordinarias que se han hecho en Chile: cientos de niños de pueblos pequeños viviendo la disciplina de la música… ¿qué le parecería reforzar esa idea? <br/>-</b>Me parece fantástico, pero primero tienen que aprender a leer y a sumar. Con el terremoto el año escolar se acortó. La mayoría de los colegios entró el 5 de marzo, pero un número importante lo hizo 50 días tarde. La recomendación que dio el Ministerio de Educación a los colegios afectados fue acortar todas las clases que quisieran menos lenguaje, matemáticas, educación física y educación artística, porque para la reconstrucción emocional de esos niños son fundamentales estas dos últimas asignaturas. <br/><br/><b>-En una entrevista en la revista Capital Ud. dijo que está dispuesto a arriesgar su capital político en este ministerio. ¿Hasta cuánto está preparado para enfrentar? <br/>-</b>Cuando uno es ministro de Educación sabe que tendrá obstáculos. Un día son los funcionarios del ministerio, mañana son los pingüinos, pasado mañana pueden ser los universitarios, después el colegio de profesores… <br/><br/>La idea de, por ejemplo, darle atribuciones a los directores de colegios municipales para cambiar al 10% de los profesores de su colegio al año si encuentra que no lo están haciendo bien… esa una cosa que es absoluta y evidente pero es resistida totalmente. O sea, una directora de un colegio municipal no puede cambiar a ningún profesor. Y eso es así legalmente. Entonces los directores me dicen que están con las manos atadas. Que los sueldos vayan subiendo cada dos años por antigüedad y no por desempeño, es una idea totalmente resistida. <br/><br/>Un ministro de Educación conservador no va a llegar a puerto aquí. Va a decir “mejor no nos peleemos con los profesores o con los funcionarios del ministerio que se pueden enojar”. <br/><br/>Si tú estás en este cargo y quieres provocar un cambio, tienes que estar dispuesto a jugar todo tu capital político. Si fuera por popularidad, este no es el ministerio para estar. <br/><br/>Edición: <i>Universia</i> / RR <br/><br/>Fuente: <i>Universidad del Desarrollo</i>
Conoce la más completa guía de actividades universitarias del país

A tres meses de haber iniciado su gestión como ministro de Educación, Joaquín Lavín fue entrevistado por el decano de la Facultad de Educación y Humanidades de la Universidad del Desarrollo (UDD), Cristián Warnken, sobre los principales desafíos que deberá enfrentar para concretar la revolución educacional que quiere comandar desde su cartera para mejorar la calidad de la enseñanza en Chile.

La entrevista inauguró el ciclo de charlas “Educación: la más alta de las poesías”, organizado por el Centro de Alumnas de Pedagogía Básica de la UDD. A continuación, un extracto del encuentro con el ministro Lavín, quien además fue uno de los fundadores de la Universidad del Desarrollo hace 20 años.

-Siempre hay un escepticismo respecto de los cambios que vienen desde arriba o de alguien que viene con ideas nuevas. ¿Cree que esta revolución que propone producirá los cambios en educación que no se hicieron antes?
-
Aquí hay una continuidad y no hay un antes y un después. El problema es mejorar la calidad, que no es buena ni siquiera en los colegios particulares pagados. Segundo, la herramienta que tiene que igualar oportunidades en Chile no está cumpliendo su función.

Un joven que sale del Instituto Nacional compite de igual a igual con quienes egresan de colegios particulares pagados, pero solamente la elite llega a ese establecimiento, ¿y el resto de escolares? Entonces, si no mejoramos la calidad de la educación ahora, que llegó el momento, este país va a seguir siendo “ahí no más” y teniendo una distribución del ingreso como la actual.

Cuando era candidato le preguntaba a la gente qué era peor, la educación o la salud, y me contestaban la salud, porque el principal problema es el acceso. Sin embargo, en educación hay acceso. Ya superamos la etapa de cobertura, pero ahora el siguiente paso es mejorar el acceso a la universidad.

-Para tomar decisiones que definirán el destino de la educación, se debe realizar un diagnóstico claro y profundo de por qué estamos fallando. ¿Cuál es el análisis que ha hecho y cuáles son los focos donde hay que centrarse para construir lo que viene?
-
Hay varias cosas en las que hay que actuar simultáneamente. Lo primero es destinar más plata a los colegios. La subvención escolar hoy no alcanza y es muy baja si se compara con lo que gasta un colegio particular pagado. En este sentido, hay que confiar en los establecimientos educacionales, porque no es el ministerio el que tiene la receta, sino que ellos, según su realidad, deben decidir qué cosas hacer y ver dónde les aprieta el zapato. A algunos es en la lectura, a otros en las matemáticas.

En segundo lugar, hay que aumentar la subvención educacional preferencial, que va a la vena de los colegios que educan a los niños más vulnerables de Chile.

Por otro lado, existe un desafío en ver cómo atraigo a los mejores talentos a estudiar pedagogía. El año pasado, de las miles de vacantes en la carrera, sólo 50 alumnos postularon con más de 700 puntos en la PSU. Por esto, es necesario revalorizar la profesión docente y para ello no existen fórmulas fáciles. Hay países, como Finlandia, que lograron cambiar el eje de la profesión de tal forma que hoy día se dan el lujo de elegir a sus profesores entre el 30% de los mejores puntajes.

-En Finlandia, más que pagarles grandes sueldos, el profesor ha sido dignificado y tiene un buen estatus dentro de la sociedad. Sin embargo, en Chile, parece que los docentes están “en la pizarra” y vamos bajando su estado anímico en vez de subirlo. ¿Cómo levantamos al profesor? Yo sé que no hay una respuesta fácil…
-
No, no hay una respuesta fácil porque es un todo que tiene que ver con aspectos económicos, con escuchar a los profesores e incorporarlos más en la toma de decisiones. Tiene que ver con premiar e incentivar, pero esto tiene que ir contra resultados que apoyen la revalorización de la profesión.

Sin embargo, un docente no sólo debe dominar los contenidos, también debe dominar la forma de comunicar, de sacar lo mejor de los niños y esa característica es el arte o el don de enseñar.

-¿La pedagogía es un arte o una ciencia?
-
Finalmente, es un arte y una ciencia también. Algunos tienen ese don y otros no. Pero se enseña. El otro día, un grupo de estudiantes de pedagogía me pedía que a partir de primer año tuvieran práctica en los colegios y estar en la sala de clases, porque ahí aprenden mucho más que lo que se les enseña en la carrera.

Actualmente, ser profesor es mucho más difícil porque antes los niños estaban sometidos a un décimo de estímulos de los que están sometidos ahora. En el Simce hay una encuesta de cuánto demora el profesor en empezar la clase y en aquellos colegios que se retrasaban menos de un minuto en comenzar tenían mejores resultados porque aprovechaban efectivamente los 45 minutos que dura la clase.

-Mario Waissbluth -líder de Educación 2020- critica que la propuesta de crear 50 liceos de excelencia va a tocar sólo a un 2% de alumnos y va a dejar al resto en el pantano, transformando la educación chilena en un ghetto pero más amplio, porque con esta fórmula lo que se hace es premiar de nuevo a la elite de los mejores.
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Cuando fui alcalde de Santiago, cuya municipalidad es el sostenedor del Instituto Nacional, que es el mejor colegio público de Chile junto con el Liceo Carmela Carvajal, me tocó ver a papás que hacían cualquier cosa para ingresar a estos establecimientos porque decían que si su hijo no entraba iba a caer en la droga. Así de drástico.

Nosotros queremos mejorar la calidad de la educación de todos los colegios, por eso vamos a estar aumentando la subvención incluso de este año, pero a los alumnos más motivados, esforzados y talentosos, de los sectores de bajos recursos o medios que no pueden pagar un colegio particular pagado. De esta manera, queremos darle una vía rápida a la movilidad social. Hoy nadie duda del impacto que ha tenido el Instituto Nacional en las personas que han estudiado ahí. Lo mismo queremos replicar en 50 ciudades en Chile.

-La realidad educacional es mucho más compleja que los instrumentos que la miden y de repente hay que mirar con lupa los resultados. Pero también tenemos brotes verdes, señales positivas que hay que cuidar. ¿Cuáles son estas pequeñas plantitas que tenemos que potenciar para hacer crecer los resultados del último Simce?
-
Nosotros queremos que los papás tengan cada vez más información y el Simce aporta en eso. Algunos me dicen que eligen el colegio de sus hijos por el inglés que se enseña, otros lo hacen porque le dan más importancia al deporte.

En octubre entregaremos una herramienta mucho más sofisticada, le vamos a mandar una carta a los papás que tienen a sus hijos en educación básica o media diciéndole no sólo el resultado del último Simce, sino también el de los últimos años junto con el resultado de las PSU de ese colegio y los costos del mismo, porque puede ser que el establecimiento sea muy bueno, pero que esté fuera del alcance económico. Para más adelante, tenemos contemplado realizar el Simce de inglés, en educación física, y en tecnologías de la información.

Hay algunos que me dicen “es que lenguaje y matemáticas no es todo” y obviamente que no lo es, pero es muy importante porque ahí está la cuna del pensamiento lógico y si tú no sabes matemáticas, después no vas a saber física y si no sabes leer, no vas a saber nada…

-Somos un país que siempre está copiando modelos de otros países. Se habla de Finlandia que ahora está de moda, antes era Singapur… pero nosotros en Chile también tenemos experiencias exitosas, como la que dirigió el Presidente Manuel Montt en el siglo XIX, con la creación de las escuelas normalistas que reemplazamos por las escuelas de pedagogía. Ahí hay algo propio que tiene que ver con el arte de la Educación. ¿Qué podemos rescatar de esa antigua tradición?
-
Yo me encuentro a cada rato con profesoras normalistas,jubiladas, que me dicen que su característica era la vocación, la pasión por enseñar y una formación especial. Y las escuelas normales supieron canalizar eso, pero actualmente no es así, lo que tiene que ver con que hoy estamos en una sociedad distinta.

En la Región de la Araucanía, por ejemplo, que tiene uno de los peores Simce de Chile, sobre todo en la lectura, se está haciendo un plan especial de rescate de lectores. Se han recontratado profesoras normalistas, a quienes se les encargan un grupo de 4 ó 5 niños para que en pocos meses les enseñen a leer. Es una experiencia que queremos profundizar. Probablemente esta vocación o pasión por enseñar es irreemplazable, pero el grado de conocimiento que existe en las escuelas de pedagogía tiene que ser mucho mejor.

-Se ha comprobado que el lenguaje, cuando se aprende bien, produce por consecuencia una mejoría en matemáticas y en otras áreas. Pero resulta que Chile es un país donde la gente ya no lee, estamos entre los índices más bajos de Latinoamérica ¿Qué propuesta o sueños tiene para tomar este desafío tan importante y vital que es generar lectores?
-
Nosotros tenemos en la división de educación general, que es como el corazón del Mineduc, a Verónica Abud, quien estuvo a cargo de la Fundación La Fuente, que se dedicó a bibliotecas escolares en los lugares más pobres de Chile. Ella tiene esa obsesión y pasión por hacer que los niños lean. Ella recomienda que debe haber, por lo menos, diez libros por niño, en una biblioteca, que a los niños chicos hay que leerle en voz alta y que hay que leerles cosas entretenidas, que tiene que haber animadores de lectura, no solamente una bibliotecaria …

Una de las cosas que impresionó a los expertos en los resultados del Simce es que las brechas se van abriendo a medida de que los niños van avanzando en su educación. Si yo no quedé con una buena base en lenguaje y matemáticas, la incapacidad de entender todo lo que viene después va a ser mucho mayor cuando lleguemos a rendir la PSU.

-Se ha demostrado que la dimensión estética es muy importante en Educación. Ejemplo de ello es lo que sucede en Alemania, donde la formación musical de los niños comienza a muy temprana edad y se sabe que la enseñanza de la música produce disciplina, rigor y, como consecuencia, comprensión matemática. El otro día vi una función de las Orquestas Juveniles y creo que es una de las cosas más extraordinarias que se han hecho en Chile: cientos de niños de pueblos pequeños viviendo la disciplina de la música… ¿qué le parecería reforzar esa idea?
-
Me parece fantástico, pero primero tienen que aprender a leer y a sumar. Con el terremoto el año escolar se acortó. La mayoría de los colegios entró el 5 de marzo, pero un número importante lo hizo 50 días tarde. La recomendación que dio el Ministerio de Educación a los colegios afectados fue acortar todas las clases que quisieran menos lenguaje, matemáticas, educación física y educación artística, porque para la reconstrucción emocional de esos niños son fundamentales estas dos últimas asignaturas.

-En una entrevista en la revista Capital Ud. dijo que está dispuesto a arriesgar su capital político en este ministerio. ¿Hasta cuánto está preparado para enfrentar?
-
Cuando uno es ministro de Educación sabe que tendrá obstáculos. Un día son los funcionarios del ministerio, mañana son los pingüinos, pasado mañana pueden ser los universitarios, después el colegio de profesores…

La idea de, por ejemplo, darle atribuciones a los directores de colegios municipales para cambiar al 10% de los profesores de su colegio al año si encuentra que no lo están haciendo bien… esa una cosa que es absoluta y evidente pero es resistida totalmente. O sea, una directora de un colegio municipal no puede cambiar a ningún profesor. Y eso es así legalmente. Entonces los directores me dicen que están con las manos atadas. Que los sueldos vayan subiendo cada dos años por antigüedad y no por desempeño, es una idea totalmente resistida.

Un ministro de Educación conservador no va a llegar a puerto aquí. Va a decir “mejor no nos peleemos con los profesores o con los funcionarios del ministerio que se pueden enojar”.

Si tú estás en este cargo y quieres provocar un cambio, tienes que estar dispuesto a jugar todo tu capital político. Si fuera por popularidad, este no es el ministerio para estar.

Edición: Universia / RR

Fuente: Universidad del Desarrollo
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