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La mirada del turista: Entre vuvuzelas y elefantes

      
<b><a target=_blank href=https://www.universia.cl/fotogaleria/deportes/sudafrica-2010-entre-vuvuzelas-y-elefantes.html>Fotografías del viaje.</a><br/><br/>Por Carolina Henríquez, desde Sudáfrica.</b><br/><br/>Camino al estadio ya se sentía la emoción del partido inaugural del primer mundial en África. Un taco interminable, con cientos de banderas de todos los países; las nuestras eran de las pocas chilenas que se veían. Pero ahí estábamos, saludando a la gente desde el auto, que nos devolvía una sonrisa y un ruido ensordecedor: Aquí no se alienta al equipo nacional con canciones, sino que con vuvuzelas, unas trompetas largas de colores que suenan mas fuerte de las que se escuchan en Chile. Especialmente porque suenan todas al mismo tiempo, ahogando cualquier otro ruido que pretenda interrumpirlas.<br/><br/>La entrada al Soccer City fue caótica. Gente de todos los países corría para llegar a tiempo a la inauguración. Sudafricanos y mexicanos llenaban el lugar con sus pelucas de colores, caras pintadas y disfraces, camisetas verdes y amarillas. El inicio oficial del mundial de fútbol 2010 comenzó con bailes típicos africanos, canciones en vivo, presentación de las banderas (¡ahí estaba la nuestra!), fuegos artificiales y aviones desfilando por encima de nosotros. El presidente de la Fifa, Joseph S. Blatter, y el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, lo dijeron claro: Es un honor estar dando inicio a esta fiesta, con el espíritu de Mandela presente entre todos.<br/><br/><b>Rescate y rehabilitacion animal</b><br/><br/>A dos horas de Johannesburgo, cerca de la ciudad de Pretoria y la renombrada Hartbeespoort Dam, se encuentran el santuario de los elefantes y el de monos, ambos dedicados a salvar y rehabilitar a estos hermosos animales. <br/><br/>En el primero, seis paquidermos rescatados de circos nos reciben con su majestuosidad característica, y guiados por sus cuidadores, nos dan un tour inolvidable. En él no se dedican a hacer trucos para los turistas: Aquí la idea es enseñar sobre su anatomía, su inteligencia, sus personalidades y sentimientos. Pudimos tocarlos, darles comida, caminar de la mano-trompa, montarlos y recibir un beso maravilloso en la mejilla, mientras las suricatas (como Timón del Rey León) se asoman de sus agujeros mirando con tanta curiosidad como la que teníamos nosotros por ellos.<br/><br/>A unos cinco minutos en auto está el Bush Babies Center, dedicado a salvar a los primates que han sido criados como mascotas, dándoles la oportunidad de vivir en un ambiente lo más parecido posible al entorno natural donde debían haberse criado. Monos araña y ardilla, babuinos y lemures saltan por los árboles que nos cubren. No podemos hacerles cariño, ya que la idea es que vivan como deben; pero es casi imposible resistirse a un mono ardilla que nos sigue durante todo el camino tocándonos y subiéndose a nuestros hombros: Con sólo una semana en el centro, era evidente que aún necesitaba el cariño humano. Pero aunque él no se de cuenta, en Bush Babies lo está recibiendo, y de la mejor manera posible.
Fotografías del viaje.

Por Carolina Henríquez, desde Sudáfrica.


Camino al estadio ya se sentía la emoción del partido inaugural del primer mundial en África. Un taco interminable, con cientos de banderas de todos los países; las nuestras eran de las pocas chilenas que se veían. Pero ahí estábamos, saludando a la gente desde el auto, que nos devolvía una sonrisa y un ruido ensordecedor: Aquí no se alienta al equipo nacional con canciones, sino que con vuvuzelas, unas trompetas largas de colores que suenan mas fuerte de las que se escuchan en Chile. Especialmente porque suenan todas al mismo tiempo, ahogando cualquier otro ruido que pretenda interrumpirlas.

La entrada al Soccer City fue caótica. Gente de todos los países corría para llegar a tiempo a la inauguración. Sudafricanos y mexicanos llenaban el lugar con sus pelucas de colores, caras pintadas y disfraces, camisetas verdes y amarillas. El inicio oficial del mundial de fútbol 2010 comenzó con bailes típicos africanos, canciones en vivo, presentación de las banderas (¡ahí estaba la nuestra!), fuegos artificiales y aviones desfilando por encima de nosotros. El presidente de la Fifa, Joseph S. Blatter, y el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, lo dijeron claro: Es un honor estar dando inicio a esta fiesta, con el espíritu de Mandela presente entre todos.

Rescate y rehabilitacion animal

A dos horas de Johannesburgo, cerca de la ciudad de Pretoria y la renombrada Hartbeespoort Dam, se encuentran el santuario de los elefantes y el de monos, ambos dedicados a salvar y rehabilitar a estos hermosos animales.

En el primero, seis paquidermos rescatados de circos nos reciben con su majestuosidad característica, y guiados por sus cuidadores, nos dan un tour inolvidable. En él no se dedican a hacer trucos para los turistas: Aquí la idea es enseñar sobre su anatomía, su inteligencia, sus personalidades y sentimientos. Pudimos tocarlos, darles comida, caminar de la mano-trompa, montarlos y recibir un beso maravilloso en la mejilla, mientras las suricatas (como Timón del Rey León) se asoman de sus agujeros mirando con tanta curiosidad como la que teníamos nosotros por ellos.

A unos cinco minutos en auto está el Bush Babies Center, dedicado a salvar a los primates que han sido criados como mascotas, dándoles la oportunidad de vivir en un ambiente lo más parecido posible al entorno natural donde debían haberse criado. Monos araña y ardilla, babuinos y lemures saltan por los árboles que nos cubren. No podemos hacerles cariño, ya que la idea es que vivan como deben; pero es casi imposible resistirse a un mono ardilla que nos sigue durante todo el camino tocándonos y subiéndose a nuestros hombros: Con sólo una semana en el centro, era evidente que aún necesitaba el cariño humano. Pero aunque él no se de cuenta, en Bush Babies lo está recibiendo, y de la mejor manera posible.
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