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Director de "Ojos rojos" dicta charla en la Universidad Mayor

      
<strong><a target=_blank href=https://agenda.universia.cl/>Revisa las actividades universitarias en la Agenda Universia</a><br/></strong><br/>Suena el pitazo inicial y Juan Ignacio Sabatini, uno de los tres creadores, junto a Juan Pablo Sallato e Ismael Larraín, del exitoso documental que retrata a la Selección Chilena de Fútbol y la pasión que significa llegar al Mundial de la categoría, “Ojos rojos”, comienza su exposición. En los primeros minutos cuenta que la idea de este trabajo audiovisual nació por el 2002, cuando vieron “Ojos azules”, película de similares características que desnudó al equipo francés campeón del Mundial de 1998. <br/><br/>El público, compuesto en su mayoría por estudiantes de la Escuela de Cine de la <a target=_blank href=https://www.umayor.cl>Universidad Mayor</a> y alumnos de la Casa de Estudios, vibra y aplaude con las palabras del realizador nacional, mientras que los organizadores del magno evento, la Escuela de Cine de la Institución, el CCEE de Cine y Cine Club U. Mayor presencian conformes el desarrollo del espectáculo. <br/><br/>Con el pasar del tiempo, Juan Ignacio Sabatini toma el control de la palabra y asegura que el objetivo del documental era ver a Chile clasificar al Mundial. Sin embargo, en un traspié que pudo significar desechar el proyecto, nuestro país no logra estar entre los 32 participantes de Alemania 2006. <br/><br/>La estrategia la delinearon antes de saltar a la cancha y tenían en mente mostrar una mirada al interior del mundo de la selección, aunque la negativa del director técnico de ese entonces, Juvenal Olmos, hacía difícil la misión. Con el ingreso de Nelson Acosta a la dirección de La Roja la defensa se abrió y los tres hombres en punta de “Ojos rojos” lograron llegar hasta el campo contrario. A pesar del manejo de las cámaras, la posición en el juego y la tenencia de imágenes, todo se podía ir por la borda debido a la eliminación de Chile del mundial celebrado en tierras germanas. Se acabó el primer tiempo. <br/><br/>En el intertanto apareció CORFO y su fondo para el desarrollo cinematográfico que sirvió para que los realizadores tomaran fuerzas y replantearan parte de su visión al momento de abordar el trabajo. Es decir, se convertiría en un documental sobre la derrota y la mayor arenga que se pudieron dar era continuar hasta que Chile llegara a un torneo mundial del deporte rey. De hecho, dejaron el descanso con la convicción de dirigir la cámara hacia afuera, hacia los espacios vacíos y hacia aquello que no se muestra. <br/><br/>Saltaron al campo de juego con cambios en la formación de la Selección Nacional. Marcelo Bielsa, un tipo caracterizado por su recelo con la prensa, tomaba el mando del equipo de todos. La primera aproximación con el nuevo entrenador fue friccionada, ya que el rosarino se paró en frente y se despachó un monólogo de una hora respecto a la intromisión de los medios de comunicación en la privacidad. Contraatacaron con algo simple pero efectivo: “Eso es lo que no haremos”. Por lo tanto, los límites para desenvolverse, que les puso el propio “Loco Bielsa”, los obligaban a replantear su ofensiva. <br/><br/>De esta manera, cuidar la intimidad, pero desde adentro, se transformó en un estilo cinematográfico. “Trabajar el concepto de no plano. Es interesante lo que pasa en off”, dijo Sabatini. <br/><br/>Una de las jugadas de mayor efectividad fue el audio. Captar el sonido macro de la respiración de los jugadores, de los estoperoles de los zapatos en el túnel de salida, del bote del balón, de los lanzamientos de esquina y el estruendo repentino de la muchedumbre fue una lujosa pared entre los directores y la audiencia. Pero sin duda, la vistosidad del juego de los realizadores pasa a un segundo plano cuando el verdadero protagonista, el fútbol, toma el control. <br/><br/>Con el fútbol con la jineta de capitán todo fluye con naturalidad y los tres realizadores reciben los pases de la verdadera estrella de la cancha. Allí los actores de reparto como los jugadores de la selección nacional, su entrenador, el reportero de Futrono, los hinchas y los propios directores se someten a los reglas del juego y solo terminan las jugadas que los llevarán a la gloria con “Ojos rojos”. <br/><br/>En los últimos minutos Sabatini relata algunas infidencias propias del desarrollo de “Ojos rojos” que sólo la hinchada presente en el Auditorio Manuel Montt pudo disfrutar. Con la victoria en el bolsillo no se necesitaría una revancha, pero para utilizar el lugar común de que el fútbol siempre da revanchas, Juan Ignacio Sabatini afirmó que partirán a Sudáfrica, cámara en mano, para acompañar a La Roja en su aventura en el continente negro. Quizás esta vez vuelvan con un nuevo trabajo bajo el brazo titulado: “Ojos de campeón”. Soñar es gratis. <br/><br/>Paulo Orrego, del CC.EE. de Cine, como prólogo contó que la próxima actividad contará con la presencia de Matías Bize, director de “La vida de los peces”. <br/><br/>Edición: <em>Universia</em> / RR <br/><br/>Fuente: <em>Universidad Mayor</em>
Revisa las actividades universitarias en la Agenda Universia

Suena el pitazo inicial y Juan Ignacio Sabatini, uno de los tres creadores, junto a Juan Pablo Sallato e Ismael Larraín, del exitoso documental que retrata a la Selección Chilena de Fútbol y la pasión que significa llegar al Mundial de la categoría, “Ojos rojos”, comienza su exposición. En los primeros minutos cuenta que la idea de este trabajo audiovisual nació por el 2002, cuando vieron “Ojos azules”, película de similares características que desnudó al equipo francés campeón del Mundial de 1998.

El público, compuesto en su mayoría por estudiantes de la Escuela de Cine de la Universidad Mayor y alumnos de la Casa de Estudios, vibra y aplaude con las palabras del realizador nacional, mientras que los organizadores del magno evento, la Escuela de Cine de la Institución, el CCEE de Cine y Cine Club U. Mayor presencian conformes el desarrollo del espectáculo.

Con el pasar del tiempo, Juan Ignacio Sabatini toma el control de la palabra y asegura que el objetivo del documental era ver a Chile clasificar al Mundial. Sin embargo, en un traspié que pudo significar desechar el proyecto, nuestro país no logra estar entre los 32 participantes de Alemania 2006.

La estrategia la delinearon antes de saltar a la cancha y tenían en mente mostrar una mirada al interior del mundo de la selección, aunque la negativa del director técnico de ese entonces, Juvenal Olmos, hacía difícil la misión. Con el ingreso de Nelson Acosta a la dirección de La Roja la defensa se abrió y los tres hombres en punta de “Ojos rojos” lograron llegar hasta el campo contrario. A pesar del manejo de las cámaras, la posición en el juego y la tenencia de imágenes, todo se podía ir por la borda debido a la eliminación de Chile del mundial celebrado en tierras germanas. Se acabó el primer tiempo.

En el intertanto apareció CORFO y su fondo para el desarrollo cinematográfico que sirvió para que los realizadores tomaran fuerzas y replantearan parte de su visión al momento de abordar el trabajo. Es decir, se convertiría en un documental sobre la derrota y la mayor arenga que se pudieron dar era continuar hasta que Chile llegara a un torneo mundial del deporte rey. De hecho, dejaron el descanso con la convicción de dirigir la cámara hacia afuera, hacia los espacios vacíos y hacia aquello que no se muestra.

Saltaron al campo de juego con cambios en la formación de la Selección Nacional. Marcelo Bielsa, un tipo caracterizado por su recelo con la prensa, tomaba el mando del equipo de todos. La primera aproximación con el nuevo entrenador fue friccionada, ya que el rosarino se paró en frente y se despachó un monólogo de una hora respecto a la intromisión de los medios de comunicación en la privacidad. Contraatacaron con algo simple pero efectivo: “Eso es lo que no haremos”. Por lo tanto, los límites para desenvolverse, que les puso el propio “Loco Bielsa”, los obligaban a replantear su ofensiva.

De esta manera, cuidar la intimidad, pero desde adentro, se transformó en un estilo cinematográfico. “Trabajar el concepto de no plano. Es interesante lo que pasa en off”, dijo Sabatini.

Una de las jugadas de mayor efectividad fue el audio. Captar el sonido macro de la respiración de los jugadores, de los estoperoles de los zapatos en el túnel de salida, del bote del balón, de los lanzamientos de esquina y el estruendo repentino de la muchedumbre fue una lujosa pared entre los directores y la audiencia. Pero sin duda, la vistosidad del juego de los realizadores pasa a un segundo plano cuando el verdadero protagonista, el fútbol, toma el control.

Con el fútbol con la jineta de capitán todo fluye con naturalidad y los tres realizadores reciben los pases de la verdadera estrella de la cancha. Allí los actores de reparto como los jugadores de la selección nacional, su entrenador, el reportero de Futrono, los hinchas y los propios directores se someten a los reglas del juego y solo terminan las jugadas que los llevarán a la gloria con “Ojos rojos”.

En los últimos minutos Sabatini relata algunas infidencias propias del desarrollo de “Ojos rojos” que sólo la hinchada presente en el Auditorio Manuel Montt pudo disfrutar. Con la victoria en el bolsillo no se necesitaría una revancha, pero para utilizar el lugar común de que el fútbol siempre da revanchas, Juan Ignacio Sabatini afirmó que partirán a Sudáfrica, cámara en mano, para acompañar a La Roja en su aventura en el continente negro. Quizás esta vez vuelvan con un nuevo trabajo bajo el brazo titulado: “Ojos de campeón”. Soñar es gratis.

Paulo Orrego, del CC.EE. de Cine, como prólogo contó que la próxima actividad contará con la presencia de Matías Bize, director de “La vida de los peces”.

Edición: Universia / RR

Fuente: Universidad Mayor
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