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Artes Liberales UAI lidera restauración de la Iglesia de la Compañía de Graneros

      
<strong><a target=_blank href=https://agenda.universia.cl/>Revisa las actividades universitarias en la Agenda Universia</a><br/></strong><br/>En el Museo Regional de Rancagua se realizó el lanzamiento del Proyecto de Restauración de las obras de arte que albergaba la Iglesia de la Compañía de Graneros, proyecto a cargo del profesor de la Facultad de Artes Liberales de la <a target=_blank href=https://www.uai.cl>Universidad Adolfo Ibáñez</a>, Fernando Guzmán. <br/><br/>En la ocasión, Lucía Santa Cruz resaltó la importancia de rescatar nuestro patrimonio cultural afectado fuertemente por el terremoto del 27 de febrero, señalando "Un pueblo sin pasado es un pueblo sin raíces, sin memoria". <br/><br/>Una de las piezas más valoradas, es sin lugar a dudas el Retablo Mayor, tallado entre 1690 y 1710. Se trata de un mueble litúrgico de estilo barroco colonial. <br/><br/>El profesor de la Facultad de Artes Liberales, Fernando Guzmán, dictó una charla magistral donde explicó la importancia crucial del retablo, único en su clase que se conserva en Chile y que constituye el ancla para unirnos al barroco que existió en América. <br/><br/>El edificio fue levantado en la segunda mitad del siglo XVIII para servir de capilla en la residencia que los jesuitas tenían en ese lugar. A pesar de que la estructura había sufrido importantes intervenciones a lo largo de los años, seguía teniendo un gran valor histórico. <br/><br/>Quizá la pieza más relevante que se destruyó fue el retablo mayor, tallado entre 1690 y 1710. Se trataba de un mueble litúrgico tallado en el característico barroco híbrido o mestizo que se desarrolló en las regiones andinas en las últimas décadas del siglo XVII y la primera mitad del siglo XVIII. Además del retablo se custodiaban en la iglesia tres esculturas de especial valor: un San Ignacio de tamaño natural, una inmaculada que debió ser tallada por alguno de los artistas jesuitas germanos que vivieron en Chile durante el siglo XVIII y un Cristo crucificado de factura alto peruana. Junto a las esculturas se conservaban cinco pinturas de los siglos XVII y XVIII que no han sido investigadas. <br/><br/>Entre las autoridades presentes estaban el vicario general del obispado R.P. Bernabé Silva; el párroco de la Iglesia de la Inmaculada de Graneros, R.P. Aquiles Correa; el presidente de la Comisión de Restauración del Obispado, Aldo Lantadilla; el encargado regional de Monumentos Nacionales Eduardo Contreras; la jefa de Gabinete del diputado Ricardo Rincón, Mirenchu Beitia; Lucia Muñoz, presidenta de la Corporación Cultural de Rengo; artistas de la zona, vecinos de Graneros, entre muchos otros. <br/><br/>Edición: <em>Universia</em> / RR <br/><br/>Fuente: <em>Universidad Adolfo Ibáñez</em>
Revisa las actividades universitarias en la Agenda Universia

En el Museo Regional de Rancagua se realizó el lanzamiento del Proyecto de Restauración de las obras de arte que albergaba la Iglesia de la Compañía de Graneros, proyecto a cargo del profesor de la Facultad de Artes Liberales de la Universidad Adolfo Ibáñez, Fernando Guzmán.

En la ocasión, Lucía Santa Cruz resaltó la importancia de rescatar nuestro patrimonio cultural afectado fuertemente por el terremoto del 27 de febrero, señalando "Un pueblo sin pasado es un pueblo sin raíces, sin memoria".

Una de las piezas más valoradas, es sin lugar a dudas el Retablo Mayor, tallado entre 1690 y 1710. Se trata de un mueble litúrgico de estilo barroco colonial.

El profesor de la Facultad de Artes Liberales, Fernando Guzmán, dictó una charla magistral donde explicó la importancia crucial del retablo, único en su clase que se conserva en Chile y que constituye el ancla para unirnos al barroco que existió en América.

El edificio fue levantado en la segunda mitad del siglo XVIII para servir de capilla en la residencia que los jesuitas tenían en ese lugar. A pesar de que la estructura había sufrido importantes intervenciones a lo largo de los años, seguía teniendo un gran valor histórico.

Quizá la pieza más relevante que se destruyó fue el retablo mayor, tallado entre 1690 y 1710. Se trataba de un mueble litúrgico tallado en el característico barroco híbrido o mestizo que se desarrolló en las regiones andinas en las últimas décadas del siglo XVII y la primera mitad del siglo XVIII. Además del retablo se custodiaban en la iglesia tres esculturas de especial valor: un San Ignacio de tamaño natural, una inmaculada que debió ser tallada por alguno de los artistas jesuitas germanos que vivieron en Chile durante el siglo XVIII y un Cristo crucificado de factura alto peruana. Junto a las esculturas se conservaban cinco pinturas de los siglos XVII y XVIII que no han sido investigadas.

Entre las autoridades presentes estaban el vicario general del obispado R.P. Bernabé Silva; el párroco de la Iglesia de la Inmaculada de Graneros, R.P. Aquiles Correa; el presidente de la Comisión de Restauración del Obispado, Aldo Lantadilla; el encargado regional de Monumentos Nacionales Eduardo Contreras; la jefa de Gabinete del diputado Ricardo Rincón, Mirenchu Beitia; Lucia Muñoz, presidenta de la Corporación Cultural de Rengo; artistas de la zona, vecinos de Graneros, entre muchos otros.

Edición: Universia / RR

Fuente: Universidad Adolfo Ibáñez
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