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¿Por qué los universitarios chilenos no entienden lo que leen?

      
<strong><a target=_blank href=https://agenda.universia.cl/>Revisa las actividades universitarias en la Agenda Universia</a><br/></strong><br/>Son pocos los universitarios chilenos que poseen el hábito de interiorizarse a menudo con un libro, o quizás, simplemente leer el diario. ¿Razones? la comodidad que ha entregado la era tecnológica o la inmediatez que les brinda Internet. Un aspecto imprescindible para la obtención de un óptimo rendimiento académico, es la capacidad de leer comprensivamente. <br/><br/>Ésta consiste en coordinar, secuenciar y efectuar simultáneos procesos perceptivos de la información gráfica, con el procesamiento léxico, sintáctico y semántico de dicha información, explica Lucía Godoy, académica de la Facultad de Ciencias de la Rehabilitación de la <a target=_blank href=https://www.unab.cl>Universidad Andrés Bello</a>. Según la psicóloga, sólo la práctica permite evolucionar desde la adquisición de la lectura en sus niveles básicos, hacia la conversión definitiva en lectores expertos. Por tanto, si lográramos mejorar la habilidad lectora de nuestros estudiantes, el efecto directo sobre su rendimiento sería extraordinario. <br/><br/>Según los resultados entregados en la International Adult Literacy Survey, realizado por el Instituto Nacional de Literacidad de Estados Unidos y que mide el hábito lector en 22 países, 85% de los chilenos entre 16 y 65 años tiene comprensión lectora en el nivel 1, es decir, apenas son capaces de entender la etiqueta de instrucciones que trae un producto comercial. En el caso de Estados Unidos, esta cifra alcanza a un 20%. <br/><br/>Entre los universitarios nacionales, sólo 25% de los que egresa de la educación superior alcanza el nivel 4-5 de comprensión lectora, esto significa tener la habilidad de inferir a partir de lo que conocen y la capacidad de generar una nueva información desde lo aprendido. Estados Unidos nuevamente nos supera: 60% de los universitarios tiene esos niveles lectores. <br/><br/><strong>Estilo de vida y jóvenes <br/></strong><br/>La académica explica que el estilo de vida que tienen los jóvenes se aleja por completo del nivel fundamental para producir razonamientos meditados y eficientes. “La lectura es un proceso que requiere tiempo y esfuerzo, para una sociedad que ha nacido ya acostumbrada a vivir demasiado deprisa”, agrega. <br/><br/>Las nuevas tecnologías hacen que los estudiantes vivan en una continua prueba contrarreloj, detalla la psicóloga y agrega que los videojuegos, que demandan tiempos de reacción muy cortos para superar un nivel y pasar al siguiente, mantiene en los menores un nivel de alerta que no les permite relajarse. Los mensajes sms y el chat, aceleran las comunicaciones, al tiempo que las abrevian hasta encriptarlas peligrosamente para el desarrollo de un lenguaje correcto, que en los adolescentes aún no está configurado. <br/><br/>“La búsqueda de información en Internet, se define por dos parámetros: alto volumen y mayor velocidad. Impide procesar semejantes caudales informativos, sobre todo cuando no se tienen habilidades para leer rápida y comprensivamente, lo que genera conclusiones apresuradas, irreflexivas y poco elaboradas”, argumenta la sicóloga. <br/><br/><strong>Formación lectora</strong><br/><br/>La formación lectora de los jóvenes, dice la académica Lucia Godoy, debe preparase desde los primeros años, por ejemplo, llamando la atención de los menores través de libros con abundante material gráfico. También los padres deben ser creativos para que su hijo maneje el mayor número de palabras posibles desde los primeros meses de vida, apoyándose en las cosas cotidianas. <br/><br/>Por otro lado, cuanto más grande sea el vocabulario que maneja el lector, aún más fácil le resultará aprender nuevas palabras. También es vital que se acompañe a los hijos en lecturas amenas. Con ello, estará dotando a la lectura del nivel afectivo imprescindible para que resulte una actividad agradable. <br/><br/>Edición: <em>Universia</em> / RR <br/><br/>Fuente: <em>Universidad Andrés Bello</em>
Revisa las actividades universitarias en la Agenda Universia

Son pocos los universitarios chilenos que poseen el hábito de interiorizarse a menudo con un libro, o quizás, simplemente leer el diario. ¿Razones? la comodidad que ha entregado la era tecnológica o la inmediatez que les brinda Internet. Un aspecto imprescindible para la obtención de un óptimo rendimiento académico, es la capacidad de leer comprensivamente.

Ésta consiste en coordinar, secuenciar y efectuar simultáneos procesos perceptivos de la información gráfica, con el procesamiento léxico, sintáctico y semántico de dicha información, explica Lucía Godoy, académica de la Facultad de Ciencias de la Rehabilitación de la Universidad Andrés Bello. Según la psicóloga, sólo la práctica permite evolucionar desde la adquisición de la lectura en sus niveles básicos, hacia la conversión definitiva en lectores expertos. Por tanto, si lográramos mejorar la habilidad lectora de nuestros estudiantes, el efecto directo sobre su rendimiento sería extraordinario.

Según los resultados entregados en la International Adult Literacy Survey, realizado por el Instituto Nacional de Literacidad de Estados Unidos y que mide el hábito lector en 22 países, 85% de los chilenos entre 16 y 65 años tiene comprensión lectora en el nivel 1, es decir, apenas son capaces de entender la etiqueta de instrucciones que trae un producto comercial. En el caso de Estados Unidos, esta cifra alcanza a un 20%.

Entre los universitarios nacionales, sólo 25% de los que egresa de la educación superior alcanza el nivel 4-5 de comprensión lectora, esto significa tener la habilidad de inferir a partir de lo que conocen y la capacidad de generar una nueva información desde lo aprendido. Estados Unidos nuevamente nos supera: 60% de los universitarios tiene esos niveles lectores.

Estilo de vida y jóvenes

La académica explica que el estilo de vida que tienen los jóvenes se aleja por completo del nivel fundamental para producir razonamientos meditados y eficientes. “La lectura es un proceso que requiere tiempo y esfuerzo, para una sociedad que ha nacido ya acostumbrada a vivir demasiado deprisa”, agrega.

Las nuevas tecnologías hacen que los estudiantes vivan en una continua prueba contrarreloj, detalla la psicóloga y agrega que los videojuegos, que demandan tiempos de reacción muy cortos para superar un nivel y pasar al siguiente, mantiene en los menores un nivel de alerta que no les permite relajarse. Los mensajes sms y el chat, aceleran las comunicaciones, al tiempo que las abrevian hasta encriptarlas peligrosamente para el desarrollo de un lenguaje correcto, que en los adolescentes aún no está configurado.

“La búsqueda de información en Internet, se define por dos parámetros: alto volumen y mayor velocidad. Impide procesar semejantes caudales informativos, sobre todo cuando no se tienen habilidades para leer rápida y comprensivamente, lo que genera conclusiones apresuradas, irreflexivas y poco elaboradas”, argumenta la sicóloga.

Formación lectora

La formación lectora de los jóvenes, dice la académica Lucia Godoy, debe preparase desde los primeros años, por ejemplo, llamando la atención de los menores través de libros con abundante material gráfico. También los padres deben ser creativos para que su hijo maneje el mayor número de palabras posibles desde los primeros meses de vida, apoyándose en las cosas cotidianas.

Por otro lado, cuanto más grande sea el vocabulario que maneja el lector, aún más fácil le resultará aprender nuevas palabras. También es vital que se acompañe a los hijos en lecturas amenas. Con ello, estará dotando a la lectura del nivel afectivo imprescindible para que resulte una actividad agradable.

Edición: Universia / RR

Fuente: Universidad Andrés Bello
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