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Terremoto también alteró hábitos alimentarios de los chilenos

      
<b><a target=_blank href=https://agenda.universia.cl/>Revisa las actividades universitarias en la Agenda Universia</a><br/></b><br/>Los efectos del terremoto no sólo se traducen en miedo, y pérdidas emocionales y materiales. A más de dos meses del gran evento sísmico que afectó a la zona centro sur del país, sus alcances son aún insospechados. Y aunque no lo crea, los hábitos alimentarios en la población no escapan a esta regla. <br/><br/>Reducción de los tiempos destinados al almuerzo producto de la mayor congestión, mayor nivel de gastos que afectan el presupuesto familiar o la deficiente conectividad, que obliga a olvidarse de los almuerzos en casa, son sólo algunos de los nuevos escenarios que enfrentamos día a día. <br/><br/>Mabel Garrido, directora de Nutrición y Dietética de la <a target=_blank href=https://www.unab.cl>Universidad Andrés Bello</a>, explica que las secuelas se observan producto de alteraciones en la capacidad de compra de alimentos, aumento en los tiempos de traslado, estados depresivos, entre otros, que han impactado notablemente el estilo de vida de los chilenos, generando consecuencias negativas. Un ejemplo de ello es el cambio en el estilo de alimentación, principalmente en la hora de almuerzo, que se caracteriza por un alto consumo de alimentos procesados, como comida rápida rica en grasas de inferior calidad nutricional, azúcares simples y altamente calóricos, muchos de los cuales son de fácil acceso, bajo costo y pueden ser consumidos en corto tiempo. <br/><br/><b>Chocolate: estado placentero</b><br/><br/>Por otra parte, las situaciones de estrés como el terremoto, así como las constantes réplicas, pueden generar estados ansiosos en personas susceptibles a ello, que gatillen alzas en la ingesta de alimentos generadores estados placenteros (chocolates), contribuyendo en un aumento en el peso corporal. <br/><br/>Contrariamente a ello, existen algunas personas que al estar sometidas a la misma situación se vuelven inapetentes. Esto debe ser preocupante si se asocia a una baja de peso acelerada, que aumentaría las probabilidades de contraer otro trastorno alimentario como la anorexia nerviosa, en los casos más graves. Por ello, es de suma importancia detectar estas alteraciones en forma temprana y solicitar ayuda a un especialista, a fin de prevenir dichas enfermedades. <br/><br/>Según la especialista, es urgente evaluar los hábitos alimentarios de cada miembro familiar y reforzarlos si se está en lo correcto o corregirlos si se encuentran errados, de tal forma de evitar enfermar producto de las secuelas del cataclismo. <br/><br/>Algunas de las recomendaciones son llevar almuerzo o colaciones desde el hogar, incluyendo en éstas frutas, verduras, lácteos, huevo o carne según disponibilidad, cereales o pan, que permitirán balancear la alimentación y acercarla a una comida saludable. <br/><br/>En la medida que se vuelva a la “normalidad” y se retome lo más pronto posible el estilo de vida pre terremoto, debemos también incluir en nuestra rutina la actividad física, que además de mantener el peso corporal disminuye el estrés post traumático. <br/><br/><b>Sugerencias para el almuerzo:</b><br/><br/>- Una porción del grupo de los cereales (3/4 taza arroz, fideos cocidos, choclo o dos rebanadas de pan de molde). <br/><br/>- Una porción de carne o derivado (¼ de pechuga de pollo, dos rebanadas de pechuga de pavo o ½ lata de atún o un huevo). <br/><br/>- Una porción de verduras (una taza, ojala combinar dos o tres colores distintos como lechuga, tomate y betarraga), aliñar con sal, limón o vinagre y, en lo posible con gotitas de aceite. Incluir aceitunas, palta o frutos secos si no se cuenta con aceite. <br/><br/>- Una porción de fruta de la estación (variar en forma diaria) o jugo natural. <br/><br/>Edición: <i>Universia </i>/ RR <br/><br/>Fuente: <i>Universidad Andrés Bello</i>
Revisa las actividades universitarias en la Agenda Universia

Los efectos del terremoto no sólo se traducen en miedo, y pérdidas emocionales y materiales. A más de dos meses del gran evento sísmico que afectó a la zona centro sur del país, sus alcances son aún insospechados. Y aunque no lo crea, los hábitos alimentarios en la población no escapan a esta regla.

Reducción de los tiempos destinados al almuerzo producto de la mayor congestión, mayor nivel de gastos que afectan el presupuesto familiar o la deficiente conectividad, que obliga a olvidarse de los almuerzos en casa, son sólo algunos de los nuevos escenarios que enfrentamos día a día.

Mabel Garrido, directora de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello, explica que las secuelas se observan producto de alteraciones en la capacidad de compra de alimentos, aumento en los tiempos de traslado, estados depresivos, entre otros, que han impactado notablemente el estilo de vida de los chilenos, generando consecuencias negativas. Un ejemplo de ello es el cambio en el estilo de alimentación, principalmente en la hora de almuerzo, que se caracteriza por un alto consumo de alimentos procesados, como comida rápida rica en grasas de inferior calidad nutricional, azúcares simples y altamente calóricos, muchos de los cuales son de fácil acceso, bajo costo y pueden ser consumidos en corto tiempo.

Chocolate: estado placentero

Por otra parte, las situaciones de estrés como el terremoto, así como las constantes réplicas, pueden generar estados ansiosos en personas susceptibles a ello, que gatillen alzas en la ingesta de alimentos generadores estados placenteros (chocolates), contribuyendo en un aumento en el peso corporal.

Contrariamente a ello, existen algunas personas que al estar sometidas a la misma situación se vuelven inapetentes. Esto debe ser preocupante si se asocia a una baja de peso acelerada, que aumentaría las probabilidades de contraer otro trastorno alimentario como la anorexia nerviosa, en los casos más graves. Por ello, es de suma importancia detectar estas alteraciones en forma temprana y solicitar ayuda a un especialista, a fin de prevenir dichas enfermedades.

Según la especialista, es urgente evaluar los hábitos alimentarios de cada miembro familiar y reforzarlos si se está en lo correcto o corregirlos si se encuentran errados, de tal forma de evitar enfermar producto de las secuelas del cataclismo.

Algunas de las recomendaciones son llevar almuerzo o colaciones desde el hogar, incluyendo en éstas frutas, verduras, lácteos, huevo o carne según disponibilidad, cereales o pan, que permitirán balancear la alimentación y acercarla a una comida saludable.

En la medida que se vuelva a la “normalidad” y se retome lo más pronto posible el estilo de vida pre terremoto, debemos también incluir en nuestra rutina la actividad física, que además de mantener el peso corporal disminuye el estrés post traumático.

Sugerencias para el almuerzo:

- Una porción del grupo de los cereales (3/4 taza arroz, fideos cocidos, choclo o dos rebanadas de pan de molde).

- Una porción de carne o derivado (¼ de pechuga de pollo, dos rebanadas de pechuga de pavo o ½ lata de atún o un huevo).

- Una porción de verduras (una taza, ojala combinar dos o tres colores distintos como lechuga, tomate y betarraga), aliñar con sal, limón o vinagre y, en lo posible con gotitas de aceite. Incluir aceitunas, palta o frutos secos si no se cuenta con aceite.

- Una porción de fruta de la estación (variar en forma diaria) o jugo natural.

Edición: Universia / RR

Fuente: Universidad Andrés Bello
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