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Postergación de la PSU: ¿una medida efectiva?

      
Muchos planteles educativos retrasaron el ingreso a clase debido a la tragedia del 27 de febrero. Aunque la situación se normalizó, algunos alumnos de último año están inquietos por lo que les espera al finalizar el año, ya que además de tener que sobreponerse emocionalmente, deben concentrar todos sus esfuerzos en estudiar para la Prueba de Selección Universitaria, PSU, <a href=https://www.universia.cl/portada/actualidad/noticia_actualidad.jsp?noticia=154662 target=_blank>cuya fecha de rendición fue postergada en dos semanas</a>.<br/><br/>El motivo para haber tomado dicha decisión obedece principalmente a razones de equidad entre los jóvenes afectados por el sismo respecto a los que no modificaron su calendario académico e iniciaron el año escolar oportunamente.<br/><br/>Las opiniones están divididas, pero para la mayoría de los estudiantes dos semanas no son suficientes para compensar el tiempo que perdieron a causa del desastre, ya que los principalmente afectados, alumnos de cuarto medio, aducen que no se trata sólo de recopilar conocimientos sino también de reparación psicológica.<br/><br/>Al respecto Juan Pablo Claro, académico de la Facultad de Educación de la <a href=javascript:void(0);/*1273086786711*/>Universidad Diego Portales</a>, dice que “no creo que el mayor problema pase por la pérdida de días de clases de los alumnos de cuarto medio, sino por aspectos más psicológicos y de entrenamiento para rendir la PSU. Es decir, por un lado muchos alumnos van a llegar más estresados a causa de las consecuencias tanto personales como escolares que produjo el terremoto y, por otro, muchos estudiantes quizás vieron interrumpida su preparación a la PSU con el sismo y perdieron parte del entrenamiento que llevaban”.<br/><br/>Por su parte, Luis Alfredo Espinoza, director de la Escuela de Educación de la <a href=javascript:void(0);/*1273086870988*/>Universidad Central</a>, opina que esta medida se constituye en una buena oportunidad desde el punto de vista psicológico para los jóvenes afectados. Sin embargo, aclara que “desde un punto de vista estrictamente académico es irrelevante que se postergue o no, porque la PSU tiene la intención de evaluar los conocimientos adquiridos durante 12 años de formación escolar y no sólo del último año”, manifiesta.<br/><br/>En ese sentido, los expertos coinciden en que dos semanas más o menos es irrelevante cuando se lo mira con el criterio al que apunta la naturaleza de la prueba. “El cuarto año medio representa sólo una parte del currículum evaluado por la PSU”, comenta Juan Pablo Claro.<br/><br/><b>¿Los costos serán pagados por los estudiantes?</b><br/><br/>Esta decisión sí va a tener sus efectos sobre los resultados finales decisivos para el ingreso a la universidad. Juan Pablo Claro piensa que las consecuencias se van a distribuir de manera similar en la población de estudiantes que rinden la PSU, pero aquellos que viven en zonas más devastadas por el terremoto tendrán más problemas. <br/><br/>“No debemos olvidar que existe una estrecha relación entre el puntaje PSU, el nivel socioeconómico (NSE) de los estudiantes y el tipo de establecimiento al que asisten. Las zonas más asoladas por el terremoto se caracterizan por tener mayor presencia de alumnos matriculados en establecimientos municipales. Consecuentemente, quizás aumenten las brechas que existen entre los estudiantes de nuestro país según el NSE y tipo de establecimiento. Al respecto, hay que cuidar que el terremoto no se utilice como factor explicativo de las desigualdades que puedan aparecer en la prueba de este año, a modo de esconder o ser el chivo expiatorio de los verdaderos factores que producen las desigualdades que muestra la PSU año tras año”, expone el académico.<br/><br/>Según el experto, lo anterior es relevante porque la PSU no discrimina el efecto del terremoto a nivel psicológico y sobre la preparación de los estudiantes que la rindan, entonces los costos finalmente serán pagados por los estudiantes.<br/><br/>Luis Alfredo Espinoza reconoce que la PSU es relevante en tanto que define el futuro de los jóvenes y de ella depende su ingreso a la universidad. Sin embargo, cree que el fondo del problema es considerar la PSU de vida o muerte para los alumnos de cuarto medio. “Es posible que a un alumno le vaya mal en la prueba aunque tenga un excelente nivel académico. Eso es parte de la perversión del sistema educacional chileno”, sostiene Espinoza.<br/><br/>Sin importar la fecha, los expertos recomiendan a los estudiantes que se preparen para dar este importante paso haciendo un esquema con sus fortalezas y debilidades y planificando las materias.
Muchos planteles educativos retrasaron el ingreso a clase debido a la tragedia del 27 de febrero. Aunque la situación se normalizó, algunos alumnos de último año están inquietos por lo que les espera al finalizar el año, ya que además de tener que sobreponerse emocionalmente, deben concentrar todos sus esfuerzos en estudiar para la Prueba de Selección Universitaria, PSU, cuya fecha de rendición fue postergada en dos semanas.

El motivo para haber tomado dicha decisión obedece principalmente a razones de equidad entre los jóvenes afectados por el sismo respecto a los que no modificaron su calendario académico e iniciaron el año escolar oportunamente.

Las opiniones están divididas, pero para la mayoría de los estudiantes dos semanas no son suficientes para compensar el tiempo que perdieron a causa del desastre, ya que los principalmente afectados, alumnos de cuarto medio, aducen que no se trata sólo de recopilar conocimientos sino también de reparación psicológica.

Al respecto Juan Pablo Claro, académico de la Facultad de Educación de la Universidad Diego Portales, dice que “no creo que el mayor problema pase por la pérdida de días de clases de los alumnos de cuarto medio, sino por aspectos más psicológicos y de entrenamiento para rendir la PSU. Es decir, por un lado muchos alumnos van a llegar más estresados a causa de las consecuencias tanto personales como escolares que produjo el terremoto y, por otro, muchos estudiantes quizás vieron interrumpida su preparación a la PSU con el sismo y perdieron parte del entrenamiento que llevaban”.

Por su parte, Luis Alfredo Espinoza, director de la Escuela de Educación de la Universidad Central, opina que esta medida se constituye en una buena oportunidad desde el punto de vista psicológico para los jóvenes afectados. Sin embargo, aclara que “desde un punto de vista estrictamente académico es irrelevante que se postergue o no, porque la PSU tiene la intención de evaluar los conocimientos adquiridos durante 12 años de formación escolar y no sólo del último año”, manifiesta.

En ese sentido, los expertos coinciden en que dos semanas más o menos es irrelevante cuando se lo mira con el criterio al que apunta la naturaleza de la prueba. “El cuarto año medio representa sólo una parte del currículum evaluado por la PSU”, comenta Juan Pablo Claro.

¿Los costos serán pagados por los estudiantes?

Esta decisión sí va a tener sus efectos sobre los resultados finales decisivos para el ingreso a la universidad. Juan Pablo Claro piensa que las consecuencias se van a distribuir de manera similar en la población de estudiantes que rinden la PSU, pero aquellos que viven en zonas más devastadas por el terremoto tendrán más problemas.

“No debemos olvidar que existe una estrecha relación entre el puntaje PSU, el nivel socioeconómico (NSE) de los estudiantes y el tipo de establecimiento al que asisten. Las zonas más asoladas por el terremoto se caracterizan por tener mayor presencia de alumnos matriculados en establecimientos municipales. Consecuentemente, quizás aumenten las brechas que existen entre los estudiantes de nuestro país según el NSE y tipo de establecimiento. Al respecto, hay que cuidar que el terremoto no se utilice como factor explicativo de las desigualdades que puedan aparecer en la prueba de este año, a modo de esconder o ser el chivo expiatorio de los verdaderos factores que producen las desigualdades que muestra la PSU año tras año”, expone el académico.

Según el experto, lo anterior es relevante porque la PSU no discrimina el efecto del terremoto a nivel psicológico y sobre la preparación de los estudiantes que la rindan, entonces los costos finalmente serán pagados por los estudiantes.

Luis Alfredo Espinoza reconoce que la PSU es relevante en tanto que define el futuro de los jóvenes y de ella depende su ingreso a la universidad. Sin embargo, cree que el fondo del problema es considerar la PSU de vida o muerte para los alumnos de cuarto medio. “Es posible que a un alumno le vaya mal en la prueba aunque tenga un excelente nivel académico. Eso es parte de la perversión del sistema educacional chileno”, sostiene Espinoza.

Sin importar la fecha, los expertos recomiendan a los estudiantes que se preparen para dar este importante paso haciendo un esquema con sus fortalezas y debilidades y planificando las materias.
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