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Ser madre y estudiar: Una tarea difícil

      

Ser madre es un don de la naturaleza, pero al mismo tiempo conlleva una gran responsabilidad, más aún si se es joven. Son muchos los temores y las dudas en el largo camino del embarazo. Sin embargo, el fruto de la extensa espera es un verdadero regalo, convirtiéndose en el protagonista en la vida de una mujer. 

Mamás a todo terreno 

Chiao Len Xu tiene 23 años, es madre soltera y debe complementar sus estudios de Diseño Gráfico en el instituto AIEP, con la crianza de su hija Antonella, labor que ha sido ardua. “Trato de coordinar el tiempo lo mejor posible, aunque todavía no me acostumbro bien. Estoy en segundo año de la carrera y me cambié de jornada para poder rendir mejor y así trabajar, pero me ha sido un poco difícil por que no tengo a alguien que esté siempre pendiente de mi bebé”, dice. 

La pequeña Antonella se ha transformado en la primera preocupación de su madre, quien se ha tenido que sobreponer a situaciones complicadas. “La 'Anto' es todo lo que tengo, por lo que debo luchar y salir adelante”, cuenta la estudiante. 

Similar es el caso de Gabriela Ramírez (23) para quien quedar embarazada fue un proceso muy extraño. “Al principio es como sentir que se te cmplica  la vida, pero después todo se vuelve hermoso. Compartir con tu hija, verla crecer y desarrollarse es demasiado lindo”, explica la joven. 

Gabriela estudia en la Universidad Andrés Bello, donde desarrolla la carrera de Kinesiología.  Para ella, educarse y criar a Francisca es mucho trabajo, por lo que trata de hacer un horario no muy pesado para disminuir la carga académica. Para la muchacha es sagrado todas las mañanas bañar, vestir, darle la comida a su hija y llevarla al jardín,  luego de todo el quehacer con su pequeña viene lo suyo. “Mi estudio es de noche y me quedo hasta altas horas o simplemente hasta que me mata el sueño y cansancio”, señala. 

Recuerda que uno de los momentos más felices junto a su hija fue cuando la vio nacer: “Espere impaciente la hora de su llegada y cuando fue el momento, la tuve frente a mí varios minutos para contemplarla, su carita suave y tibia era la imagen más bella que había visto hasta ese día, la tomé en mis brazos y mi corazón muy fuerte latía. Di gracias a Dios en silencio y besé su carita con la enorme satisfacción al saber que por siempre sería mía”, dice emocionada la alumna. 

Día de la madre, una celebración con historia

Las primeras celebraciones del Día de la Madre se remontan a la antigua Grecia. En el lugar se le rendían honores a Rea quien era la progenitora de los dioses Zeus, Poseidón, Hades, Demeter, Hestia y Hera. Rea era la gran madre por lo cual se le adoraba con ceremonias.

Al igual que los griegos, los romanos llamaron esta celebración como “La Hilaria”. Ésta se celebraba el 15 de marzo en el templo de Cibeles. La festividad duraba tres días y consistía en dar ofrendas.

Tiempo después, en honor a la virgen María, los primeros cristianos comenzaron a celebrar este día para decorar a la madre de Jesús.

En el siglo XVII, en Inglaterra ocurría una situación similar. La ceremonia tenía como nombre “Domingo de servir a la madre”, la cual consistía en complacer y enaltecer a las progenitoras. Durante el día, los criados del periodo tenían permiso para visitar a sus mamás y honrarlas.

Ya en 1905, en Estados Unidos, Ana Jarvis de Philadelphia, perdió prematuramente a su madre, por lo cual la decide buscar todos los medios posibles para conmemorar el “Día de la Madre” en honor a la suya. Jarvis logró que el congreso de los Estados Unidos en 1914 aprobara un proyecto de ley en favor de la celebración.

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