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El origen de las tradiciones de la Semana Santa

      

Por Alejandra Quiñones V.

En Semana Santa los cristianos conmemoran el momento en que Jesucristo es crucificado y al tercer día resucita, cumpliéndose con ello la profecía del Mesías que enviaría Dios al pueblo elegido. La Iglesia Católica recuerda desde el Jueves Santo hasta el Domingo de Resurrección partiendo por la Misa Crismal que da fin a la Cuaresma. Luego se introduce al Triduo Pascual. El Sábado Santo en la noche comienza la Vigilia, para terminar el domingo con la Eucaristía Central del año litúrgico, festejando la vuelta a la vida de Jesús.

Para entender más sobre el origen de estas tradiciones, Universia entrevistó al Dr. Rodrigo Moreno Jeria, director del Departamento de Historia y académico de la Facultad de Humanidades de la Universidad Adolfo Ibáñez. El profesor Moreno ha trabajado en estudios de investigación en Historia de la Iglesia, en el Centro de Estudios Benedictinos y tiene como línea de trabajo la Evangelización en Hispanoamérica, y de manera especial, el accionar de la Compañía de Jesús en las misiones establecidas en el continente durante los siglos XVI y XVIII.

Origen de la celebración

Este año la Semana Santa se celebrará el 21, 22 y 23 de marzo, pero no siempre coincide con estos días. Esta conmemoración no se corresponde con una fecha cronológica, ya que todos los años rota. El Dr. en Historia explica que eso se debe a que el criterio de esta fiesta se determinó siguiendo la tradición hebrea, donde se realiza junto a la Pascua Judía, y ya que ésta es movible, la semana santa también lo es. De todos modos siempre es entre la tercera semana de marzo y la tercera de abril.

Esto explicaría también por qué se asocia este período con la palabra “pascua” (“pesaj” en judío, que significa el paso, el éxodo, la huída de ese pueblo desde Egipto del cautiverio a la libertad). “Si uno hiciera un cálculo más o menos exacto, según los conocimientos que se tienen, el año en que se produjo la crucifixión ésta habría ocurrido aproximadamente el 7 de abril”, aclara el profesor Moreno. De hecho, el jueves previo a ser atrapado Jesús, él y sus discípulos celebraban la víspera de la Pascua.

Esta celebración se ha llevado a cabo desde los primeros siglos inmediatos a la muerte de Cristo. “Pero en estricto rigor –narra Moreno- respetando tradiciones y costumbres como el Vía Crucis, hay registros desde el siglo IV. Existe un relato de una peregrina que se llamaba Egeria, donde cuenta su visita a Tierra Santa. Es la primera que relata las características de los Vía Crucis, cómo era la práctica devocional que ya existía. Ahí todavía era Imperio Romano, o sea, el Cristianismo recién post Constantino”.

Tradiciones cristianas


La costumbre del cristiano de ayunar es muy temprana. En el catolicismo antiguo esto se hacía durante toda la Cuaresma y no sólo el miércoles de ceniza y el Viernes Santo, como lo plantea la Iglesia. Según cuenta Moreno, cien años atrás, los cristianos no comían carne ningún viernes del año, por respeto a Jesús, descrito en las escrituras como el cordero que fue llevado al matadero. “Esta práctica se fue suavizando, y derivó simplemente en no consumirla el viernes santo y en cambio ingerir pescados y mariscos, pero es más bien una costumbre popular, sin mucho sentido en realidad. La idea se supone que es la abstinencia o ayunar de plano, pero no reemplazar una cosa por la otra”, explica el académico.

Semana Santa en el mundo


En Filipinas, país católico evangelizado desde el siglo XVI en adelante, en los Vía Crucis algunas personas se crucifican en forma voluntaria, en forma de manda. “Ellos tienen una fe un tanto radical, arraigada en sus costumbres. Para nosotros es incomprensible, pero obedece a su cultura y sus propias prácticas religiosas ancestrales, que forman una especie de sincretismo”, relata Rodrigo Moreno.

En Sevilla, la Semana Santa se vive de forma absolutamente barroca. Con procesiones monumentales, que no tienen ninguna comparación al resto del mundo cristiano en general. El doctor, graduado en Historia de América en la Universidad de Sevilla, cuenta que “el recuerdo de esta fecha se hace con sacrificio, con procesiones que duran entre ocho y diez horas. Por ejemplo, “El cachorro” que es una imagen de Cristo muy famosa del siglo XVII, es paseado toda la noche y es cargado por 40 personas que se van rotando, ya que pesa cientos de kilos, y miles de personas lo siguen”.

El conejito de pascua

Sin embargo, durante ese mismo día, otra tradición ajena a la religiosidad ha existido desde tiempos imprecisos: un conejo de pascua que esconde huevitos de chocolate para los niños. En un sentido estricto, estas dos actividades no tendrían relación alguna, pero de todos modos son realizadas juntas, y la una está tan arraigada en nuestras costumbres como la otra.

Lo de los huevitos de pascua es una tradición germánica, de Europa del Norte. Posiblemente de la época medieval, pero no se tiene precisión. “Lo más probable es que el origen no sea cristiano, pero se extendió en la sociedad así como el viejito pascuero, y ahora se usa con fines comerciales” -revela el profesor de la Universidad Adolfo Ibáñez y continúa, “Yo no estoy en contra de los huevos de pascua, ya que representan una fiesta familiar. La resurrección es una fiesta, y qué mejor que celebrarla con un juego donde la familia completa participa. Puede ser positivo mientras no se pierda el sentido, donde Cristo tiene que ser el centro”.


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