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Agustín Squella asume como miembro del Consejo Directivo Superior de la Universidad Diego Portales

      
En sesión extraordinaria, el Consejo Directivo Superior de la Universidad Diego Portales designó a Agustín Squella Narducci como nuevo miembro del Consejo Directivo Superior de esta casa de estudios.

Agustín Squella, de 61 años, es abogado de la Universidad de Chile en Valparaíso (1969); periodista colegiado y Doctor en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid (1976). Ha dedicado más de 35 años a la actividad académica como profesor de Introducción al Derecho en las universidades de Valparaíso, desde 1970; de Chile y Diego Portales.

Asimismo, durante dos períodos, 1990 a 1994, y desde 1994 a 1998, fue rector de la Universidad de Valparaíso., y durante dos años se desempeñó como presidente del Consorcio de Universidades Estatales (1996-1998).

Su dedicación y servicio a la academia fue reconocida en 1998, cuando recibió la Medalla "Universidad de Valparaíso" por sus 30 años de servicios académicos. En 1998, la Universidad Austral de Chile le otorgó el Premio al Mérito Universitario "Jorge Millas", y en 1968 el Instituto de Derecho Penal le otorgó un premio como el Mejor Estudiante de la asignatura en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile en Valparaíso, entre muchos otros premios.

Squella ha sido uno de los principales motores del desarrollo de la cultura durante el gobierno del Presidente Ricardo Lagos. Entre el 2000 y 2003 fue asesor cultural de la Presidencia y, en tal carácter, creó el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Por designación del Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas, es integrante del Directorio de dicho Consejo.

Ha publicado más de 15 libros de diversas materias, ha escrito en innumerables revistas especializadas y volúmenes colectivos, y ha participado como conferencista y relator en seminarios y congresos internacionales.

Respecto de su designación como miembro del Consejo Directivo de la UDP, señaló que constituye un honor y, a la vez, una responsabilidad. "Un honor, puesto que si bien lo más importante de toda universidad acontece en sus aulas y laboratorios, un consejo directivo tiene la misión de fijar las políticas de la institución y los planes que serán llevados adelante por las autoridades académicas ejecutivas. Un consejo directivo, además, tiene que hacer todo eso escuchando a la comunidad académica, de manera que formar parte de esa comunidad e integrar a la vez un consejo directivo constituye ciertamente una posición privilegiada. Pero se trata también de una responsabilidad, sobre todo en una universidad que tiene valores que defender y que ha vivido una reciente y compleja situación".

Squella, quien ha estado vinculado como docente a la Facultad de Derecho desde su fundación en 1982, destacó que "antes de decir qué es lo que la institución debe mejorar -la participación, desde luego-, quiero llegar a tener una buena apreciación de qué es lo que hace cada una de sus Facultades y demás unidades de trabajo académico".

Agregó que "esta es una universidad abierta y pluralista desde sus inicios, y no responde a intereses económicos, familiares ni ideológicos de ningún tipo. Es un ejemplo de lo que debe ser una universidad privada que se funda para organizar, difundir y renovar críticamente el saber superior y no para engrosar el patrimonio de sus dueños, ni para propagar una determinada fe religiosa, ni para servir una ideología filosófica o política cualquiera.

Considerando su experiencia y conocimiento de la Educación Superior. ¿Hacia donde deben enfocarse los esfuerzos de las universidades para aportar al desarrollo y a la formación de profesionales de calidad?

Las universidades se definen a sí mismas como lugares de excelencia, pero en los tiempos que corren eso tendrán que probarlo. A ello apunta la acreditación de instituciones universitarias y de programas de pre y postgrado.

Entonces, la calidad es la clave de todo trabajo universitario, aunque también lo es la eficiencia, entendida como un adecuado ajuste y distribución de las materias y tiempos de la formación de pre y postgrado.

Importa que la enseñanza sea de calidad, pero importa también el tiempo que ella toma.

Enfatizaría también que la universidad no es un lugar al que se va a tramitar la obtención de un título profesional que asegure luego una buena plaza laboral, sino un sitio en el que las personas tienen posibilidad de formarse en una determinada disciplina o área del saber. Lo que quiero decir es que nadie debería ir a la universidad para ser abogado o juez, sino para estudiar y aprender derecho.

Hacia donde apunta su gestión como miembro del Consejo
Un Consejo Directivo Superior no hace gestión, pero la orienta y la supervisa por medio de políticas y planes de trabajo.

Las autoridades superiores que sí hacen gestión -Rector, Vicerrector, Decanos, Directores de Institutos, Escuelas u otras unidades de trabajo- deben rendir cuenta de sus cometidos ante la autoridad colegiada superior a la que acabo de incorporarme. Me gusta participar en órganos colegiados, sobre todo tratándose de una universidad, porque varias cabezas piensan mejor y con mayor diversidad que una sola. Y en el Consejo Directivo de esta universidad me encuentro con personas muy calificadas y con un alto grado de compromiso con la institución. Así como me encuentro también con un Rector interino, un Vicerrector y un Secretario General a quienes conozco por largo tiempo y a quienes respeto y admiro.

Fuente: Universidad Diego Portales

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