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El caso de Galo Andrade: ¿problema legal o ético?" Prof. Eugenio Yáñez, Universidad Adolfo Ibáñez

      
La muerte de Jessica Osorio por una supuesta negligencia del médico ecuatoriano Galo Andrade parece ser, prima facie, un problema estrictamente legal. Por una parte, se debe determinar si hubo negligencia o no, y si ella constituye delito. Esta será labor de los tribunales de justicia. Por otra parte, para evitar situaciones como ésta, se propone o bien congelar el convenio con Ecuador (que tiene más de setenta años) o reformarlo tendiente a exigir una mejor calidad de los médicos ecuatorianos. Es lo que ha pedido, por ejemplo, el rector de la Universidad de Chile Luís Riveros y el Colegio Médico respectivamente.

Pero detengámonos un momento en el origen de este desgraciado acontecimiento. La causa "directa" de la muerte de Jessica Osorio habría sido haberle administrado una dosis de anestesia excesivamente alta, lo que constituiría una "negligencia temeraria". ¿Pero cuál es la causa de esta negligencia? Haber realizado un procedimiento para el cual el doctor Andrade aparentemente no estaba capacitado. En otras palabras, no haber actuado profesionalmente, en el entendido que un profesional, entre otras cosas, es aquel que profesa públicamente (recordemos que los médicos hacen un juramento público) "hacer bien, lo que debería saber hacer bien" (eso es lo que certifica el título). En el caso que comentamos, no se está cuestionando si el doctor Andrade es un buen o mal médico general, si no el hecho de haber realizado un procedimiento médico específico, para el cual se requería de especialización. Insisto, el problema no es si un cirujano plástico en el ejercicio de su especialización cometió una negligencia o no (recordemos que un par de connotados cirujanos plásticos chilenos también han sido acusados de negligencia). Si fuese así, discutamos sobre la calidad de la medicina ecuatoriana. Lo cuestionable y grave, a mi juicio, es que un médico sin ser especialista en cirugía plástica, realizó una operación de este tipo. Esta acción más que un problema de calidad técnica, es un problema de calidad moral.

A nuestro parecer, la raíz del problema es ética, porque Galo Andrade estaba consciente de que no estaba habilitado para efectuar una operación de esa naturaleza (si es que hizo lo que se dice que hizo). Ahora bien, pudiera ser que él no estuviese consciente de sus limitaciones y de la complejidad del procedimiento. Si fuese así, entonces, actuó imprudentemente, y eso es también una falta ética. Ser competente es un deber moral.

¿Puede una ley evitar que una persona actúe incorrectamente? Quizá puede minimizar el riesgo, pero no evitarlo ¿Pasa la solución por intensificar las fiscalizaciones a los más de siete mil recintos autorizados, aumentando el número de inspectores que en la actualidad no superan los 49? Creo que tampoco.

No hay que ser muy agudo para percatarse que buenas leyes no hacen necesariamente buenos profesionales. La rectitud moral no es algo que se pueda medir en un examen. La muerte de Jessica Osorio nos recuerda nuevamente la importancia de la ética en la vida diaria y profesional. Me parece una ilusión pensar que mejorando las leyes solucionaremos problemas que en su raíz son éticos. Sólo una recta conciencia profesional puede garantizar un correcto ejercicio de la profesión y eso, a juzgar por la experiencia, exige bastante más que una asignatura de ética profesional durante la carrera.

Fuente: Universidad Adolfo Ibáñez

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