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Discriminación de género en el trabajo, una barrera salvable

      
Discriminación de género en el trabajo, una barrera salvable
Discriminación de género en el trabajo, una barrera salvable  |  Fuente: istock

Si miramos los datos, observamos que el empleo femenino es ya casi tan común como el masculino. Sin embargo, sigue habiendo obstáculos discriminadores que reman en contra de la mujer.

Según datos de Naciones Unidas, una mujer, de media, cobra un 24% menos que un hombre por un mismo trabajo. No obstante, esta brecha salarial es diferente en cada país. Si miramos en España, por ejemplo, el Instituto Nacional de Estadística afirma que hasta un 15,2% de las mujeres empleadas ingresan el salario mínimo o cifras inferiores, mientras que en varones esta cifra cae hasta el 5,6%.

Soluciones a la discriminación de género

Sea como fuere, este no es un obstáculo insalvable. De hecho, encontramos figuras importantes que ofrecen consejos más que interesantes para reducir la barrera de la discriminación salarial por cuestión de género.

Marc Altimiras es el vicepresidente regional para el sur de Europa de Cornerstone OnDemand, empresa comprometida con la apuesta por la igualdad y la no discriminación en el empleo en ningún sentido. Para ello, se centran en políticas que priman el talento y la calidad del trabajo para aprovechar las ventajas competitivas que la diversidad conlleva a nivel grupal. Veamos cuáles son sus políticas activas.

Captación de talento en el proceso de selección

Altimiras confiere la mayor importancia del proceso de selección a la captación de talento evitando todo tipo de visiones anticuadas u obsoletas, como que una mujer rendirá peor o menos que un hombre.

Eliminar visiones sexistas como esta implica atraer talento sin importar el género del candidato. Para ello, lo importante es la valoración del currículum, la adecuación de su perfil al puesto al que aspira y el no hacer cálculos predictivos sobre ventajas o desventajas en función del género de candidato, sino en función de su capacidad mostrada en el proceso selectivo frente a otros aspirantes. 

Acomodar las diferencias para rendir al máximo

Admitir las diferencias de dos géneros no solo no es malo, más bien al contrario, puede ser muy beneficioso. Las personas, más allá de por el género en sí o la raza, varían mucho debido a sus diversas habilidades, capacidades y talentos. Esto que puede parecer un problema, en realidad es una ventaja competitiva para toda empresa que puede añadir un plus enorme de productividad e innovación.

Toda empresa y cualquier empleador que desee retener talento para su proyecto será consciente de la necesidad de acomodar diversos tipos de personas en su organización sin mirar el género, la raza, la edad y cuestiones que, básicamente, no son de índole productiva, sino personal.

Cierre de la brecha salarial

La brecha salarial por cuestión de género es un serio problema para la competitividad de las empresas, ya que impide que muchos miembros de una empresa se sientan verdaderamente comprometidos con el proyecto.

Gestha, integrado por los Técnicos de Hacienda en España, afirma en su estudio Brecha salarial y techo de cristal que dicha brecha en el país europeo se cifra ahora mismo sobre el 30%.

Si una mujer cobra hasta un 30% menos por hacer el mismo trabajo que un hombre, es probable que su desempeño profesional sea inferior al de su compañero por falta de motivación. Si a eso se suman, por ejemplo, condiciones como la precariedad en el empleo, en realidad es la empresa la que desaprovecha talento, perdiendo competitividad en el proceso.

Altimiras recomienda reducir la desigualdad política, social y organizativa para que las empresas reciban el 100% de los beneficios extraíbles del talento de su fuerza de trabajo.

Ruptura del techo de cristal

El techo de cristal impide una motivación adecuada en el desempeño de muchas mujeres, ya que ven cómo se retrasan una y otra vez sus posibilidades de ascenso y acceso a puestos de responsabilidad.

Toda empresa debería desmarcarse de tales actitudes para fomentar el progreso laboral de sus empleados basándose únicamente en sus habilidades, en su talento y en la calidad y compromiso de su trabajo. De otra forma, es la organización la que retrasa su propio progreso.

Es evidente que, con los recursos y conocimientos adecuados, la discriminación de género es una barrera salvable perfectamente.


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