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Neurociencia y educación: ¿se puede aprender mejor?

      
Neurociencia y educación: ¿se puede aprender mejor?
Neurociencia y educación: ¿se puede aprender mejor?  |  Fuente: iStock

¿Por qué la neurociencia y la educación están tan unidas?

La neurociencia estudia el cerebro, clave en los procesos de memoria, retentiva, comunicación… Este campo científico está en pleno desarrollo, ya que no conocemos a fondo todo nuestro cerebro. Pero sí es posible saber cómo el cerebro puede aprender, recordar u olvidar la información. Y conocer esto es clave para aprender sobre el proceso de enseñar, estudiar, memorizar…

El mundo docente, en su mayor parte, se ha percatado también de esto: de cómo el cerebro influye en la manera de aprender de los alumnos. Es por ello que, gracias a los avances en el conocimiento del funcionamiento del cerebro y de sus procesos, ha emergido un concepto que trata de aplicar los conocimientos sobre cómo el cerebro aprende y funciona en el ámbito educacional. Esto es lo que llamamos neurociencia educativa o neuroeducación.

Cómo funciona la neurociencia educativa

Aplicar los conocimientos de la neurociencia a la educación es promover que el profesorado sepa cómo funciona el cerebro y cómo intervienen los diferentes procesos en el aprendizaje, para conseguir que sea más eficaz y óptimo para el alumnado.

Por ejemplo, se ha demostrado que no se consigue el conocimiento al memorizar una lección ni repitiendo una y otra vez. El conocimiento se consigue gracias a la experimentación y a la emoción que éstas provocan en los alumnos. Las emociones, el aprendizaje y la memoria están relacionadas de una manera muy cercana. Es por ello que para que un ambiente de aprendizaje sea óptimo debe llevar a quien aprende a explorar, a pensar y a expresar sus ideas. 

La neurociencia educativa, en definitiva, puede ayudar a que los profesores entiendan cómo aprenden sus alumnos, cómo existe una relación entre las emociones y los pensamientos, y así poder enseñar de una manera más eficaz. Aplicar estos conocimientos de neurociencia a las aulas es lo que se llama neurodidáctica. Sirve para el desarrollo y la aplicación de nuevas metodologías que optimicen el aprendizaje en el aula.

Cómo mejorar y optimizar el aprendizaje

1. Emocionar al alumnado y despertar su atención

Tal y como hemos comentado, tener nuevas experiencias y conseguir emociones gracias a ellas hará que el alumnado adquiera conocimientos de forma más eficaz. Provocando estas emociones se despertará la curiosidad en los alumnos.

2. Usar distintas artes para mejorar el proceso cognitivo

Las actividades artísticas provocan un incremento de las emociones y promueven el pensamiento creativo. Si se aplican estas actividades a otras asignaturas, provocarán ciertas emociones en el alumno y mejorará su memoria y conocimiento.

3. Que el aula sea una comunidad para aprender

Es importante el trabajo cooperativo en clase, ya que el cerebro es un órgano que aprende de otros y de manera conjunta. Trabajar en grupo y fomentar la participación del alumnado creará un clima positivo en el entorno, perfecto para el aprendizaje.

4. Aprender con y en la naturaleza con experiencias multisensoriales

Percibir el mundo que nos rodea a través de nuestros sentidos ayuda a que el aprendizaje sea mucho más significativo. 

Gracias a un mayor conocimiento sobre nuestro cerebro hemos conseguido obtener más información acerca de los procesos que éste lleva a cabo y del ser humano en general. Dichos procesos son básicos a la hora de aprender, por lo que la neurociencia y la educación deben ir unidas si queremos optimizar el rendimiento del alumnado, también mirando a futuro, a próximas generaciones.


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