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Los beneficios de descansos más largos entre clase y clase

      
Un descanso de más minutos entre clase y clase puede favorecer la concentración
Un descanso de más minutos entre clase y clase puede favorecer la concentración
  • Habitualmente se comete el error de pensar que por pasar más horas en clase la educación va a ser más efectiva.
  • Que el cerebro tenga unos minutos para descansar favorece un aprendizaje más activo.
  • Establecer unos tiempos de descanso predeterminados puede mejorar las estadísticas de educación.

¿Has oído hablar alguna vez de la neurociencia? Es el conjunto de las disciplinas que estudian el sistema nervioso para comprender las reacciones nerviosas y el comportamiento del cerebro. ¿Y por qué hablamos de neurociencia? Porque en los últimos años ha crecido la tendencia de aplicar los principios de la neurociencia en cuestiones de aprendizaje. Educar de forma que se rompa con la monotonía o enseñar en un ambiente estimulante puede hacer la experiencia educativa más efectiva.

¿Pero por qué neurociencia? Nuestro cerebro necesita actividad física para activarse. Esto choca con el sistema educativo actual de frente. Actualmente los alumnos pasan horas sentados delante del profesor, lo que hace que liberen menos dopaminas. ¿Y esto qué provoca? Que el cerebro esté más torpe durante el proceso de aprendizaje y se asimilen menos conocimientos.

¿Qué tiene que ver esto con el aprendizaje en la universidad? Es habitual que en la universidad las clases sobrepasen los 60 minutos de duración que, en su mayoría, son ininterrumpidos. Aunque a comienzos del curso se establezca entre profesores que se dejarán unos minutos de margen entre clase y clase, lo cierto es que son muy pocos los que lo cumplen.

¿Y qué ocurre en esos 60 minutos? Cuando se trata de una clase que sobrepasa ese tiempo y no se tiene ningún descanso el cerebro ya no asimila la información de la misma forma. Según los principios del aprendizaje activo y de la neurociencia, el tiempo máximo de atención y asimilación del ser humano está en torno a los 45 minutos. Así que en estas clases de más de 60 minutos podemos ver que, en realidad, se están desperdiciando minutos estando sentado en el aula sin posibilidad de recuperación.

¿Por qué entonces seguir con estas estructuras de clases que no favorecen al aprendizaje de los alumnos? Si tuviéramos que elegir una estructura de tiempo ideal para sacar el máximo provecho a las clases estaríamos hablando de clases de 15 minutos con un descanso de alrededor de 15 minutos entre cada una. ¿Cuáles serían los beneficios de esto? El cerebro tendría el tiempo suficiente para refrescarse y oxigenarse. De esa forma se volvería a conseguir el estado óptimo de concentración en la siguiente clase.

Sí, es cierto que plantear un cambio así en el sistema actual podría ser un tanto caótico, al menos inicialmente. Para poder hacer realidad un horario que favorezca el aprendizaje activo no se deberían delimitar únicamente las horas. También tendría que haber un compromiso por parte de profesorado y alumnos para poder hacer frente a la clase con una estructura de horario nueva.

¿Y tú? ¿Crees que el aprendizaje activo podría favorecer un aumento de las calificaciones académicas de los alumnos?


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