text.compare.title

text.compare.empty.header

Noticias

En defensa de la educación y comunicación al servicio de la justicia social

      
Judith Muñoz, académica de la Universidad de Barcelona
Judith Muñoz, académica de la Universidad de Barcelona  |  Fuente: Universidad de Playa Ancha

En términos sociales, los medios de comunicación sirven para algo más que para llenar páginas con información o completar horas de programación, así como una sala de clases para algo más que cumplir horas de carga académica. Sirven para promover la justicia social y de este modo provocar la transformación de las mentalidades en relación con los que más sufren la injusticia.

Es parte de lo que la docente chilena de la Universidad de Barcelona, Judit Muñoz, se ha encargado de transmitir estos últimos años y que en su paso por Valparaíso no ha estado ausente. De hecho, en una charla a estudiantes de la cátedra de Sociología de la carrera de Psicología de la Universidad de Playa Ancha (UPLA), reprodujo el concepto bajo el sugerente título Transformar la Mirada. Comunicación y Educación para la Justicia Global-Local.

En su caso, el término surge de una reflexión desde el trabajo de cooperación internacional en el que ha estado involucrada, y que principalmente se está forjando en los en países que tradicionalmente son donantes de ayuda a países subdesarrollados, a aquellos a los que se ha preferido llamar en “vías de desarrollo”.

Problemas interdependientes

“La idea es generar una evolución de la cooperación para el desarrollo. Ahora la perspectivas es comprender que la educación y la comunicación se tienen que hacer entendiendo que los problemas sociales son interdependientes y que la situación de injusticia está vinculada en todos los países”, argumentó la profesora Judit Muñoz.

A mayor abundamiento: "Por ejemplo, un problema relacionado con las migraciones en Europa o en Chile, tiene que ver con causas estructurales de un modelo de desarrollo global desigual que afecta tanto a un país como España como a Colombia o Chile. Tenemos que trabajar interdependientemente todos los países para transformar los modelos de injusticia social".

La respuesta a la pregunta por qué ligar ambos (educación y comunicación) a la idea de justicia social, radica en la gran posibilidad que otorga esta unión, de desarrollar estrategias educativas que sirvan para cuestionar los marcos comunicativos, y aquellos de tipo cognitivo, que históricamente han servido para generan una mirada de desigualdad sobre todo hacia los más pobres.

De acuerdo a la mirada de Judit Muñoz, cuatro son las acciones en que se debe considerar a la educación y la comunicación al servicio de la justicia social. Primero, acciones educativas puntuales; luego las de tipo formativas que son de largo plazo; las de sensibilización y transformación de la mirada desde una perspectiva más global; y por último, la movilización e incidencia política.

El objetivo final de esto es lograr un cambio social que desplace la injusticia.

Estereotipos: ni tan lejos ni tan cerca

La académica se mostró más bien crítica de la comunicación de masas cuando impone estereotipos sobre la pobreza y la marginalidad. Eso sí, llamó a no olvidarlos y más bien a asimilarlos críticamente, para terminar “domesticándolos”.

 "Durante tres años estuve trabajando con el Colegio de Periodistas de Cataluña, haciendo un programa de formación para desmontar estereotipos y rumores sobre la población migrante. Y lo que hacíamos era analizar los marcos comunicativos sobre cómo se informaba de los migrantes, porque en los medios de comunicación básicamente se informaba que los migrantes eran una amenaza y eso lo queríamos revertir por medio de las acciones comunicativas", apuntó Judit Muñoz.

Luego de largas sesiones en que la idea es reproducida latamente, los públicos receptores caen en cuenta que no son ellos los que por sí mismos piensan acerca de la pobreza; son los marcos culturales y comunicacionales lo que ya lo han hecho por ellos. Empero logran entender que, finalmente, tienen la gran oportunidad de revertirlo y dar una nueva mirada más justa y equitativa.

“Yo trabajo desde una perspectiva teórica cognitiva, es decir, asumiendo que todos tenemos estereotipos y que son atajos de la mente, que son elementos que nos permiten ahorrar energía, pero que una vez que asumimos que tenemos estos estereotipos, la idea es que no se transformen ni en prejuicios ni en conductas xenófobas o discriminadoras”, aseveró.

“Primero –prosiguió la académica- debemos asumir que tenemos estos estereotipos, que tenemos sesgos cognitivos que nuestra racionalidad no es perfecta pero que tenemos que empezar a entender que nuestras acciones se pueden derivar de estas racionalidades imperfectas”.

En resumen, urge colocar frenos al ímpetu de los estereotipos, porque también somos empáticos, y como sostiene la neurociencia, podemos desarrollar inteligencia emocional. Un poco de aquello es parte del trabajo que la profesora Muñoz y el equipo que integra en España intenta plasmar en las facultades de educación y de humanidades.


Tags:

Aviso de cookies: Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, para análisis estadístico y para mostrarle publicidad. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso en los términos establecidos en la Política de cookies.