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Nuestros gustos musicales se definen en la adolescencia, asegura un estudio

      
Fuente: Universia

Se trata probablemente de la expresión artística más popular y variopinta del planeta. Nos acompaña en nuestros momentos de alegría y tristeza, trabajo y ocio, provocando una infinidad de sensaciones y narrando la historia de nuestras vidas a través de millones de canciones. La música es eso y mucho más. ¿Alguna vez te has preguntado por qué cada individuo tiene gustos musicales tan variados? ¿O por qué existen canciones que quedan grabadas a fuego en nuestra memoria y cuyos primeros acordes son capaces de despertar las sensaciones más primitivas?

 

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A ésta y otras preguntas intentó responder un estudio realizado por el sitio Skynet & Ebert, en colaboración con la Universidad de California Davis. La investigación, que utilizó estadísticas de los suscriptores de Spotify en EE.UU y datos de The Echo Nest, concluyó que nuestros gustos musicales se definen a muy temprana edad y no varían pasada la adolescencia, al punto que puede considerarse que a los 33 años en promedio ya no incorporamos más canciones, bandas o ritmos a nuestro catálogo musical de vida.

Nuestras canciones preferidas estimulan el circuito cerebral del placer, liberando dopamina, serotonina, oxitocina y otros neuroquímicos que nos provocan sensación de bienestar y euforia.


Este fenómeno responde a la teoría que manejan varios psicólogos y neurólogos a nivel mundial: los gustos musicales no se rigen por estándares armónicos, sino por conexiones neuronales que generan que una canción u otra nos trasmitan sensaciones únicas e irrepetibles.


Peter Janata, psicólogo de la Universidad de California Davis, explicó a los medios que la música que escuchamos en la adolescencia se consolida en nuestra memoria emocional, por eso suele ocurrir que nuestras canciones favoritas son las que nuestras épocas de colegio o universidad, aunque los gustos puedan haber evolucionado.


Gracias a estudios realizados con escáneres cerebrales se pudo comprobar que nuestras canciones preferidas estimulan el circuito cerebral del placer, liberando dopamina, serotonina, oxitocina y otros neuroquímicos que nos provocan sensación de bienestar y euforia.


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