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Energizantes: preocupan casos de infartos en jóvenes

      
El Hospital Italiano ya efectuó tres angioplastías este año a pacientes luego de haber consumido esta bebida mezclada con alcohol. Cada lata de este producto equivale a cinco cafés concentrados. El consumo de energizantes subió más de 10 veces en los últimos meses.

El trago del momento puede llevar a los jóvenes a la muerte. La combinación de alcohol con bebidas energizantes no sólo genera un incremento en la exigencia al corazón, sino que hasta deriva en casos de infarto de miocardio.

Así lo acaba de alertar el equipo de cardiología del Hospital Italiano de Buenos Aires, que en lo que va del año debió practicarle una angioplastía de urgencia a tres jóvenes luego de una excesiva ingesta de este cóctel tóxico.

La advertencia de esta institución sanitaria, que desde el año 2003 registró ocho casos de infarto en personas de entre 25 y 40 años, abre un nuevo desafío para los consumidores y las empresas que ofrecen a la venta estas preparaciones en boliches y bares de todo el país.

Las bebidas energizantes, que se caracterizan por tener una alta concentración de cafeína, alcanzaron una gran popularidad entre los jóvenes. En la Argentina, su consumo se incrementó entre 10 y 15 veces durante el último año y se estima que se venden entre seis y ocho millones de unidades anuales.

Si bien son de venta libre y en principio sus beneficios estarían vinculados a incrementar la energía, su consumo excesivo o su mezcla con vodka, champagne o vino blanco las transforma en un elemento potencialmente mortal.

Al tener hasta 35 miligramos de cafeína por cada 100 centímetros cúbicos, una lata de energizante equivale a ingerir más de cuatro cafés de tipo expreso, es decir concentrados. Mientras que es poco probable que un individuo ingiera varios pocillos en corto tiempo, es una práctica cada vez más común entre los jóvenes tomar en una noche entre tres y hasta cuatro latas de energizantes.

Las propias marcas fabricantes, como Red Bull o Speed, recomiendan no ingerir más de una a dos latas (100cc) por día.

Esta sobredosis de cafeína, sumada a los efectos del alcohol, puede crear cuadros de gran excitación, desorientación, delirium y hasta convulsiones. Además, provoca la muerte de varios miles de neuronas por episodio.

Sin embargo, "lo más grave es que genera trastornos neurológicos, hipertensión arterial e incluso cuadros de obstrucciones arteriales agudas por coágulos e infartos", advirtió en diálogo con Universia Daniel Berrocal, el médico del Italiano a cargo del área de cardiología.

Por supuesto, los especialistas también fueron claros y en el informe mencionaron los daños directos generados por los actos de violencia y accidentes que los jóvenes intoxicados pueden promover a partir de este estado.

"Mucha gente joven entiende que no le puede pasar nada y comete todo tipo de excesos. Es bueno que sepan que les puede pasar", dijo el médico que ahora intentará instalar en la comunidad la necesidad de tomar conciencia sobre los peligros de este trago.

Tal como indicó a este portal, los pacientes atendidos en el hospital del barrio de Almagro fueron jóvenes sanos sin posibilidad alguna de infarto. Pero debido a la mezcla con alcohol -y en algún caso con la combinación de drogas-, la bebida no dio tregua al corazón.

"Todos los pacientes llegaron esa misma noche del consumo. Se los llevó de urgencia a la sala de cateterismo y con anestesia local se le introdujo un tubo hasta la arteria tapada. Luego con la angioplastía se logró desobstruirla y, a partir de eso, se les colocó una malla metálica en la zona para que permanezca abierta. Ahora la probabilidad de que se muera en un segundo infarto es el doble", graficó Berrocal.

Sobre el aparato cardiovascular, este cóctel mortal genera un incremento exagerado de exigencia al corazón, al mismo tiempo que bloquea los mecanismos normales que el organismo tiene para adaptarse a este esfuerzo fuera de lo natural.

Al parecer, lo más nocivo para el organismo es cómo se desata la disfunción. "La gente joven tiene el agravante que sus coronarias no están preparadas para un taponamiento agudo, como los que crónicamente van desarrollando otros enfermos. La propia biología del organismo va generando canales alternativos y el organismo se adapta a esta falta de irrigación normal. Pero acá el problema es que pasar de normal a nada, es decir a todo obstruido", explicó el especialista a Universia.

Consultado sobre la necesidad de consumir este tipo de energizantes, Berrocal no ocultó su percepción: "Creo que esta cuestión de agregarle vitaminas y aminoácidos a una bebida es porque se pretende darle un aspecto de nutritiva cuando en realidad no lo es, es simplemente de gusto. Es una alta dosis de cafeína".

Además, el médico alejó cualquier indicio que la vincule con la práctica deportiva, tal como se la promociona en muchas disciplinas, en especial las que requieren una alta dosis de adrenalina.

"Para la actividad deportiva directamente es doping, por el alto nivel de cafeína", sentenció el cardiólogo del Italiano que ahora hará todo lo posible por acercar información a los jóvenes con tal de evitar nuevos casos de infartos.

"Yo no soy partidario de las prohibiciones, porque así también se tendría que prohibir el café expresso. Pero sí tiene que haber un manejo responsable, con una limitación sobre a quiénes se les vende o advertencias más estrictas a la población. Probablemente se podría prohibir en menores", sugirió.

Ahora que parece instalarse el comienzo de un nuevo flagelo dentro de la comunidad de jóvenes argentinos, la evidencia médica sale al ruego para que empresas, organismos de control y consumidores tomen cada uno el problema con más responsabilidad.

Fuente: Universia Argentina
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