Thursday :: 23 / 10 / 2014

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Adolescencia y tabaquismo

La enfermera docente de la Universidad Andrés Bello, Patricia Donoso, explica el por qué durante la adolescencia es tan recurrente adquirir el hábito de fumar, las perjudiciales consecuencias de ello y cómo evitar que los jóvenes se conviertan en fumadores frecuentes.


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La Organización Mundial de la Salud (OMS) define adolescencia como un concepto biosicosocial que corresponde cronológicamente al período de vida entre los 10 y los 19 años. Esta etapa está caracterizada por un intenso crecimiento físico, así como el desarrollo psicológico y social. La enfermera docente de la Universidad Andrés Bello y experta en Salud Familiar, Patricia Donoso, enfatiza que es una transición entre la niñez y la adultez, “pero también es el momento en el cual se terminan de desarrollar y de adquirir las destrezas y capacidades necesarias para la vida adulta”.

Estudios especializados definen la gran tarea de la adolescencia como la búsqueda y consolidación de la propia identidad, el poder definir quién es, tanto en relación con la familia, como con la sociedad. De esta forma, la identidad habrá de configurarse a través de la realización de tareas o capacidades físicas como son la interacción con su grupo de pares, la independencia familiar, la aceptación de los cambios corporales y de la propia imagen corporal, la definición sexual y vocacional.

La enfermera explica que estas tareas están íntimamente ligadas entre sí, condicionadas por el desarrollo físico y cognitivo de cada adolescente en particular, pero determinadas por su desarrollo psicosocial. “Es así como la conformación de la identidad va a depender de varias situaciones que interactúan en la vida del adolescente: su historia personal y familiar, y el contexto social y cultural en el cual se encuentra inserto, como son los amigos, el colegio, el barrio, los medios de comunicación”, señala.

Así, en la adolescencia, la familia constituye el pilar fundamental para que el adolescente potencie y favorezca la adquisición de patrones cognitivos, conductuales y emocionales que le permitan una óptima adaptación a las condiciones que hoy impone el medio social. Sin embargo, es también en este periodo donde numerosos estudios demuestran que los adolescentes que fuman inician el consumo entre los 11 y 12 años; y son precisamente los factores familiares lo que influyen en el consumo de tabaco del adolescente.

“El consumo de tabaco en el adolescente se presenta como una imitación precoz de los ritos asociados con la vida adulta, pero también podría indicarnos una inadaptación más prolongada o más intensa a los cambios del ciclo vital, tanto del adolescente como de su familia”, asegura Patricia Donoso y complementa con que “un dato muy importante es que más de la mitad de los padres son fumadores, lo que constituye una mala referencia para la salud de sus hijos. Pese a que la mayoría de los adolescentes reconoce que sus padres no quieren que fumen, es muy posible que no se acompañe de una motivación eficaz, como el cese del consumo por parte de los mismos padres”.

El grupo de pares, los amigos, son un referente social para la búsqueda de la autonomía. El tabaco supone un tipo de relación cultural y socialmente aceptada e incluso necesaria para formar parte del grupo, por lo que el adolescente que tiene amigos fumadores presenta un mayor riesgo de fumar, más cantidad de tabaco al día y durante más tiempo. El entorno social, por tanto, induce o favorece el consumo de sustancias tóxicas.

Problema de Salud Pública

El tabaquismo es un problema de salud pública que, en Chile, a nivel escolar, aumenta con la edad, adquiere su máxima expresión durante la adolescencia, en los escolares de mayor estrato socioeconómico que manifiestan retraso escolar, menor porcentaje de asistencia al colegio y menor rendimiento escolar, menor recreación con su familia y que presentan una significativa mayor insatisfacción con el medio que los rodea, lo que les llevaría a adoptar sentimientos de rebeldía y a buscar el placer en el consumo de cigarrillos, placer que probablemente no encuentran en las relaciones con su entorno familiar, o con la comunidad en la cual se desenvuelven.

Patricia Donoso alerta en cuanto a la condición adictiva del tabaco, ya que se trata de un producto psicoactivo que afecta los procesos químicos del cerebro y del sistema nervioso. “Además tiene reconocidos efectos nocivos sobre el sistema respiratorio, dañando gravemente bronquios y pulmones, llegando a producir bronquitis crónicas, enfisema y cáncer pulmonar”.

Las consecuencias del tabaco pueden parecer muy alejadas para muchos adolescentes, pero los problemas de salud que provoca el tabaco no son únicamente a largo plazo. La nicotina y las demás toxinas presentes en los cigarrillos, los cigarros y las pipas pueden afectar rápidamente el cuerpo de una persona. La experta de la Universidad Andrés Bello detalla algunos de estos problemas a corto plazo:

• Problemas de piel: fumar restringe los vasos sanguíneos, evita que el oxígeno y otros nutrientes lleguen a la piel. Es por eso que los fumadores con frecuencia parecen pálidos y enfermos.
• Mal aliento.
• Ropa y cabello de mal olor: el olor del humo siempre permanece en la ropa, el cabello, los muebles y los automóviles.
• Menor rendimiento físico: En general, los fumadores no pueden competir con no fumadores porque los efectos físicos del tabaco (ritmo cardíaco acelerado, menor circulación y falta de aire) reducen el rendimiento en los deportes.
• Mayor riesgo de lesiones y tiempo de curación más largo: El tabaco afecta la capacidad que posee el cuerpo para producir colágeno, por lo tanto, las lesiones comunes en los deportes, como los daños a los tendones y los ligamentos, se curan más lentamente en el caso de los fumadores.
• Mayor riesgo de contraer enfermedades: los fumadores sufren de más resfríos, gripe, bronquitis y neumonía que los no fumadores. Y las personas que padecen de ciertas enfermedades, como asma, se enferman más si fuman (y, con frecuencia, basta con estar cerca de personas que fuman).

Factores de protección contra el tabaquismo

Es necesario que como sociedad sigamos desarrollando con mayor énfasis los programas educativos desde edades tempranas para prevenir el hábito tabáquico. En este ámbito, Patricia Donoso destaca que las enfermeras cumplen un rol muy importante a través de los controles de salud en edad pre escolar y escolar, como también en actividades de prevención y de promoción.

Así también recomienda potenciar y favorecer los factores que pueden proteger a un adolescente del tabaquismo como son:

• Práctica de algún deporte.
• Alta autoestima.
• Tener amigos que no fumen.
• Tener padres no fumadores.
• Tener conocimiento sobre las consecuencias del consumo del tabaco.

Edición: Universia / RR

Fuente: Universidad Andrés Bello







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