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Estudio de la UC confirma mayores beneficios sociales de la línea 6 de Metro

      
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Un equipo de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos de la Pontificia Universidad Católica de Chile recibió el año pasado el encargo de hacer una evaluación comparativa entre dos líneas de Metro que estaban siendo consideradas por las autoridades de Gobierno. Las alternativas, una orientada hacia el Norte y otra hacia el Sur de Santiago, buscaban disminuir la actual carga de pasajeros de la línea 1. En el primer caso se beneficiaban especialmente las comunas de Independencia y Conchalí y en el otro, se incorporaban dos que nunca habían participado de la red del Metro: Pedro Aguirre y Cerrillos.

Los investigadores de la Dirección de Servicios Externos de la facultad concluyeron que la línea Sur era la mejor y finalmente ésta fue la alternativa elegida por el Gobierno. La línea 6 unirá a Cerrillos con Las Condes mediante 12 estaciones que combinarán con las Líneas 1, 5 y 2, y con el MetroTren.

La metodología usada evaluó diversos criterios que buscaban medir de una manera simple, replicable y entendible los beneficios urbanos de cada alternativa, que van más allá de cuánta gente va usar el sistema y cuál va a ser el ahorro de tiempo de los usuarios. Como explica el jefe del proyecto, el profesor de la UC Iván Poduje, “Una obra de Metro no sólo mueve personas sino que puede cambiar los atributos a un territorio, puede favorecer la renovación urbana, puede descongestionar una línea que ya está a punto de reventar, que es la línea 1”.

El análisis multicriterio consideró cinco variables. Especialmente relevante para la empresa estatal era el tema de la descongestión de la línea 1, la más demandada de la red. Si bien las dos alternativas evaluadas cumplían con este requisito, el estudio de la UC concluyó que la línea Sur le sacaba más pasajeros a la línea 1, el equivalente a alrededor del 10 por ciento de la carga.

También se analizó el tema de la densidad de población. Para establecer la cantidad de gente que sale de cada estación caminando se calculó un área de influencia de 600 metros a la redonda. Mientras mayor es la densidad poblacional, mejor es la evaluación de un proyecto porque implica mayor eficiencia en la inversión de los recursos del Estado. La alternativa Sur no sólo resultó mejor evaluada respecto a este índice, sino también en cuanto a la densidad de comercio y de industrias dentro del área de influencia de cada estación, que es un indicador de la gente que va a ocupar el servicio para llegar a sus destinos de trabajo.

En el tema de conectividad si bien ambas alternativas incorporaban dos comunas nuevas a la red de Metro, el estudio de la UC concluyó que la Sur tiene un mayor beneficio social porque concentra población de grupos socioeconómicos más bajos. “La accesibilidad que tú le das a la gente es una potencial capacidad de progreso social y económico”, señala otro de los investigadores, el economista y doctor en Urbanismo Oscar Figueroa.

Mejorar el acceso a nuevos destinos de la ciudad y ampliar la conectividad de la zona de residencia de sectores de bajos ingresos, como son Isabel Riquelme y el Zanjón de la Aguada, generan oportunidades sociales que trascienden a la simple movilidad que ofrece el Metro, enfatiza Gloria Yáñez, que también participó en el proyecto.

El estudio estableció que la alternativa Sur favorece una mayor reactivación urbana. Para ello se calculó cuánto deterioro había en cada corredor medido en cantidad de sitios eriazos abandonados, pérdida de población y destrucción de viviendas. También se analizó la compatibilidad de cada propuesta con las políticas públicas de desarrollo urbano asociadas, como los planes reguladores. “El gran problema que tenemos en Chile es que las acciones sobre la ciudad desde el Estado son en capas paralelas, no están bien coordinadas, son sectoriales. Esto es un intento de decir qué está pensando el Municipio, por ejemplo, ¿Le está dando alta prioridad a este corredor? ¿Dónde está poniendo el Estado sus inversiones en renovación urbana?”, señala Poduje.

La homogeneidad fue otro criterio evaluado. El problema de las líneas de Metro en general es que concentran las demandas en los extremos, como lo que sucede con la línea que llega a Puente Alto. Lo óptimo para una línea de Metro es que exista homogeneidad de carga en todas las estaciones. El estudio de la UC concluyó que la demanda era más pareja en la alternativa Sur.

Edición: Universia / RR

Fuente: Pontificia Universidad Católica de Chile
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