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El parto vertical permite nacimientos menos traumáticos

      
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Que el parto menos intervenido es el más seguro, es algo que a menudo ponemos en duda a la hora de decidir dónde y cómo dar a luz a un hijo. Esto, a pesar de que la visión de los especialistas es que debe ser un proceso lo más natural e instintivo posible.

Pero esto no quiere decir que haya que eliminar la asistencia de los profesionales de la salud. Se trata, en realidad, de acomodar el momento del parto a las necesidades y preferencias de la madre. No de amoldar a la mujer a los parámetros del especialista o centro de salud.

La directora de la Escuela de Obstetricia de la Universidad de Santiago de Chile, Mónica Candia, recalca que la actual costumbre del parto horizontal no es la forma natural de dar a luz. De hecho, explica que la causa del surgimiento del parto hospitalario fueron “la mortalidad materna y perinatal de épocas anteriores, debido a infecciones, falta de antibióticos y falta de asistencia profesional, entonces se convirtió casi en un acto quirúrgico”.

Con esto no sólo se perdió la naturalidad del parto tradicional, sino también poco a poco se fue diluyendo la dimensión social del acto de parir. La especialista señala que sólo hace unas décadas se volvió a hacer cotidiano que el padre y otros miembros de la familia pudieran estar presentes en este proceso. Incluso, la opinión de la madre era y es en ocasiones subordinada a las recomendaciones médicas.

Un hecho fundamental de que se conservara la modalidad horizontal es que “es mucho más fácil para el especialista asistir el parto con la mujer en la posición ginecológica, pero todos los estudios actuales dan fuertes señales de que esto debe cambiar, pues de debe privilegiar el beneficio de la mujer y no de quien asiste el parto”, señala Mónica Candia.

En la búsqueda de que el alumbramiento sea un momento, aunque intenso, una experiencia grata para la mujer, y que marque su posterior desarrollo materno y la relación con su hijo, algunos centros de salud ya han comenzado a implementar el parto vertical.

Nacer de pie es rescatar la forma natural de dar a luz, tal como lo hacían las mujeres de pueblos como el aymara, mapuche o inca. Es rescatar la costumbre de que la mujer sea el sujeto activo de la acción de traer un nuevo ser al mundo.

“La posición vertical facilita todo el proceso de expulsión del niño, es una modalidad más fisiológica y anatómica que va a en beneficio de un nacimiento menos violento”, afirma, y el argumento no es sólo biológico: “Son paradigmas culturales muy fuertes, ya que también es un acto cultural y social que por años ha sido alterado, y volver al curso natural requiere una preparación física y mental de la mujer para que sea, realmente, una experiencia exitosa”.

Algunos de los hospitales públicos chilenos que ya incursionan en esta experiencia, son el Luís Tisné y El Pino, en la Región Metropolitana. Villarrica, Iquique y San Antonio, son otros ejemplos.

El parto vertical es aún incipiente en nuestro país. Cualquier futura madre puede optar por esta modalidad, pero como explica la directora de la Escuela de Obstetricia de la Usach la limitante más importante sigue siendo la falta de personal capacitado en el tema.

Y no se trata sólo de conocimiento médico, sino también de una nueva mirada y una apertura hacia nuevos modelos formativos y más naturales que, como aseguran los especialistas, es más beneficioso tanto para la madre como para el hijo.

Edición: Universia / RR

Fuente: Universidad de Santiago de Chile
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