Monday :: 28 / 07 / 2014

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Ojo con la manipulación del cloro doméstico

Aliado inseparable en las labores de limpieza y desinfección, tanto a nivel industrial como en el hogar, este versátil producto posee importantes propiedades, algunas no tan conocidas, pero a la vez requiere de precauciones que nunca está de más recordar. El Dr. Andrés Vega, académico del Departamento de Ciencias Químicas de la Universidad Andrés Bello, explica.


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Dr. Andrés Vega

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Bajo costo, disponibilidad y uso seguro con mínimos cuidados son factores que han convertido al cloro en uno de productos más ampliamente utilizados en el mundo. En el hogar es un indispensable cuando se trata de garantizar desinfección, es una de las formas más eficaces para potabilizar el agua y su uso como blanqueador en procesos textiles se remonta a la Francia de fines del siglo XVIII. “Es difícil imaginar un sustituto más adecuado”, afirma el académico del Departamento de Ciencias Químicas de la Universidad Andrés Bello, Dr. Andrés Vega.

Lo que normalmente se llama cloro doméstico es una disolución de hipoclorito de sodio. En el comercio es posible encontrarlo en concentraciones que van desde el 1 al 15%, mientras que en los productos de limpieza y desinfección del hogar su concentración es de alrededor del 3%. Pese a que es tóxico, es inocuo cuando se descompone y si es liberado al ambiente no persiste por mucho tiempo.

“La utilización del cloro como agente desinfectante ha salvado y continúa salvando muchas vidas”, asegura el académico, ya que destruye microorganismos patógenos oxidando y degradando sus moléculas biológicas. Por otro lado, “el mismo carácter oxidante le permite reaccionar rápidamente con los colorantes en aplicaciones de blanqueo de telas”.

Precauciones de uso

En este tema hay un principio básico. “Debe evitarse a toda costa el contacto directo del cloro con la piel, y muy especialmente con tejidos sensibles como ojos y mucosas. Igualmente, se debe evitar respirar sus vapores, utilizando guantes y mascarillas”, advierte el Dr. Vega. Una solución de cloro, aún en baja concentración, puede causar irritación entre moderada y severa de los ojos en el plazo de un día. Lo mismo aplica para la piel, aunque en este caso el plazo se reduce a sólo algunos minutos.

La ingestión de este producto es particularmente riesgosa, “dado que al tomar contacto con el medio fuertemente ácido del interior del estómago puede generar cloro gaseoso y producir quemaduras profundas”, comenta el académico de la Universidad Andrés Bello.

Sujeto a cuidados mínimos, el uso del cloro no reviste peligros importantes, ya que su simple descomposición genera productos inocuos. Sin embargo, cuando se utiliza en medio ácido o en presencia de ciertas sales inorgánicas o compuestos orgánicos puede producir sustancias altamente contaminantes, tóxicas e irritantes como el cloro gaseoso, las cloraminas o los órganoclorados. El Dr. Vega enfatiza: “es por esto que no debe mezclarse con otros limpiadores, especialmente los que contienen amoníaco, porque pueden liberarse gases tóxicos”.

Por estas razones es imprescindible seguir las instrucciones que los fabricantes indican en cada envase: evitar toda forma de contacto o exposición directa al producto, almacenar bien tapado en lugares frescos y secos y lejos de alcance de niños, evitar derrames, etc.

¿Qué hacer en caso de?

En caso de encontrarse con la ropa empapada en cloro, quítesela de inmediato y lave la zona afectada con abundante agua, idealmente bajo el chorro de la llave. Esto es particularmente importante en el caso de salpicaduras a los ojos. “Es importante tener en cuenta que un lavado adecuado con agua en el caso de salpicaduras importantes toma al menos 15 minutos”, advierte el Dr. Vega.

En caso de ingestión no debe inducirse el vómito, sólo beber abundante agua. “En cualquier caso, tan pronto como realice estas primeras acciones busque atención médica adecuada”, aconseja el docente.

Finalmente, en caso de derrames en recintos cerrados, “proceda a ventilar adecuadamente y lave el piso con abundante agua, óptimamente con solución de tiosulfato de sodio al 1%”, concluye el académico de la Universidad Andrés Bello.

Edición: Universia / RR

Fuente: Universidad Andrés Bello







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