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¿Cómo evitar las quemaduras por fuegos artificiales?

Pese a que la Ley 19.680 prohíbe el uso doméstico de fuegos artificiales, lo cierto es que cada Navidad y, especialmente, Año Nuevo, se producen lesiones en manos, cabezas y ojos de niños. Frente a esto, son los padres los que deben cuidar a sus hijos, según explica Claudia Contreras Nilo, enfermera y docente de la Universidad Andrés Bello.


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Las Fiestas de Fin de Año son esperadas por todos los niños, ya que es sinónimo de alegría, regalos, de convivencia. Sin embargo, son precisamente los pequeños los que están más expuestos a un sinnúmero de riesgos, muchas veces evitables.

Durante Navidad y Año Nuevo se denuncian casos de niños quemados por fuegos artificiales. Los accidentes se concentran básicamente en la última noche del año y, en general, las lesiones se localizan en manos, cabeza y ojos.

Del total de casos, la mayoría son quemaduras de tipo intermedias y un gran porcentaje de los afectados de debe a la manipulación del artefacto.

Los agentes involucrados son fundamentalmente petardos y voladores. “Pese a que la Ley 19.680 prohíbe el uso de tipo doméstico, aún existen personas que inescrupulosamente los venden en forma clandestina”, reflexiona Claudia Contreras Nilo, docente de la Facultad de Enfermería de la Universidad Andrés Bello.

“Los fuegos artificiales pueden producir quemaduras graves y daños en la propiedad pública y privada. No importa quién los manipule, ya que una vez lanzados son ingobernables, pudiendo dejar secuelas que acompañarán a los niños por el resto de sus vidas”, agrega.

Los riesgos

El 25 de mayo de 2000 se promulgó la ley 19.680, que prohíbe el uso doméstico de fuegos de artificio y dispone una autorización previa en espectáculos pirotécnicos realizados por profesionales. Desde ese momento, se registró una disminución del orden del 80% en la frecuencia de consultas de quemaduras ocasionadas por estos artefactos, estimándose que de no mediar este cuerpo legal, unos 400 niños se habrían visto afectados por fuegos artificiales.

Pese a esto, se observa una persistencia del problema. Incendios, quemaduras, mutilaciones, intoxicaciones, envenenamiento, contaminación sonora y ambiental, son algunos de los riesgos que hay que prever cuando se adquieren y manipulan estos elementos pirotécnicos.

“Es labor de los padres asumir el resguardo de sus hijos para que no adquieran estos elementos y en caso de que lo hagan informarse del lugar donde lo hicieron y hacer la denuncia correspondiente de manera de evitar que otros niños se expongan a este riesgo”, recomienda la enfermera.

“Está permitido el uso de fuegos artificiales en espectáculos masivos por personal especializado. Cuando se asiste a estos espectáculos, es importante seguir las instrucciones de los organizadores y en el caso fortuito de que algún fuego artificial sin explosionar caiga cerca de usted no debe manipularlo, debe alejarse y llamar inmediatamente a personal del evento, bomberos o carabineros”, dice.

Recomendaciones

Las dos principales acciones a realizarse luego de que alguien cercano sufra un accidente con pirotécnicos es conservar la calma y llamar a los servicios de emergencia. Si las líneas telefónicas se encuentran congestionadas deberá buscarse la forma de trasladar al herido al centro asistencial más cercano y lo más rápido posible, para que se le apliquen los primeros auxilios. No es recomendable improvisar curas caseras sobre la lesión.

Según la enfermera y docente de la UNAB, es fundamental que cada adulto sea responsable con su comunidad y denuncie la venta clandestina de fuegos artificiales, pues al contener pólvora, todos queman. No existe el fuego artificial inofensivo.

Para no olvidar

• No comprar fuegos artificiales.
• Asegurarse que los niños no los adquieran de manos inescrupulosas.
• Enseñar a los niños los riesgos de quemadura al usar elementos que contienen pólvora.
• Cuando se presencie un espectáculo pirotécnico ubicar a la familia a lo menos a 400 metros del lugar de lanzamiento y respetar las indicaciones de seguridad.
• Recordar que todos los fuegos artificiales contienen pólvora y una vez encendidos, son ingobernables.

Las fiestas de Navidad y Año Nuevo son momentos propicios para el encuentro en familia que no deberían ser enlutados por unos segundos de luces traicioneras.

Edición: Universia / RR


Fuente: UNIACC.





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