Noticias

Gonzalo Contreras y Arturo Fontaine critican la falta de calidad de las novelas actuales

      
Revisa las actividades universitarias en la Agenda Universia

Corrían los años noventa y de pronto, una nueva generación de escritores jóvenes chilenos son éxito de ventas: libros como “Mala onda”, de Alberto Fuguet, y “La ciudad anterior”, de Gonzalo Contreras, venden más de 35 mil copias en un solo año. Un fenómeno sin precedentes en nuestro país. Ante esto, cabe preguntarse: ¿Realmente hubo una nueva narrativa chilena? Para responder a esta interrogante, Gonzalo Contreras, escritor en residencia de la Facultad de Letras de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y Arturo Fontaine, autor de “Oír su voz”, se reunieron a conversar con estudiantes y profesores.

Como relató Contreras, lo que sucedió en ese entonces fue que los chilenos dejaron de centrarse en los escritores extranjeros, principalmente europeos y estadounidenses, y se reconciliaron con sus propios autores, generando un pequeño ‘boom’ de ventas. Esto fue lo que se llamó la “nueva narrativa chilena”, lo que ha provocado más de alguna crítica en las generaciones más jóvenes, quienes han visto este proceso como un producto de mercado más que como un fenómeno literario.

Sin embargo, Fontaine niega que se haya tratado de un movimiento. “Éramos más o menos amigos, leíamos algunas cosas que compartíamos, pero carecíamos de una estética común. Cada uno tenía su propio estilo”, afirma. Sin embargo, también hay que reconocer que existían algunos elementos aglutinantes. “Uno siempre escribe contra algo. ¿Contra qué estábamos reaccionando? Contra dos estéticas imperantes en la época: Por un lado, el realismo mágico y por otro, la escuela francesa”, admite Fontaine.

Estos nuevos escritores, aunque distintos entre ellos, se “rebelaron” contra aquella literatura más académica y compleja de entender, intentando volver a lo esencial, lo propiamente narrativo: contar una buena historia, con trama y personajes reconocibles. En palabras de Fontaine, era “la búsqueda de una literatura capaz de retratar el desgarro humano”.

Durante el coloquio de la Facultad de Letras, también se hizo una crítica a la literatura actual. “Si en los años sesenta la posición del escritor era ‘leeme si puedes’, ha habido un vuelco al ‘léeme por favor’”, dijo Contreras, agregando: “Pareciera que ya no importa algo que es fundamental: la calidad”.

“Nos ha inundado un tipo de novelas de evasión, con lenguajes insípidos y que por lo tanto no revelan nada. ¿Qué consecuencia tiene esto? Que vemos, pero no descubrimos, vivimos como en una cápsula. Estas novelas son muy entretenidas, pero no te inquietas, no te preguntas, no sufres”, expresó Fontaine.

Eso es precisamente lo que buscaron los escritores de los noventa: generar una reflexión del lector a través de una buena historia. En ese sentido, Fontaine concluye aconsejando a la nueva generación: “Un escritor tiene que sentir que una novela tiene algo irreductible a la teoría. Y por otra parte, debe ahondar en los temas que realmente le interese, tiene que escribir sobre lo que siente que debe escribir y no de otra cosa”.

Edición: Universia / RR


Tags:

Aviso de cookies: Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, para análisis estadístico y para mostrarle publicidad. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso en los términos establecidos en la Política de cookies.