Friday :: 28 / 11 / 2014

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Hernias: protuberancias frecuentes y peligrosas

Aproximadamente, 30 mil personas al año se operan de hernia en nuestro país. Los hombres tienen una prevalencia 25 veces más alta que las mujeres, y sin un adecuado cuidado y tratamiento pueden ocurrir graves complicaciones, según detalla el doctor Claudio Mora, docente de la Escuela de Medicina de la Universidad Andrés Bello.


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Claudio Mora

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Cerca de un cinco por ciento de la población presentará algún tipo de hernia en la pared abdominal durante su vida. Esta cirugía es la segunda en frecuencia en adultos en nuestro país, ya que aproximadamente 30 mil personas se operan de hernia al año, mientras en Estados Unidos se estima que son alrededor de 700 mil.

“Las hernias más frecuentes son las de la zona inguinal o inguinofemorales, representando un 75% del total. Las hernias umbilicales son un 10%; y las hernias incisionales, es decir, secundarias a otra cirugía, varían entre un 15 a 20%”, comenta el docente de la Universidad Andrés Bello, Claudio Mora.

El hombre presenta una prevalencia 25 veces más alta que la mujer y la hernia más frecuente entre ellos es la inguinal. Entre sus síntomas y, dependiendo del tipo de hernia, se puede mencionar la molestia o dolor en la ingle agravada al agacharse o levantar algo, sensibilidad a protuberancia en la ingle o en el escroto; o protuberancia o tumoración que generalmente se observa en los niños.

Causas

Las hernias se originan por distintas razones.

Hernia inguinal indirecta (que es la más frecuente): “en el séptimo mes de vida intrauterina, en el futuro niño juega un rol muy importante el descenso testicular, que pasa por el conducto inguinal hacia el escroto. Si no se cierra completamente este trayecto se producirá una hernia inguinal. En las mujeres también es la más frecuente, que se debe al paso del ligamento redondo. Por esto, se habla que estas hernias tienen un origen congénito”, explica el cirujano.

Hernia inguinal directa: “es producida por una debilidad adquirida de la pared del conducto inguinal, por lo que se presenta en gente de más edad”, agrega.

Existen otras causas de las hernias como el aumento de la presión intraabdominal, estitiquez o constipación crónica, embarazo, obesidad o sobrepeso, tos crónica, obstrucción de la próstata, ascitis (en pacientes con cirrosis), esfuerzo físico, etc. “Todas estas condiciones producen un aumento de la presión dentro del abdomen y si hay zonas de debilidad de la pared abdominal, se favorece la formación de hernias”, subraya el doctor Mora.

“También podemos sumar factores del paciente que favorecen la formación de hernias, como un estado nutritivo deficiente y factores genéticos que le dan predisposición por tener una pared más débil”, afirma el docente de la UNAB.

Por ultimo, en el origen de las hernias incisionales hay otros factores técnicos, como un mal material de sutura e infecciones, seromas y hematomas de la herida, en pacientes ancianos, desnutridos o diabéticos.

Consecuencias

Si las hernias no son tratadas pueden tener consecuencias a largo plazo. “Se produce un atascamiento de la hernia, es decir, a través del defecto en la pared sale contenido de la cavidad abdominal, que puede ser intestino, comprometiéndose su irrigación arterial y complicándose con estrangulación; esto puede causar la perforación de este segmento, provocando un cuadro grave en el paciente, incluyendo la muerte”, explica el doctor.

“Pero, tal vez, lo más frecuente e importante es la limitación que va produciendo en el paciente, tanto por el dolor como por las molestias locales de tener una masa en la zona. Esto tiene repercusiones en la actividad laboral de las personas y un enorme gasto socioeconómico al país, con todo lo que esto implica”, dice el profesional.

Prevención

“La actividad del paciente puede influir en la aparición de una hernia; sin embargo, también está la predisposición, es decir, si la persona no tiene hernias y no hay zonas de debilidad en su pared abdominal, el ejercicio físico fortalecerá su musculatura y evitará la formación de hernias. Si el paciente tiene factores de riesgo o ya tiene una hernia, el hacer fuerza o ejercicios favorecerá el crecimiento de ésta por un mayor desgarro de la pared ya dañada”, explica el doctor.

“Por último, debemos señalar que hay hernias congénitas, que se producirán por falta del cierre del conducto inguinal o más específicamente del orificio inguinal (de hecho son las más frecuentes). En éstas no habrá prevención; sólo un diagnostico y un tratamiento lo más precoz posible”, dice el docente.

“Entre más tiempo pasa una vez hecho el diagnóstico, es más difícil reparar el defecto”, concluye.

Edición: Universia / RR


Fuente: Mineduc





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