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Aula Magna de la Universidad de Santiago de Chile: única sala de concierto de calidad en la capital

      
La sala de la Universidad de Santiago de Chile es un caso especial de historia, estilo y bondades acústicas que permiten que el sonido orquestal viva”, destaca David del Pino, reconocido nombre en la dirección de orquesta latinoamericana que actualmente trabaja con la Orquesta Clásica de la Usach.

Carlos Contreras, coordinador de la Dirección de Extensión y Actividades Culturales, señala: “el Aula Magna, creada a mediados del siglo pasado, tiene capacidad para 750 personas, cuenta con 300 butacas en la planta baja, dos galerías y en el escenario puede albergar entre 90 y 100 músicos”.

Oriana Silva, la concertino de la Orquesta Clásica Usach, asegura que de las salas en las que ha tocado, ésta es la mejor, “ya que las demás universidades construyen sus auditorios llenos de alfombra, lo que absorbe todo el sonido”. La artista expresa que el Aula Magna “tiene una acústica y una reverberación precisa, es decir, que no tiene un eco tan grande y uno toca y logra escuchar el sonido de vuelta, no como ocurre en las iglesias, donde todos los sonidos se mezclan. Creo que lo único que le falta es calefacción, ya que es un poco fría, pero entiendo que como monumento no se puede intervenir”.

Al respecto, Óscar Acuña, secretario ejecutivo del Consejo de Monumentos Nacionales, explica que la Escuela de Artes y Oficios (EAO), edificio donde se ubica el Aula Magna, fue declarada monumento histórico el 12 de junio de 1986 por sus valores arquitectónicos e intangibles, debido a los hechos históricos que albergó. “Es muy bueno que el Aula Magna esté dentro de la EAO, porque es necesario revitalizar los monumentos y no dejarlos como un museo”, comenta.

El Aula Magna presenta una arquitectura de vanguardia para su época y se constituye de madera, fierro fundido y ladrillo. El subdirector académico de la Escuela de Arquitectura, Jorge Lobiano, apunta que “esta sala de concierto corresponde a un punto límite de la historia (revolución industrial) que divide la arquitectura antigua de la moderna. Presenta menos ornamentos y deja los materiales que la componen a la vista. Es una gran obra y no hay que despreocuparse, en estos momentos el Aula Magna y la EAO exigen ser restauradas”.

Por su importancia histórica, el profesor e historiador Luis Ortega explica que “el Aula Magna comenzó como un centro cultural donde se proyectaban películas y obras de teatro que reunían a la comunidad, tanto a los universitarios como a los vecinos del sector en aquella época. Fue de gran importancia y lo sigue siendo. De hecho, debajo de una de sus galerías se encuentra un archivo de fotos y objetos históricos de la Universidad, el que, sin duda, debería abrirse a la comunidad”.

Santiago Marín, director del Coro de la Universidad, comenta que, “en mi carrera de más de 20 años dirigiendo coros en distintas salas de Chile y Sudamérica, nuestra Aula Magna es de las mejores. Tiene la resonancia justa para que la música pueda fluir sin excesos, sin que los cantantes deban hacer ningún esfuerzo especial”.

María Gabriela Oliveros, violoncello solista, llegó a la Orquesta Clásica de la Usach en junio de 2006, y expresa que, “como instrumentista, se logra obtener el sonido ideal y los equilibrios requeridos, con una afinación precisa y buena distinción tímbrica. Además, el auditor recibe este sonido cálido y claro desde donde se encuentre, porque la sala resuena de manera homogénea”.

Solo cuatro de las salas de este tipo en Chile presentan condiciones adecuadas para los conciertos: Aula Magna Usach, la de la Universidad Santa María, el Teatro Municipal de Viña del Mar (V Región) y el Teatro Regional de Talca.

Edición: Universia / RR


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