Tuesday :: 16 / 09 / 2014

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Qué hacer con el síndrome de la mala letra en los niños analiza especialista de la Universidad Andrés Bello

Para muchos padres es desesperante cuando sus hijos sufren el fenómeno de "mala letra" y presentan una escritura poco legible, con un tamaño de la letra irregular y desproporcionada, con irregularidades en el trazado y que, además, pueden ir acompañadas de una escritura torcida con respecto de los márgenes, entre otras cosas.


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Lorena Melgarejo

Según Lorena Melgarejo, psicopedagoga de la Universidad Andrés Bello, el origen del problema podría explicarse por variadas razones como pueden ser, una inmadurez en el aprendizaje de la escritura de muchos niños, malos hábitos posturales al momento de escribir, falta de práctica en tareas de escritura o a una dificultad especifica de aprendizaje como es la disgrafía.

“Por lo tanto, y a raíz de la diversidad de factores que podrían ser causal de la “mala letra”, explica la profesional, lo más recomendado será siempre consultar a un especialista que a través de una adecuada evaluación psicopedagógica, diagnostique las causas y razones que podrían estar influyendo en la escritura de los alumnos y que además proponga los posibles caminos a seguir para un adecuado tratamiento e intervención de los mismos”.

Sin embargo, y a pesar que lo recomendable es ir siempre a un especialista, muchos padres se siguen preguntando ¿Qué más podría hacer yo para ayudar a mi hijo frente a su “mala letra”?

La psicopedagoga Lorena Melgarejo expresa que los padres podrían ayudar a sus hijos a través de ciertos consejos prácticos como enseñarles cuáles son las posturas adecuadas para escribir, cómo sentarse bien, apoyando la espalda en el respaldo de la silla, no aproximar mucho la cabeza a la hoja (ubicarse a 25 o 30 cm.), acercar la silla a la mesa y colocar el respaldo de la silla paralelo a la mesa, evitar mover el papel continuamente, ya que los reglones saldrán torcidos, no poner los dedos muy separados de la punta del lápiz, puesto que no podrán controlar su escritura. Este detalle, resalta la especialista, resulta esencial pues, si acercan mucho los dedos a la punta del lápiz, no verán lo que escriben y, además, los dedos se fatigarán, por esto se recomienda colocar los dedos sobre el lápiz a una distancia aproximada de 2 a 3 cm. de la hoja. Si su hijo escribe con la mano derecha, es bueno inclinar ligeramente el papel a la izquierda, y si por el contrario, lo hace con la mano izquierda, inclinarlo entonces hacia la derecha.

Otra forma en que los padres pueden ayudar a sus hijos, detalla la psicopedagoga de la Universidad Andrés Bello, es hacer que los niños ejecuten algunos ejercicios de relajación como tocarse las yemas de los dedos con el dedo pulgar, primero haciéndolo despacio y después a mayor velocidad, una variante puede ser hacerlo con los ojos cerrados. “También se pueden unir los dedos de ambas manos, aconseja, por ejemplo pulgar con pulgar e índice con índice, comenzando despacio y después con mas velocidad, y por último, apretar los puños con fuerza, mantenerlos apretados contando hasta diez y luego abrirlos”.

Menciona la especialista que otras actividades son permitirles hacer círculos en el aire usando movimientos que impliquen la totalidad del brazo, para luego alternarlos, también realizar trazos rectos, curvos y dibujos libres en hojas grandes al comienzo, para luego ir utilizando hojas cada vez más pequeñas y cuadriculadas, es bueno además dejarlos jugar con arena mojada, arcilla o pegamento, para que puedan escribir sus nombres u otras palabras en ellos, o calcarlas con papel diamante, etc.

“Como padres no estamos limitados para prevenir o ayudar a mejorar la mala letra en nuestros hijos, es bastante lo que podemos hacer para apoyarlos, sin embargo hay que tener presente que siempre deberemos ser capaces de no trasmitirles nuestras ansiedades y preocupaciones por sus dificultades, pues escribir es un proceso complejo, que no se aprende o perfecciona de un día para otro, si no que por el contrario, se sigue desarrollando a lo largo de toda la escolaridad y que finalmente como todo en la vida, la letra también deberá madurar, concluye la psicopedagoga de la Universidad Andrés Bello.

Edición: Universia / RR


Fuente: Mineduc





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