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Publican adaptación chilena del test de inteligencia de Wechsler

      
La Escala de Inteligencia para Niños de Wechsler (WISC) fue creada por David Weschler en 1949 y desde entonces se transformó en una de las herramientas más utilizadas para evaluar estas capacidades en la población infantil en el mundo entero. La escala ha sido actualizada en dos oportunidades en Estados Unidos: en 1974, versión que se conoce como WISC-R; y en 1991, cuando aparece la WISC-III. En Chile, la escala WISC-R fue adaptada y estandarizada para el Área Metropolitana de Santiago en 1980 y es hoy la prueba más ampliamente utilizada en el país, en los ámbitos escolar y judicial. Se la aplica, entre otras cosas, para determinar la presencia de discapacidades en el aprendizaje o retrasos en el desarrollo. Un sondeo realizado en 1996 en colegios de Santiago reveló que un 62 por ciento usaba esta prueba.

Pero, es probable que esta versión, que data de 28 años atrás, ya no sea válida. Como se señala en un artículo de la socióloga Valeria Ramírez y el psicólogo Ricardo Rosas, “los avances tecnológicos, el auge de las comunicaciones, el desarrollo de los medios de comunicación de masas, las modificaciones curriculares del sistema educacional y el mayor acceso a la educación en la actualidad, han dejado obsoleto el WISC-R”.

La necesidad de contar con un instrumento válido y confiable para el diagnóstico de los niños chilenos motivó la realización de un proyecto Fondecyt que permitió estandarizar esta tercera versión del test de inteligencia de Wechsler para la población nacional. La investigación estuvo a cargo de Ramírez y Rosas, ambos profesores de la Escuela de Psicología de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Los resultados de este trabajo acaban de ser publicados por Ediciones Universidad Católica de Chile con el título Test de Inteligencia para niños de Wechsler. Manual de administración y puntuación. Normas de estandarización chilena (179 páginas). El texto entrega en forma detallada información acerca de aspectos como las instrucciones generales de aplicación, la secuencia y tiempo de administración, la puntuación de las respuestas y las indicaciones para la administración y puntuación de cada sub prueba.

El WISC III, un instrumento clínico de administración individual para evaluar la capacidad intelectual de niños de 6 a 16 años y 11 meses de edad, consta de varias sub pruebas, cada una de las cuales mide una faceta diferente de la inteligencia. Como medida de la capacidad intelectual del niño, es útil para una serie de fines como la evaluación psicoeducacional orientada a la planificación educacional, el diagnóstico de excepcionalidad entre los niños en edad escolar, la evaluación clínica y la investigación.

Sin embargo, los autores advierten en la introducción del libro que los especialistas que lo aplican deben tener siempre en cuenta que el WISC-III no cubre todos los aspectos de la inteligencia de un individuo. Si bien proporciona mucha información acerca de las fortalezas y debilidades cognitivas de un niño, no hay que olvidar los factores no intelectuales. Entre ellos está la planificación y conciencia de los objetivos, el entusiasmo y la persistencia. “Una buena evaluación debe considerar también la historia de vida de un individuo (antecedentes sociales, lingüísticos y culturales) y la historia clínica”, afirman.

Edición: Universia / RR


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