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En Inglaterra estrenan obra dedicada a la memoria de Nino García

      
“Estoy maravillado con la obra Elegía que Javier Farías compuso en homenaje a Nino García porque representa increíblemente la vida y la personalidad de ese gran compositor y cantante chileno que nos dejó tan tempranamente”, manifiesta el destacado guitarrista nacional Romilio Orellana, quien cerrará el 13 de septiembre en el Leighton House Museum el Festival de Guitarra Clásica que se realiza en Londres, Inglaterra, organizado por Latin American and Caribbean Cultural Society, LACCS, institución cultural presidida por el chileno Juan Monroy, cuyo objetivo es difundir la música clásica de Chile y América Latina en Inglaterra.

Elegía surge de un encargo hecho por el propio Romilio Orellana a Javier Farías, motivado por la idea de LACCS de dedicarle un homenaje a Nino García en Londres.

El Festival de Guitarra se ha desarrollado con gran éxito para los destacados instrumentistas chilenos invitados. La serie comenzó en abril con la actuación de José Antonio Escobar y Carlos Pérez, quienes fueron seguidos por Luis Orlandini, Oscar Ohlsen y Eduardo Figueroa.

“Es muy importante participar en este festival no sólo como una oportunidad individual sino además porque me permite mostrar el excelente momento que está pasando Chile en el ámbito de la guitarra clásica y también en el campo de la composición a través del estreno de Elegía, obra de un talentoso creador nacional como Javier Farías, quien ha ganado varios premios internacionales de composición”, manifiesta Romilio Orellana, quien ha preparado un especial repertorio para esta ocasión.

Aparte de Elegía de Gabriel Farías, interpretará en su concierto en Londres las obras “Tonada por despedida” de Juan Antonio Sánchez, otro gran talento nacional de la composición; Sonatina Meridional de Manuel Ponce; Sonata de Antonio José (compositor español fallecido a los 34 años y que según Maurice Ravel es el compositor español del siglo XX) además de Ciaccona de Silvio Leopold Weiss.

“Quise combinar obras que representen lo que me gusta de la música y la guitarra. Habrá un contrapunto entre la música exquisita con obras de peso de Weiss, Ponce y Antonio José, con una segunda parte latinoamericana más liviana y donde destaca como centro la obra de Javier Farías, Elegía a Nino García, junto a obras del venezolano Vicente Emilio Sojo (5 Piezas venezolanas, Cántico-Aguinaldo-Canción y Aire-Galerón) y del argentino Astor Piazzolla (Invierno Porteño y Primavera Porteña)”.

Casado con la cellista Marisol García, hermana de Nino, Romilio afirma: “Nino García no fue valorado en vida como el gran compositor de música clásica que fue, como ha ocurrido con tantos otros artistas en el mundo. Su historia es digna de novelas, poemas y música. Su obra debe recordarse porque es universal. También es muy interesante lo que ocurre con los homenajes de músicos a músicos donde se da un fenómeno distinto, más aún por las características de Nino García, de ese talento y genio innato que llena el anecdotario del ambiente musical chileno con las proezas que él podía realizar al estilo Mozart. Por eso más grande es el dolor de su prematura pérdida”.

El viaje de Romilio Orellana a Londres es auspiciado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, Dirac.

Nino García, Su Legado

Si bien Nino García se dio a conocer masivamente como cantautor de música popular, su base era la música clásica, la que fue parte de su vida desde siempre al pertenecer a una familia de destacados músicos. Después de su muerte salió a la luz un importante legado musical con numerosas obras de música clásica. Algunas de éstas han sido ejecutadas por el Ensamble Bartok en Europa, especialmente en el Mozarteum de Austria y por Romilio Orellana, quien ha difundido su música en permanentes conciertos en Chile y a través de su disco “Artículo de concierto”, grabado con importantes interpretes nacionales y llevado en giras al extranjero, con excelente crítica en España por su ejecución musical.

Nino García nació Valparaíso, creció mirando entrar y salir a los barcos desde los ventanales de la enorme casona en el Cerro Alegre, al lado de su piano. Su talento llamó la atención desde temprana edad. A los 14 años dirigió grupos de exigencia superior como el Quinteto Hindemith para el que además componía, arreglaba y tocaba el piano. También dirigió la Orquesta Sinfónica de Chile en Viña del Mar y a los 17 años fue director artístico del sello RCA Víctor, orquestando temas para artistas como Raphael, Paloma San Basilio, Adamo, Jairo, Sandro, etc. hasta que decidió componer sus propias canciones. Antes de cumplir los 20 años logró éxitos en festivales de televisión, en Viña del Mar y en la OTI, con canciones como “Espejismo”, “Sin razón” y “Entre paréntesis”, éxitos en la década del 80.

Parte de música que el artista compuso antes de partir está contenida en el CD “Aproximación a la música de Nino García”, publicado por su viuda, María Eugenia Zúñiga. También figuran en su legado musical la Gran Sonata para violín y piano, una Sonata para violoncello y piano; la “Sonatita para flauta y piano”; “La contaminación de la primavera”; “Lágrimas tóxicas” y “Canción irracional”. Su obra “Sinfonía democrática” fue estrenada por la Orquesta Sinfónica Juvenil, dirigida por el maestro Guillermo Riffo.

Edición: Universia / JM.


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