Monday :: 22 / 12 / 2014

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Mala alimentación: Una práctica común de los universitarios

Cada vez es más frecuente ver en las cercanías de las casas de estudios "carritos" con alimentos poco saludables, o locales en donde la comida "chatarra" se vende en grandes cantidades. La mala alimentación en los estudiantes es una re


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Por Christian Pridal B.

Los altos niveles de obesidad que registra la población chilena son un síntoma alarmante, que da cuenta de un nuevo problema que afecta a la sociedad nacional. Los estudiantes universitarios no están exentos de este mal hábito, ya que las largas jornadas de clases, la escasez de tiempo, dinero y opciones, son factores que inciden en una mala alimentación.

Dormir algunos minutos más en desmedro de un buen desayuno; comer un hot dog, un sándwich o algo “rápido”, dejando de lado un almuerzo más saludable, son prácticas habituales entre los jóvenes, quienes no dimensionan la importancia de llevar una dieta sana y balanceada.

Roberto Gómez, estudiante de sociología, es un fiel reflejo de esta preocupante tendencia, “para ser honestos no me preocupo mucho del tema de la alimentación; como cuando tengo hambre y por lo general es algo al ´paso´, ya que siempre ando apurado y no tengo tiempo para otra cosa más elaborada. Por otro lado me da ´lata´ gastar mucha plata o traerme algo de la casa”.

Coincide en algunos conceptos Carla Lizama, estudiante de kinesiología de la Universidad Autónoma de Chile (Talca) al señalar que “por el poco rato que queda después de lo académico es difícil preocuparse del tema. Incluso a veces prefiero comprar cigarros u otra cosa y no gastar dinero en almuerzos muy ´producidos´”.

Mireya Buitrago, directora docente de la carrera de Nutrición de la Universidad Mayor, detecta malas prácticas en los alumnos, las cuales podrían provocar en el corto, mediano y largo plazo problemas importantes de salud. “El consumo excesivo de café, tabaco, comida ´chatarra´ y alcohol; el no dormir bien y ´carretear´, inevitablemente le hace mal al cuerpo. A esto se pueden sumar desórdenes en los horarios de consumo de alimentos y no tomar un buen desayuno (comida trascendental durante el día)”.

Añade que “una mala alimentación no sólo influye en el rendimiento académico, también incide en otros factores como el cansancio, el sentirse agotado; tú no estás consumiendo las vitaminas y sales minerales que necesitas para tener un ánimo y unas ganas de estudiar y trabajar; además el posible exceso de comidas hipercalóricas induce al sobrepeso, lo que podría provocar enfermedades no transmisibles, como diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia”.

Una dieta balanceada es fundamental durante un período tan importante como el paso por la universidad, etapa donde existe un importante desgaste, no solamente físico sino también psíquico, por ende, se requiere una alimentación variada, completa y sana. En este sentido, se tienen que evitar los excesos de grasas, carbohidratos, azúcares, masas, etcétera.

Responsabilidad y alimentación sana

Si bien existe un número significativo de universitarios que no le dan la relevancia que merece a la alimentación, existen personas que sí lo hacen. Una de ellas es María José Alcázar, estudiante de Periodismo de la Universidad Diego Portales, quien indica que “creo que muchos no le toman el peso indicado al tema porque no existe una cultura apropiada al respecto, pese a que en el último tiempo el Gobierno haya implementado una serie de campañas al respecto. Soy súper ´matea´, respeto los horarios, tomo buenos desayunos, invierto una buena cantidad de ´plata´ y tiempo”.

Una buena dieta debe estar compuesta por todos los alimentos de la pirámide alimenticia, dándole especial énfasis a todos los que aportan proteínas de alto valor biológico, como leche, carne (de todos los tipos), verduras y frutas, aconseja Mireya Buitrago.

Los entrevistados coinciden en que se debe crear una cultura alimenticia en la sociedad, creyendo que esta responsabilidad debiera caer en manos del Gobierno, los colegios y principalmente la familia. Además agregan que las universidades deben velar por entregar, en cada una de sus facultades, opciones apropiadas (y a buen costo) al respecto.

El tema es complicado, el aumento considerable de obesos en Chile así lo refleja. Buscar soluciones tampoco es fácil, lo que sí está claro es que si se quiere cambiar esta situación, tan poco auspiciosa, cada individuo debe replantearse y darle la importancia que se merece a llevar una alimentación adecuada.


Fuente: EXPLORA CONICYT / CES





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