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22/08/2007
Eugenio Aspillaga y Donald Jackson, de la Facultad de Ciencias Sociales fueron testigos privilegiados del hallazgo de un diente humano cuya data sería de hace más de un millón de años, descubrimiento que ubica por primera vez la presencia de asentamientos
El trabajo que venían desarrollando los profesores Eugenio Aspillaga y Donald Jackson en los sitios arqueológicos de Tagua Tagua les valió el reconocimiento para ser los primeros en visitar uno de los sitios arqueológicos más importante a nivel mundial: Atapuerca. Esta invitación forma parte de un convenio de colaboración para el intercambio de conocimiento e investigadores firmado entre la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile y Instituto Catalán de Paleoecología y Evolución Social, IPHES.
El año 2006, y atraído por el trabajo de estos dos investigadores del Departamento de Antropología de la universidad, llega a Chile Eudald Carbonell, Director Ejecutivo del Instituto y reconocido arqueólogo europeo. Su intención, realizar un convenio de colaboración científica entre la Facultad y el organismo que representa.
El Instituto dirigido por Carbonell es una de las tres entidades españolas que están a cargo del proyecto arqueológico de la Sierra de Atapuerca. Su visita a Chile obedeció a la inquietud de este Instituto de tener una visión más global acerca de los cambios que se producían en el ambiente por la acción de las primeras ocupaciones humanas en los distintos territorios del mundo.
En el cierre de su campaña 2007, una de las más fructíferas y gratificantes según palabras de sus co-directores, se sumó el hallazgo de un diente humano, el más antiguo de Europa occidental y cuya edad se estima ronda los 1,2 a 1,3 millones de años. Con este descubrimiento se confirma la hipótesis de que en esta ubicación se encuentra el origen de los primeros pobladores europeos.
Para los profesores Jackson y Aspillaga participar de estos descubrimientos fue sin duda una oportunidad única. Así lo expresa el antropólogo físico Eugenio Aspillaga quien con gran emoción describe su encuentro con los fragmentos recopilados en Atapuerca: "Tuve la oportunidad de analizar y compartir con los expertos el hallazgo de este diente y tener en mis manos un vestigio que viene a demostrar que existió un asentamiento hace más de un millón de años. Poder analizarlo, compartir con los demás científicos, aportar en la investigación, lo cierto es que fue una experiencia inigualable".
Atapuerca y sus revolucionarios hallazgos
Los yacimientos de la Sierra de Atapuerca han supuesto una auténtica revolución arqueo paleontológica a nivel europeo. No sólo han demostrado con fósiles humanos nuestra presencia en este continente hace casi un millón de años sino que además se han convertido en un punto de referencia obligado para cualquier estudio sobre poblaciones fósiles del Pleistoceno medio. Su equipo de investigación, compuesto en la actualidad por más de 25 doctores en diferentes ámbitos y especialidades, se encuentra a la cabeza de los estudios sobre paleolítico europeo y desarrolla en la actualidad innovadoras líneas de investigación cuyos resultados verán la luz en los próximos años.
Otro hallazgo sin parangón se centra en el descubrimiento de fósiles con casi un millón de años de antigüedad que ofrecieron pruebas de fragmentos humanos con signos de canibalismo. Los huesos se corresponden con individuos jóvenes o de corta edad y, según las conclusiones de los expertos, delatan que allí se practicó un tipo de canibalismo cultural, es decir no con fines alimentarios condicionado por el principio de supervivencia, sino que por comportamientos culturales, sociales, reflejados en los conceptos de territorialidad y rivalidad entre distintos grupos.
En la excavación de la Sima de los Huesos se recuperaron restos de un cráneo, entre ellos fragmentos de la zona parietal y frontal y un hueso del oído. Estos corresponden a una joven hembra de hace 500.000 años y permitirán estudiar los orígenes del lenguaje humano.
Atapuerca
La palabra Atapuerca proviene de adtaportia, que significa paso de piedra, y es un nombre que denota las características de esa Sierra y de su piedra caliza, la cual determina todo el paisaje de la comarca. Pero ante todo, estos parajes fueron el escenario que unos hombres y mujeres eligieron hace un millón de años para vivir.
La sierra de Atapuerca es un pequeño anticlinal de 1.079 metros en su punto más alto que se erige a unos 15 kilómetros al este de la ciudad de Burgos en España. Su localización estratégica, en una vía de paso natural que comunica dos de las cuencas hidrográficas más importantes de la península, la del Ebro y la del Duero, hace que en sus alrededores confluya una gran biodiversidad de fauna y flora que sin duda condicionó la elección de este entorno por parte de los grupos humanos en la prehistoria. Es en este entorno que desde hace 25 años se vienen desarrollando las más productivas excavaciones arqueológicas.
Una de las particularidades más importantes de la sierra, es la cantidad de cuevas que se esconden dentro de sus colinas, bajo los bosques. Muchos grandes yacimientos están situados en 15 kilómetros de cuevas por las buenas condiciones que se crean en su interior para la conservación de los restos.
Cuchipuy
En los últimos años los profesores Eugenio Aspillaga y Donald Jackson entre sus muchos proyectos están desarrollando un trabajo de investigación en el sitio de Cuchipuy, ubicado en San Vicente de Tagua Tagua. Los trabajos en este sitio se iniciaron en el año 1978 por académicos de la Universidad de Chile. En ese tiempo el profesor Aspillaga era ayudante de uno de los investigadores y colaboró en este proyecto desde sus inicios, pero por distintas circunstancias este trabajo se vio detenido en la década de los 80.
En estos momentos se ha retomado el convenio de colaboración que existía con la Municipalidad de San Vicente de Tagua Tagua, dijo Aspillada ya que era imprescindible "la necesidad de actualizar la información, restituirle el valor a las colecciones, re estudiarlas, y devolverle a la sociedad chilena el conocimiento necesario de ese material".
Los descubrimientos que pertenecen a este sitio son de un valor inigualable si se considera que los hallazgos corresponden a los primeros pobladores de Chile Central, y datan de hace 8.000 años atrás.
Edición: Universia / JM.
Fuente: Mineduc / CES / ML
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