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15/09/2006
Éste fue uno de los temas tratados en la primera sesión del Congreso Internacional de Estudiantes que organiza la Fech.
Cristopher Saavedra, Esteli Urzuela, David Arias y Patricia Zamora, expositores.
Romper la segregación histórica que han sufrido las mujeres en el país es uno de los temas que preocupan hoy a los estudiantes universitarios. Así lo hicieron ver en uno de los paneles que abrió el el Congreso Internacional de Estudiantes, Un siglo de Juventud 2006, evento organizado por la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech). La instancia se inauguró ayer en el salón de honor del ex Congreso Nacional, con la presencia del destacado biólogo Humberto Maturana.
Universitarios de Perú, Argentina, Canadá, Colombia, Cuba, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Chile se dan cita en el Campus Juan Gómez Millas de la Universidad de Chile para discutir los problemas que los aquejan en sus distintas realidades. Entre ellos destaca el interés por conocer los movimientos estudiantiles de cada país, la situación política de la región y algunos temas emergentes.
Entre los que resalta la preocupación por la problemática de género. Es así que una de sus ponencias estuvo dedicada a observar cómo se inserta la mujer chilena en la academia. Con una historia de tímida aparición por casi 90 años, la Fech celebra su centenario recordando la importancia de figuras como Amanda Labarca, primera docente universitaria del país.
Segregar, seleccionar, discriminar
Si bien Chile fue el primer país en Latinoamérica en otorgar títulos profesionales a mujeres, la inserción femenina en la educación superior es más bien tardía. La entrada de ellas a los planteles tradicionales fue paulatina, primero en la Universidad de Chile desde 1917-1918, luego en la Universidad de Concepción 1919 y sólo 10 años después se permite el ingreso de alumnas a la Pontificia Universidad Católica de Chile (1930).
Para ello, la universidad y la sociedad se debieron adaptar a una nueva dinámica, donde la mujer asume un rol mucho más activo en la vida nacional. Ése fue el tema principal de David Arias, Esteli Urzuela y Patricia Zamora en la presentación "De la casa a la academia: Mujeres universitarias chilenas en el siglo XX". Junto con destacar la aparición de nombres como Elena Cafarenna, Amparo Arcaya, Inés Enríquez y Rosa Marckman, los expositores explicaron la compleja transformación de la imagen de la mujer dedicada a las labores domésticas y hogareñas.
La irrupción de la mujer en el espacio público por medio de la educación superior fue mal visto en los primeros años. Junto a las peleas por el sufragio femenino, ellas se las tuvieron que ver ya a fines del siglo XIX con ministros de instrucción pública que consideraban la educación de las mujeres como un claro estímulo "a la depravación y prostitución de las niñas".
No obstante los problemas fueron cambiando. A esas primeras demandas por espacios dentro de la academia, las universitarias han enfocado sus querellas hacia nuevas áreas. Sueldos más bajos que los de los hombres, desajuste entre pagas y responsabilidades, escasa participación en la dirección de órganos públicos y privados son la consecuencia de una formación universitaria que las segrega en amplia medida.
Las cifras tampoco son auspiciosas. Esto lo corrobora la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), entidad que consigna que las mujeres en promedio ganan un 49% menos que los hombres. Además, la capacitación no les asegura mayores ingresos, por lo menos al 37% que efectivamente trabaja, 37% que esconde otro oscuro récord: Sólo un tercio de esas trabajadoras son profesionales universitarias. El resto los constituye mano de obra femenina poco calificada, muchas veces obligada a trabajar bajo condiciones laborales muy precarias.
Los tres estudiantes, que conforman el grupo de estudios Generando, recomendaron poner atención a estos temas, al mismo tiempo que desprejuiciar la visión ante la palabra género. Entre sus observaciones se rescata la idea de tejer nuevas redes para una mejor inserción de las mujeres, compromisos del Estado para ejercer la discriminación positiva -como la ley de cuotas- y un cambio de la formación universitaria, de manera tal que se eduque para la multiplicidad de roles.
El encuentro, que se extenderá hasta la tarde del sábado, continúa hoy en la Facultad de Ciencias Sociales (Ignacio Carrera Pinto 1045, Ñuñoa) y se coronará a las 15 horas con la exhibición del documental "Actores secundarios" y un panel que abordará las últimas movilizaciones nacionales de los estudiantes de educación media.
Fuente: Servicio País / Edición Universia / JM.
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