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Mechoneos: Una peligrosa tradición

      
Por Maira Aguilar G., estudiante en práctica de la Universidad de La Serena.

Lo que antes era un recibimiento alegre y divertido que simbolizaba el paso de la inocencia escolar a la pre-madurez universitaria, poco a poco se fue transformando en un acto engorroso.

Las semanas mechonas con el tiempo cayeron en excesos y más que una bienvenida pasaron a ser motivo de temor para los que ingresan por primera vez a la educación superior. Por todo, las federaciones de estudiantes y las autoridades académicas comenzaron una serie de campañas destinadas a acabar con las vergonzosas situaciones que se puedan producir durante este período.

Como alternativa al tradicional mechoneo, las universidades han instaurado otra serie de rituales en donde no se denigre a los novatos.

Un ejemplo vivo es la Universidad Católica de Chile. Claudio Castro, presidente de la Federación de Estudiantes (FEUC) cuenta que "cada centro de alumno hace una recepción a los nuevos. Desde hace algunos años están saneando el mechoneo. Hay una preocupación muy fuerte por evitar la agresividad, lo que ha ido mutando a recepciones más místicas. Hay un aumento en la creatividad para recibir a los novatos", enfatiza.

Algo similar es lo que ocurre en la Universidad de Chile. María Eugenia Horvitz, directora del Departamento de Bienestar Estudiantil, explica que todo se ha hecho por medio de conversaciones con los estudiantes y realizando actividades conjuntas con la universidad. "Se trata de recibir a los nuevos con alegría y serenidad, a través de una conversación entre los más antiguos y quienes recién ingresan. Al mismo tiempo, desde el departamento de bienestar informamos a los estudiantes de sus derechos y deberes, pero desde sus posibilidades para que se integren debidamente a sus estudios".

La directora explica que "todas las autoridades de la universidad recibimos a los estudiantes facultad por facultad. Más adelante se hace una recepción en el marco de la inauguración del año académico".

No siempre es un juego

En 1999, un alumno que entraba a estudiar Química Marina a la Universidad Católica de la Santísima Concepción terminó internado en el hospital con peligro de muerte, puesto que sufrió una intoxicación etílica al ser obligado a tomar una excesiva cantidad de alcohol. El joven sufría de hipertensión arterial por lo que los efectos de aquella broma pudieron haber causado su muerte.

El siguiente año, Paula Vivanco Torres, de 19 años, murió tras ser atropellada por un tren, al término del mechoneo de la Universidad Católica de Valparaíso. El accidente ocurrió cuando un grupo de estudiantes "jugaba" a esquivar el paso de los trenes, hasta que uno de ellos, que venía en sentido contrario, impactó a la joven.

El 2004 tampoco estuvo exento de problemas. Debido al mechoneo realizado alumnos que ingresaban a la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile, un alumno de primer año terminó internado a raíz de una fractura. El siguiente año varias estudiantes sufrieron quemaduras en la espalda por la aplicación de sustancias irritantes, y otra universitaria sufrió una herida en un pie porque le quitaron el zapato y debió caminar descalza. Esa herida se complicó seriamente, requiriendo hospitalización para tratamiento antibiótico.

Entonces el llamado es para los alumnos de segundo año, quienes más allá de algún espíritu revanchista o vengativo, deben hacer del ingreso de sus nuevos compañeros una fiesta y no un suplicio o una tortura.


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