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28/09/2008
Que la música acompaña al hombre desde que nace hasta que muere, no es casualidad. Este arte posee características que llevan al ser humano a buscarlo para experimentar distintas sensaciones y experiencias.
Dependiendo de lo que cada persona necesite internamente y de su estado de ánimo, es la música que prefiere oír. Esto para la directora de la carrera de Educación Musical de la Universidad Andrés Bello, Concepción Martorell, no es casualidad “porque la música actúa sobre los centros nerviosos, entonces equilibra o no el alma de acuerdo a lo que se esté escuchando”.
Pero la música no sólo logra cambiar un determinado estado de ánimo a su opuesto, sino que además influye en la manera de ser de los individuos y en su cultura, modificando creencias, valores, lenguaje y comportamientos.
Esto se debe especialmente a que “Las melodías son una necesidad social, un bien de uso cultural”, manifiesta el académico de la carrera de Educación Musical de la U. Andrés Bello, Jaime González, lo que influye en que las personas la necesiten para complementar su vida y emociones.
Según este planteamiento, los jóvenes no actúan tan libremente al convertir un estilo musical en su preferido, porque el bien de uso cultural se crea y orienta, por lo que el docente González considera que “Por ejemplo el fenómeno del reggaetón, debe ser tomado como un fenómeno cultural”.
Recientes estudios indican que la música preferida de los jóvenes es, precisamente, el reggaetón, lo que sin duda afecta sus gustos y desenvolvimiento en instancias sociales. Al igual como lo hicieron otros estilos en anteriores períodos de la historia.
Pero el reggaetón no sólo es un tipo de música sensual, porque expone críticas sociales y realidades que se viven en la cotidianidad. “Muchas veces el reggaetón tiene letras interesantes, que son protestas ante hechos reales, pero también ha caído en un lenguaje tosco para verbalizar sus necesidades” considera la académica Martorell de la U. Andrés Bello.
El ritmo de este estilo de música es casi más atractivo para los jóvenes que el contenido de las canciones, porque utiliza “Un sonido distorsionado de una manera especial, que produce en las personas, a nivel psicosomático, una serie de reacciones en cadena”, explica el profesional González.
Esas características originan que los individuos experimenten, incluso, cambios en su ritmo respiratorio, llegando a percibir una emoción. Los jóvenes buscan las sensaciones, y eso se puede lograr con un estilo de música que supere los 120 decibeles.
El docente Jaime González manifiesta que “En este siglo XXI nos enfrentamos a una generación de jóvenes en procesos de resignificación social. Es decir, lo que la sociedad ha considerado modelo social, más conservador en el caso de Chile, no satisface las demandas y carencias de los jóvenes”.
Estos pueden ser sólo algunos de los factores que expliquen el gusto de la mayoría de los jóvenes por el reggaetón, sólo basta esperar qué nuevo invento musical vendrá en los próximos años para saber si éste fue o no una moda más.
Fuente: UNAB.
Fuente: Mineduc
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