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Chile: Noticias
Noticia : Campaña 2011
07/04/2011
La natural habilidad de los microorganismos de hacerse fuerte ante los fármacos plantea un dilema sanitario y económico para los países. La situación se ve acrecentada por el mal empleo de los medicamentos por parte de algunos pacientes.
Campaña 2011: "Resistencia a los antimicrobianos: Si no actuamos hoy no habrá cura mañana".
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La adaptación y fortalecimiento de los agentes patógenos a los antibióticos, antivirales, antimicóticos y antiparasitarios se ha vuelto un problema para la salud mundial. De ahí que la Organización Mundial de la Salud (OMS) aproveche la celebración del Día Mundial de la Salud para impulsar su campaña “Resistencia a los antimicrobianos: Si no actuamos hoy no habrá cura mañana”.
El asunto no es menor, si se considera que la adaptación de las enfermedades a los fármacos que las combaten genera un riesgo y un costo económico importante a los países. La propia OMS ha establecido que las principales preocupaciones respecto a este tema son el incremento de la mortalidad, la disminución en el control de enfermedades infecciosas, el encarecimiento de la asistencia médica y la ineficacia de los logros en asistencia sanitaria, como el cuidado posterior a grandes intervenciones quirúrgicas.
Adaptación y cambio
Para la docente de Química y Farmacia de la Universidad de Valparaíso, Yanneth Moya, el problema surge porque “el germen va cambiando su forma de actuar y por lo tanto el fármaco no es capaz de eliminarlo o detenerlo”. Una opinión similar tiene el docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Concepción, Álvaro Llancaqueo, quien señala que “cada vez que se usa un antibiótico, en algún momento aparece la resistencia. Eso es parte de la evolución. Hasta ahora, por lo general, lo que ocurre es que se tiene un fármaco, se usa y los microorganismos se adaptan y se hacen resistentes”.
El porqué esta resistencia de los microbianos se ha hecho más patente se puede explicar en el mal uso de los fármacos por parte de los pacientes, lo que ayuda a los agentes patógenos a que “modifiquen su estructura y posteriormente, cuando el medicamento se necesita y se incorpora al cuerpo, no haga efecto porque el germen ya está adaptado”, señala la académico de la UV.
Moya agrega que este mal uso de los medicamentos no sólo incluye la automedicación, sino también la interrupción de los tratamientos. “Lo que pasa es que muchas veces a la gente le dan un antimicrobiano, pero al segundo o tercer día se sienten mejor y dejan de tomar el fármaco, sin embargo no han matado la cantidad de microbios necesaria, por lo que éstos son capaces de captar esa información, adaptarla y cambiar su estructura”.
Esta capacidad de adaptación de virus, bacterias o parásitos genera una constante lucha farmacológica que también presenta una disyuntiva, porque al desarrollar medicamentos más fuertes, éstos, al mismo tiempo, pueden ser más agresivos para los pacientes.
Falta de investigación antibiótica
Para Llancaqueo lo preocupante no pasa por la habilidad de los microbianos de mutar su estructura, sino en el rezago que ha experimentado en los últimos años el desarrollo de nuevos antibióticos, que a juicio del académico de la UDEC no ha ido a la par con los cambios de los agentes patógenos. En este sentido, el también infectólogo destaca el proyecto 20/10 de la Infectious Diseases Society of America (IDSA) que ha planteado a la industria farmacéutica y a los gobiernos, especialmente de los países desarrollados, la necesidad de desarrollar 10 nuevos antibióticos de aquí al 2020.
“La cantidad de antibióticos que se están estudiando son cada vez menos, porque en el fondo la industria farmacéutica se mueve por intereses, por incentivos y resulta que los antibióticos los usas por 20, 15 ó 10 días, en cambio si tienes un paciente con SIDA le vas a dar un tratamiento para todo la vida. Curiosamente la cantidad de retrovirales es cada vez mayor. En realidad, en estos momentos, el SIDA es una enfermedad crónica, absolutamente controlable, a diferencia de otras infecciones que te pueden matar y en las que podemos encontrarnos con bacterias multiresistentes”, señala.
Datos de la propia IDSA dejan en claro el declive de los últimos 25 años en el desarrollo de nuevos antibióticos. Si durante 1983-1987 se crearon 16 tipos de estos fármacos, la cifra descendió a 10 en el período 1993-1997 y a 4 para el lustro 2003-2007.
Como contrapartida, y según datos de 2007 de la OMS, el 51% de las infecciones intrahospitalarias que se producían en Perú y Bolivia, eran producto de la bacteria Staphylococcus Aureus que se hizo resistente a la meticilina (del grupo de las penicilinas). En Argentina, el porcentaje de contagio al interior de los establecimientos de salud iba entre el 26 y el 50%. En ese estudio, el organismo internacional no entregó información sobre Chile.
Fuente: Universia
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