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Descubre cómo mejorar tu comprensión lectora en la PSU de Lenguaje

      

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En menos de un mes miles de estudiantes rendirán la PSU. Pelusa Orellana, vicedecana de investigación de la Facultad de Educación de la Universidad de los Andes, entrega algunas recomendaciones prácticas para hacer más eficiente la comprensión de lectura, habilidad central en todas las evaluaciones.

“Entender lo que se lee no solo es clave para la prueba de lenguaje; es necesario para responder un problema matemático, analizar las posibles alternativas a una pregunta de historia o para relacionar conceptos en el ámbito de la biología”, comenta la experta y creadora de Dialect, plataforma que mide habilidades lectoras desde temprana edad.   

Según señala, el estudio de la comprensión lectora ha permitido establecer que los buenos lectores utilizan una serie de estrategias para comprender mejor un texto. A diferencia de las destrezas lectoras, como la fluidez o la decodificación, las estrategias son un conjunto de acciones que los lectores ocupan en forma consciente y deliberada.

“Esto significa que saben escoger qué estrategia usar para cada tarea lectora y para cada tipo de texto. Así, por ejemplo, si se pide comparar ideas en un texto, es probable que un lector competente use, entre otras, la aplicación de conocimientos previos para compararlas y no la visualización”, explica Orellana.

De las múltiples estrategias de comprensión que existen, Duke y Pearson (2002) plantean que los buenos lectores son activos, tienen claros propósitos de lectura, se formulan mientras leen, hacen predicciones, resumen o subrayan, monitorean sus avances y corrigen las concepciones erróneas de lo leído. Los buenos lectores también visualizan, elaborando mapas conceptuales para determinar las relaciones entre ideas, conceptos o secuencias en un texto.

“Un buen ejercicio de preparación puede ser recordar estas estrategias y cómo y cuándo aplicarlas. Por ejemplo, la estrategia de formular predicciones puede ser de utilidad para hacer una lectura rápida del texto y tener una idea general que pueda relacionarse con los conocimientos previos acerca del tema”, dice la académica. “La activación y uso de conocimientos previos ha demostrado impactar positivamente la comprensión, especialmente en textos narrativos”, agrega.

En el caso de enfrentarse a un texto informativo, el mapa conceptual puede ser de gran ayuda para comprender la organización de la información y las relaciones entre los distintos componentes del texto. Comprender cómo se estructura el texto también ayudará a determinar qué es más importante y qué es secundario.

“Es evidente que el uso de las estrategias en sí no garantiza mejoras sustanciales a pocas semanas de rendir la prueba, pero sí pueden servir para ejercitar y adquirir cierto nivel de seguridad para enfrentar los textos y preguntas que la PSU les plantee”, añade.

Principales estrategias para favorecer la comprensión

  1. Formular predicciones. Consiste en anticipar el significado en el texto. Para ello, los buenos lectores usan sus conocimientos previos, buscan pistas claves que les permiten anticipar lo que ocurrirá en el texto. Una vez leído el texto, evalúan si sus predicciones fueron acertadas.
  2. Hacer visible el pensamiento a medida que se lee. Los buenos lectores son capaces de verbalizar mentalmente la secuencia de ideas en un texto, usando sus propias palabras. Más que recordar de memoria, consiste en parafrasear, o poner en palabras propias las ideas del texto, ya sea mentalmente o en forma oral. Numerosos estudios han demostrado que el uso de esta estrategia mejora los niveles de comprensión de los estudiantes.
  3. Comprender y usar la estructura textual para entender mejor lo que se lee. Sabemos que los distintos textos a los que estamos expuestos tienen estructuras o esquemas propios. No es lo mismo leer una novela que un poema o una receta de cocina. Los buenos lectores utilizan las estructuras de los textos para identificar las ideas claves, comprender los pasos en una secuencia, o recordar las ideas u oraciones que son más esenciales en un texto.
  4. Representar visualmente un texto. Consiste en representar mentalmente o por escrito lo que el texto dice. En el caso de un texto narrativo, por ejemplo, uno puede hacer el ejercicio mental de imaginar el lugar donde ocurre la acción, o cómo se verían los personajes. En el caso de un texto informativo o argumentativo, se pueden usar organizadores gráficos para conectar, relacionar, comparar o contrastar las ideas.
  5. Resumir. Esta estrategia ayuda a comprender, pero también evalúa nuestra capacidad de entender lo leído. Consiste en "filtrar" lo importante de lo secundario en un texto, sintetizarlo y reelaborarlo de manera coherente con el original. El resumen es siempre un texto reconstruido, no copiado textualmente de lo leído. Implica eliminar lo redundante o innecesario, buscar sinónimos, o elaborar frases principales si éstas no aparecen en el texto original.
  6. Formular(se) preguntas. Las preguntas ayudan a recordar, comparar, analizar y evaluar el texto de múltiples formas. Permiten localizar evidencia importante dentro del texto y relacionar las ideas de manera coherente. Los buenos lectores realizan pausas después de cada párrafo o sección y evalúan su comprensión haciéndose preguntas sobre lo leído.

Si aún no conoces el detalle de las fechas claves de la Prueba de Selección Universitaria, te invitamos a revisar el Calendario PSU 2017, actualizado por el DEMRE y el Diario PSU Universia, con los mejores tips para enfrentar el examen.

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