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Adolescentes, ¿qué pasa cuando cambia la voz?

      
Fuente: Universia

La voz cambia principalmente por los altos y bajos hormonales que se producen en la pubertad, la mujer comienza a producir estrógenos y los hombres testosterona, los que generan efectos en el organismo, uno de ellos es el crecimiento de algunos órganos, entre ellos la laringe, que es donde se produce la voz y en el tracto vocal, que va desde las cuerdas vocales hasta la salida del sonido por los labios o la nariz.

Juan Carlos González, fonoaudiólogo académico de la Universidad San Sebastián explica que el cambio vocal durante la pubertad y adolescencia es parte del desarrollo vocal del ser humano normal, se esta forma, “se denomina muda vocal, y es mucho más importante en hombres, produciéndose muchas veces quiebres tonales, conocidos popularmente como “gallitos”. Estos quiebres tonales son normales y son parte de acostumbrarse al nuevo tamaño del sistema de producción vocal”, aclara el académico.

Sin embargo, el cambio de voz puede implicar algunos problemas: que no se produzca el engrosamiento, por lo que la persona queda con una voz infantil, “esto generalmente se produce por causas psicológicas o de índole emocional, aunque en otros casos la causa puede ser hormonal”, explica Juan Carlos González.

También se puede producir que la persona no completa la muda y los quiebres tonales permanecen en el tiempo o que la voz en ocasiones aparece grave y en otras agudas, aun cuando la persona está avanzada en la adolescencia o incluso en la etapa adulta. De acuerdo con el académico, si esto sucede, se debe consultar con el otorrino o el fonoaudiólogo para ver los pasos a seguir.

Grave o agudo, cuestión de tono

El tono, que es cuan grave o aguda va a ser una voz, depende en parte del tamaño de las cuerdas vocales y de las estructuras laríngeas y del tracto vocal, “los niños tienen voces más agudas porque sus estructuras vocales son pequeñas, en la pubertad crecen y al ser más grandes producen sonidos más graves, es como un violín y un contrabajo, ambos instrumentos tienen similar forma, pero uno es más pequeño y de cuerdas más delgadas que el otro, eso nos va a dar la diferencia de sonido, el violín agudo y el contrabajo grave”, grafica el fonoaudiólogo.

En los hombres es más notorio el cambio ya que la testosterona es una hormona que genera gran crecimiento, por lo que las laringes masculinas suelen ser más grandes que las femeninas, así mismo lo son las cuerdas vocales. Juan Carlos González detalla que “la ubicación de la laringe cambia, se dispone más abajo, por lo que el tracto vocal se alarga, un tracto más largo y ancho permite de mejor manera la amplificación de sonidos graves”.

Preparar el cambio y tener cuidados

Para niños y niñas el cambio se produce en la pubertad, en algunos casos el cambio es paulatino y no se produce dificultad alguna, sin embargo, de acuerdo con el académico de la USS “es importante educar sobre todos los cambios que se van a producir no solo a nivel vocal, sino también a nivel corporal”.

En materia de cuidados en el caso de los que cantan se debe tener especial cuidado durante la muda, “esto porque los tonos que utilizan en su repertorio va a cambiar y podrían tender a querer mantener su registro. En esta etapa el cantante debe respetar la transición”, dice el experto.

En cuanto al resto de las personas, deben tener los siguientes cuidados vocales:

·         No forzar la voz en situaciones de labilidad laríngea, como resfríos, crisis de asma, alergias respiratorias.

·         Tener buenos hábitos de descanso, sueño regular y estable.

·         Utilizar la voz con un volumen moderado.

·         Evitar gritar.

·         Tampoco susurrar, requiere un esfuerzo vocal mayor del que parece.

·         Usar amplificación en lugares ruidosos.

·         No cantar si se debe forzar la voz.

·         No "recostarse" en el celular al conversar; ni apoyar el teléfono entre la cabeza y el hombro durante períodos prolongados.

·         Evitar toser excesivamente.

·         Evitar el carraspeo de la garganta. Carraspear puede convertirse en un hábito nocivo.

·         Evitar consumo de tabaco, alcohol y de cafeína.

·         Aumentar la ingesta de frutas y verduras, evite las comidas pesadas con exceso de grasas, las bebidas con gas y los alimentos ácidos.



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