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Actualidad universitaria

 
En los últimos años, la celebración de Halloween o “Noche de brujas” se ha apropiado del gusto de niños y adolescentes de nuestro país. Este aumento de interés en la población se debe principalmente al masivo auge tanto en la publicidad como en la oferta de artículos, accesorios y productos comestibles alusivos a esta “fiesta”.

Es así como el mercado ha creado una variada gama de golosinas Halloween: figuras de chocolates, chupetes, caramelos, paletas, masticables y gomitas, entre otros. En este contexto y considerando la grave tendencia en aumento de sobrepeso y obesidad infantil que presenta nuestro país, el consumo excesivo de golosinas y dulces es un tema que cobra importancia, advierte Luz Lobos, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello.

“Lamentablemente los padres tienden a subestimar el aporte calórico de este tipo de productos, lo que sumado a la alta disponibilidad, genera un ambiente favorable para el consumo diario de golosinas que no entregan nutrientes importantes a la alimentación. Por el contrario, potencian la posibilidad de generar una tendencia al sobrepeso u obesidad”, dice la especialista.

Colorantes artificiales


Existen otros factores negativos a considerar que están relacionados con el consumo excesivo de golosinas (alimentos ricos en azúcares) y el comportamiento e hiperactividad de los niños, así como el problema de caries dentales. La presencia de colorantes artificiales en este tipo de productos, agrega Luz Lobos, es otro factor para que lo padres tengan en cuenta. “Principalmente los del tipo amarillo crepúsculo y tartrazina, que son comúnmente usados para dar realce al color de las golosinas. Estos aditivos, en algunos casos, pueden generar reacciones alérgicas en niños con condiciones particulares de sensibilidad”.

Las recomendaciones alimentarias para niños, ejemplifica la nutricionista, consideran razonable el consumo diario de no más de cinco cucharaditas de azúcar, por lo tanto, la mejor opción es leer las etiquetas de los productos, compararlos y elegir aquellos con menos cantidad de azúcar, grasas y calorías totales.

“Una buena medida es hacer con los niños productos de fabricación casera como jaleas con frutos rojos (de formas especiales alusivas a la celebración), helados de yogurt batidos con frutas, potenciando así sus habilidades y capacidades creativas”, indica Luz Lobos, quien agrega que otra idea para moderar el consumo diario de golosinas es tener en la casa un contenedor especial para guardar las del día (la cual no deberá entregar un aporte calórico superior a las 70 calorías totales) y, finalmente, evitar el consumo diario de bebidas azucaradas, ya que al igual que las golosinas tienen una importante cantidad de azucares.

Edición: Universia / RR


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